El presidente Napolitano podría designar un Gobierno técnico

La presión externa y las deserciones sitúan a Berlusconi a un paso de dimitir

Silvio Berlusconi podría tener sus horas contadas como primer ministro de Italia. Dos diarios afines informaron ayer de que su dimisión es inminente. Varios diputados de su partido le habrían abandonado porque el FMI y la UE revisarán los ajustes en el país. El presidente, Giorgio Napolitano, podría ordenar la creación de un Gobierno técnico para superar la parálisis.

Silvio Berlusconi le echa su enésimo pulso a la fortuna. Pero en esta ocasión, hasta sus más allegados vaticinan que perderá. Il Cavaliere se juega el cargo de primer ministro. La presión de los mercados y las deserciones internas presionan a este político y empresario que, como el corcho, suele salir a flote por fuerte que sea la borrasca.

Precisamente, fueron dos diarios afines al político milanés los que informaban ayer en internet que la dimisión de Berlusconi podría estar a la vuelta de la esquina. Giuliano Ferrara, director de Il Foglio y antiguo portavoz de Berlusconi, señalaba ayer que el primer ministro dimitirá. "Es cuestión de horas, puede que incluso minutos", rezaba su rotativo. Se da la circunstancia de que el mayor accionista de Il Foglio es Paolo Berlusconi, hermano del mandatario.

Otra cabecera que vaticinaba la caída era Libero. Su subdirector, Franco Belchis, indicaba que Berlusconi presentará "su dimisión el martes hoy por la mañana. Antes de la votación de los presupuestos". La cabecera añadía que propondría como su sucesor a Giovanni Letta, hombre de su confianza.

Los controles del FMI y la UE sobre Italia han generado rechazo en la coalición gobernante

Silvio Berlusconi lo negó ayer todo. "Los rumores de mi dimisión carecen de fundamento y no comprendo cómo han comenzado a circular", declaró a la agencia Ansa.

El Gobierno debe someter hoy a votación ante la Cámara baja la aprobación de los presupuestos de 2010, que fueron rechazados el mes pasado y que obligaron a Berlusconi a superar una moción de censura que aprobó por la mínima: 316 votos de 630. Esta vez, el equilibrio político podría saltar por los aires. El G-20 impuso la pasada semana que representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) revisen la aplicación de las medidas de austeridad en Italia, haciendo así patente la desconfianza que despierta Roma.

Ayer mismo se disparó la prima de riesgo de la deuda italiana a máximos históricos: 488 puntos básicos sobre el bono alemán.

Esto ha generado quebrado las filas del Popolo della Libertà (PDL), el partido de Berlusconi. En los últimos días, tres diputados han abandonado la formación y seis han exigido al mandatario que dimita en una carta publicada en Il Corriere della Sera, algo impensable hace meses. La Repubblica calcula que 20 parlamentarios de la coalición gubernamental están descontentos. Roberto Maroni, ministro del Interior y proveniente de la Liga Norte, reconocía el domingo en televisión que "me temo que no tenemos una mayoría en el Parlamento. Es inútil ser obstinado".

Aun así, Berlusconi dará batalla. "Plantearé una moción de confianza sobre la carta presentada ante la UE y al BCE. Quiero ver a la cara a quien intenta traicionarme", señaló el mandatario.

Gobierno técnico

El presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, podría ordenar la formación de un Gobierno técnico para implementar las reformas y los ajustes necesarios en caso de que Berlusconi se vea forzado a dimitir. Unas elecciones podrían no clarificar el mapa político por la división que reina entre la oposición. El nuevo Ejecutivo podría recaer en una figura con poca significación política y talla internacional. La prensa apuntaba ayer al excomisario europeo Mario Monti.