Primera entrevista a Luis del Rivero tras dejar la presidencia de Sacyr

"El tema de la desmembración de Repsol es absolutamente falso"

Luis del Rivero habla en La Verdad de Murcia por primera vez desde que abandonó la presidencia de Sacyr. Señala que nunca pretendió que se vendieran activos de sus participadas y que no se siente traicionado por nadie.

Luis del Rivero, expresidente de Sacyr
Luis del Rivero, expresidente de Sacyr

El expresidente de Sacyr rompe su silencio por primera vez desde que fue destituido como primer ejecutivo del grupo constructor. Luis del Rivero se muestra comedido, asegura que no se siente traicionado por nadie y que "la compañía tiene ahora nuevos directivos que buscarán la forma de hacerla interesante".

El pasado 20 de octubre, Del Rivero perdió la presidencia de Sacyr. Le desplazó quien había sido su mano derecha hasta ese momento, el vicepresidente Manuel Manrique, quien se alió con los accionistas críticos, Demetrio Carceller y Juan Abelló. Se da la circunstancia de que el expresidente había escalado horas antes hasta el 27% del capital, sindicando sus acciones con las de la familia Loureda.

Del Rivero explica en La Verdad que nunca pretendió que se vendieran activos de las participadas, como en el caso de Repsol, "a pesar de que alguien lo ponía en nuestra boca". "Hemos sido incluso más prudentes, ya que algunas de las ventas que se han realizado no nos han hecho mucha gracia. Todo ese tema de la desmembración y fileteamiento es absolutamente falso", sentencia.

Al ser preguntado sobre si su ambición fue demasiado lejos, Del Rivero explica que "todas las decisiones que se tomaban en Sacyr no corresponden a una persona, son colegiadas y en absoluto han ido más allá de donde se podía".

El directivo murciano, que mantiene su puesto como consejero de Sacyr, donde cotrola el 12,6% del capital, asegura que la operación con Pemex sobre Repsol "tenía ventajas para la petrolera desde el momento en que le permitía acceder de una forma clara a los contratos de servicios del Golfo de México en aguas profundas". "Por lo tanto podía ser, y es, muy beneficioso para Repsol, para Pemex y para todos los accionistas", sentencia.