Caída del poder financiero en Levante

Ordóñez interviene Banco de Valencia

El supervisor bancario decretó ayer la intervención de Banco de Valencia. La entidad, participada por Bankia, pasará a estar controlada por el FROB, que le ha inyectado 1.000 millones de euros de capital y le ha ofrecido una línea de liquidez por 2.000 millones.

Una sucursal de Banco de Valencia, en Barcelona.
Una sucursal de Banco de Valencia, en Barcelona.

El ladrillo y la mala gestión se cobraron ayer la cuarta víctima del sector financiero español. Banco de Valencia, con un millonario agujero por sus inversiones inmobiliarias, fue ayer intervenido.

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), controlado por el Banco de España, acordó inyectar 1.000 millones de euros de capital y hacerse cargo de la gestión de la entidad valenciana. Además, le otorgó una línea de crédito de 2.000 millones de euros para garantizar su liquidez.

Banco de Valencia, que perdió a su presidente (José Luis Olivas) y a su consejero delegado (Domingo Parra) durante las últimas semanas, había acumulado una voluminosa cartera de créditos a promotores, con escasa cobertura. Además, se ha quedado con 828 millones de euros en activos inmobiliarios adjudicados, de los que 600 millones son directamente suelo.

La situación financiera del banco pasó inadvertida en la última auditoría realizada por Deloitte. En el informe de buen gobierno de 2010 la consultora aseguraba que no existía ningún riesgo específico que afectara a la entidad.

Otro control que soslayó Banco de Valencia fue el aumento de los requerimientos de solvencia para todo el sector, que el Gobierno fijó en febrero. El real decreto ley afectaba tan solo a grupos consolidables, lo que permitió a la entidad guarecerse bajo el paraguas de Bankia-BFA, que controla el 27,3% de la misma.

Para ese examen Banco de Valencia fue considerado por Bankia como filial, sin embargo, tras el verano cambió el criterio y la entidad pasó a contabilizarse como mera participación financiera.

Hasta el último momento, el Banco de España y el ministerio de Economía han tratado de que los accionistas de referencia de Banco de Valencia (Bankia y varias familias y empresarios valencianos) participasen en una ampliación de capital para salvar la entidad, pero la operación no pudo llevarse a cabo por el escaso interés en apostar por el sector bancario.

La intervención de ayer se suma a las de Caja Castilla La Mancha-CCM (2009), Cajasur (2010) y Caja Mediterráneo-CAM (2011). Las dos primeras acabaron siendo adjudicadas a otras cajas de ahorros (Cajastur y BBK, respectivamente), mientras que la tercera se está subastando.

En total, el FROB ha inyectado 12.192 millones de euros para rescatar a entidades financieras. La mayor parte (9.325 millones), a través de inyecciones directas de capital para firmas intervenidas y nacionalizadas (Novacaixagalicia, Catalunya Caixa y Unnim), y otros 2.867 millones, comprometidos para cubrir las pérdidas futuras de CCM y Cajasur. Las siete entidades que han tenido que ser socorridas representan el 8% de los activos total del sector bancario español.

Pérdida máxima de 300 millones para BFA

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) será el que asuma el coste de la recapitalización de Banco de Valencia, que aun así va a dejar una costosa factura a su principal accionista, Banco Financiero y de Ahorros. La matriz del grupo cotizado Bankia posee una participación directa del 27,3% del capital de la entidad alicantina y deberá apuntarse en su cuenta de resultados el impacto de la valoración que haga el FROB. El valor de los recursos propios de Banco de Valencia ronda los 1.200 millones de euros, según apuntan fuentes financieras, con lo que la participación de BFA estaría contabilizada por unos 300 millones de euros. En el caso de que el FROB valore a la entidad valenciana a cero -tal y como ha sucedido con CAM o con Unnim- la pérdida máxima para BFA sería por tanto equivalente a esos 300 millones. La entidad, que obtuvo un beneficio neto a junio de 319 millones de euros, podría periodificar ese impacto a lo largo de dos ejercicios, de acuerdo con lo que habría acordado con el Banco de España.

Además del impacto de la entidad valenciana, el grupo debe hacer frente al pago de intereses por las ayudas iniciales recibidas del FROB y al deterioro de sus activos inmobiliarios.

Fuentes oficiales de Banco Financiero y de Ahorros afirman que la intervención de Banco de Valencia no tendrá impacto significativo en su solvencia, que a junio alcanzaba un ratio de core Tier 1 del 9,01%.