A pesar de la recaída, Bruselas continúa exigiendo más austeridad

La CE prevé una nueva recesión para la zona euro a partir de este trimestre

La Comisión Europea revisó ayer drásticamente a la baja las previsiones de crecimiento de la UE para 2012 (del 1,9% al 0,6%) y auguró una nueva recesión en la zona euro a partir de este trimestre en curso. El desempleo también seguirá en cifras récord, pero Bruselas insiste en que la única receta sigue siendo la consolidación fiscal.

La CE prevé una nueva recesión para la zona euro a partir de este trimestre
La CE prevé una nueva recesión para la zona euro a partir de este trimestre

No maten al mensajero", rogó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, antes de presentar en público unas desoladoras previsiones económicas hasta finales de 2013. "Estoy deseando dar mejores noticias, pero de momento el panorama es bastante sombrío", añadió. Pero ni siquiera la advertencia previa del finlandés anticipaba un desastre económico como el que refleja la última edición de las previsiones de otoño de la Comisión Europea.

Las principales economías de la zona euro (Alemania, Francia, España y Holanda) rozarán la recesión o caerán en ella de pleno (Italia), un drama que se extiende al conjunto del club, que registrará un crecimiento negativo (-0,1%) este trimestre y estancamiento, en el mejor de los casos, durante los tres primeros meses de 2012 (0%).

Las tasas de paro se mantendrán en cifras récord desde el comienzo de la Unión Monetaria, con el 10% de la población o 16 millones de personas sin empleo hasta finales de 2013.

A pesar de ese panorama, Rehn se mostró convencido de que la única forma de recuperar el crecimiento y la creación de empleo continúa siendo el cumplimiento de los objetivos de consolidación fiscal previstos hasta 2013 o 2014. El comisario advirtió que a partir de diciembre, cuando entre en vigor la reforma del Pacto de Estabilidad aprobada el pasado martes, comenzará a utilizar los nuevos poderes contra los países que no cumplan los ajustes o reformas pactados. "Presentaré recomendaciones y propondré sanciones desde el primer día", amenazó Rehn.

Bruselas persevera así con las recetas aplicadas desde el comienzo de la crisis de la zona euro porque considera imprescindible despejar las dudas de los mercados sobre la sostenibilidad de la deuda de los socios de la Unión Monetaria. La CE, atenta a las directrices sobre austeridad que emanan de Berlín, no contempla otra vía, aunque sus propias previsiones auguran que en los próximos meses "las empresas retrasarán o cancelarán sus planes de inversión ante la sombría previsión de crecimiento y la creciente incertidumbre". El documento de Rehn también apunta que "los hogares consumirán con prudencia (..) y los bancos probablemente restringirán el crédito, limitando así a su vez las perspectivas de inversión y consumo".

Ante esa espiral infernal, Bruselas concluye que "la consolidación fiscal se ha vuelto más urgente" y apuesta a que las medidas de ajuste romperán el círculo vicioso "a mediados de 2012".

Riesgo de deflación

Pero la CE reconoce que el ajuste no permitirá obtener tasas de crecimiento vigorosas durante el próximo bienio, con una previsión del 0,5% en la zona euro en 2012 (una décima más en la UE) y del 1,3% en 2013 (dos décimas más en la UE).

La parálisis provocará el desplome de la inversión en bienes de equipo (del 5,8% de este año en la zona euro al 0,9% el que viene) y una caída de la inflación (del 2,6% de 2011 al 1,7% en 2012) que en países como España, Grecia o Portugal se quedará también por debajo del objetivo del BCE (2%), por lo que podría aparecer la peligrosa sombra de la deflación.

Las únicas variables que parecen mejorar en este contexto son las de las finanzas públicas. Algunos países, con Alemania al frente, rozarán el déficit cero dentro de dos años y el conjunto de la zona euro se situará en el límite del 3% marcado por el Pacto de Estabilidad, menos de la mitad que el nivel alcanzado con las medidas de impulso para combatir la crisis financiera en 2008 y 2009. Sin crecimiento, con paro y deflación, ese resultado quizá no sirva de demasiado consuelo.

El ajuste en España debe ser de 44.000 millones

España deberá adoptar "nuevas medidas de corrección" durante este año para cumplir el objetivo de déficit público del 6%, según las previsiones económicas de otoño publicadas ayer por la Comisión Europea.

A la corrección del derrape de seis décimas previsto por la CE para este ejercicio se tendrá que añadir "un esfuerzo de consolidación fiscal adicional equivalente al 1,5% del PIB en 2012 y del 2,3% en 2013". En total, un ajuste de 44.000 millones de euros durante los próximo 25 meses que se sumará al recorte de 60.000 millones de euros en el déficit logrado durante 2010 y 2011.

Las previsiones de la CE reconocen que el ajuste ha tenido y tendrá un impacto en las cifras de crecimiento, hasta el punto de que la previsión del 0,7% para el próximo año menguará con toda probabilidad, según Bruselas, tan pronto como el Gobierno que salga de las urnas el 20 de noviembre adopte unos Presupuestos generales restrictivos para el próximo ejercicio.

La Comisión tampoco prevé mejorías en la situación del mercado laboral español, con unas tasas de paro de más del 20% durante todo el periodo analizado. El departamento de Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos, cree que en 2012 se seguirá destruyendo empleo, aunque augura una reducción substancial de la población activa como consecuencia de la salida de población inmigrante (cuya tasa de actividad, según la CE, es un tercio más alta que entre la población local).

Bruselas también cree que se desacelerará el ritmo exportador de la economía española que había compensado la caída de la demanda interna. La CE destaca que en 2011 España ganó mercado incluso fuera de la UE, con las exportaciones extracomunitarias como responsables del 40% del incremento de este año.

Primas de riesgo

España seguirá en 2012 y 2013, a pesar de las primas de riesgo disparadas de los últimos meses, con un gasto en servicio de la deuda equivalente al 2,5% de su PIB, uno de los más bajos de la zona euro (más del 5% en Italia, el 3% en Francia, casi el 6% en Irlanda o el 8% en Grecia).