Grecia se mantiene en el euro, pero deja tocado el proyecto comunitario

Papandreu retira el órdago del referéndum tras la presión de su partido y la UE

Presionado por la UE y su propio partido, el primer ministro griego aceptó ayer desconvocar el referéndum sobre el rescate heleno si la oposición votaba a favor del mismo. Esta accedió, pero reclama un adelanto electoral. En medio del caos político, el temor a que Grecia salga del euro se aleja dejando, eso sí, una cicatriz en la faz del proyecto europeo.

Papandreu retira el órdago del referéndum tras la presión de su partido y la UE
Papandreu retira el órdago del referéndum tras la presión de su partido y la UE

La huida hacia adelante emprendida el lunes por el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, al anunciar que sometería a referéndum el plan de rescate heleno -y a la postre la permanencia del país en el euro- se frenó ayer en seco. Después de que Alemania y Francia vieran su órdago el miércoles, amenazándole con la expulsión del eurogrupo y el fin de las ayudas pendientes, la fortaleza política que esperaba lograr Papandreu con la jugada se esfumó. Sus propios compañeros de partido se rebelaron y el primer ministro se vio obligado a claudicar. La consulta popular quedó descartada en favor de un pacto sobre el rescate entre el Ejecutivo y la oposición, que reclama elecciones anticipadas. Así, mientras el futuro de Papandreu se difumina, el de Grecia regresa al euro.

"Estoy satisfecho de que no vayamos a un referéndum, que nunca fue un fin en sí mismo", argumentó Papandreu ante el Parlamento griego. La propuesta de la consulta le ha valido tanto el calificativo de "gran estratega" -por intentar ganar fuerza negociadora ante Europa a la vez que obligaba a su país a apoyarle- como el de "loco", por poner en peligro la permanencia del país en la eurozona, y el propio futuro de esta. Esta última lectura parece ser la que ha hecho Evangelos Venizelos, ministro de Finanzas de Grecia y que se postula como el nuevo líder del Pasok, el partido en el poder. A él se unieron, a lo largo de la jornada, varios diputados más del grupo de Papandreu que anunciaron que retirarían su apoyo al primer ministro, lo que le haría perder la moción de confianza prevista para hoy. A media tarde, Venizelos anunció que "no se celebrará referéndum", lo que consideró "un mensaje positivo para los socios" de la UE.

Estos, encarnados por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que compareció desde el G-20 en Cannes, valoraron la noticia como "una decisión de Estado" y rechazaron haberse inmiscuido en las decisiones del pueblo griego "que ya se ha librado de una dictadura" (la de los coroneles de 1967 a 1974). Lo cierto es, sin embargo, que la advertencia de Sarkozy y de la canciller alemana, Angela Merkel, de que si se celebraba referéndum se congelaría el último tramo de ayudas del primer rescate (8.000 millones de euros) no dejaba muchas opciones. Grecia había reconocido que sin este paquete no podría hacer frente al pago de salarios y proveedores en cuestión de semanas. Una vez fue desconvocado el referéndum, la UE aseguró que hará efectiva la ayuda, pero exigió que el cumplimiento del plan de ajuste sea "claro como el agua".

El futuro no es más sencillo hoy para un país sumido en protestas sociales por los recortes y que ha cesado a su cúpula militar en unos días de fuerte incertidumbre. Grecia afronta el vencimiento de 2.000 millones de euros en deuda pública en una semana, y de 5.600 millones más hasta Navidad, según los cálculos de Merrill Lynch. Los analistas del banco de inversión calculan que el país tardaría entre 25 días y un mes en celebrar elecciones. La oposición las pidió para dentro de seis semanas, un plazo en el que el Estado podría quebrar si no recibe antes apoyo económico. De ahí que el Pasok propusiera a líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras, formar un Gobierno de unidad nacional para gestionar el Estado hasta que se ponga en marcha el segundo plan de rescate, que incluye una quita del 50% sobre la deuda soberana del país y la inyección de 130.000 millones de euros hasta 2014, a cambio de nuevos recortes sociales.

Sarkozy defendió ayer que el contraórdago planteado por Alemania y Francia "ha facilitado una toma de conciencia" en Grecia. Aunque el curso de los acontecimientos parece asegurar que los griegos continuarán manejando euros, en lugar de dracmas, los expertos coinciden en que se ha generado un peligroso precedente. Del categórico "no sin Grecia" que plantearon los socios comunitarios hace unos días, se había pasado a buscar cuál es el mecanismo para expulsar a un miembro del eurogrupo.

"Lo más grave es la imagen de desconfianza que estamos trasladando sobre el proyecto europeo", resume el presidente del Consejo General de Colegios de Economistas, Valentín Pich. "Se ahuyenta a las grandes inversiones", incluso entre socios comunitarios, advierte, por no tener un liderazgo europeo a la altura del peso de la moneda común. El ejemplo está en EE UU, donde a nadie se le ocurre expulsar a un Estado (pese a casos como el de California, que entró en quiebra en 2009). Santiago Carbó, catedrático de Ciencias Económicas de la Universidad de Granada, añade que "lo que ha hecho Grecia es muy serio" y añade que si, por ejemplo, otro país se saliera del guion europeo y decidiera tratar de superar la crisis por otra vía que no sea la de los recortes, "pondría en peligro el apoyo del resto de socios, y en un momento determinado su permanencia en el euro".

Irlanda aspira a una rebaja de su deuda de entre 15.000 y 20.000 millones

El gobierno irlandés es considerado de forma unánime como el más aplicado de entre los ejecutivos de los países rescatados de la zona euro, después de que el ingente agujero de sus entidades financieras precipitara hace ya casi un año la petición de ayuda a sus socios europeos y al FMI. Y es precisamente el costoso rescate de su banca lo que ha llevado al gobierno irlandés a solicitar una rebaja de su deuda, justo cuando Grecia ha intentado sin éxito presionar a la UE para aliviar el sacrificio que se reclama al país a cambio de ayudas.

Según explicó ayer el ministro de Finanzas, Michael Noonan, el ejecutivo aspira a que se alivie su deuda en entre 15.000 o 20.000 millones de euros. "Aunque no puedo decirles cuándo ocurrirá, les diré que hay un proceso en marcha que puede permitirnos una reducción del volumen total de nuestra deuda por algún tipo de mecanismo", afirmó Noonan. El conjunto de la deuda pública irlandesa era de 144.400 millones de euros al cierre del pasado año, el equivalente al 93% del PIB. Se prevé, además, que este porcentaje ascienda al 116% en 2013.

De hecho, la intención del ejecutivo irlandés es negociar con la UE una rebaja en el coste de recapitalización de dos de los principales bancos intervenidos, Anglo Irish Bank y Nationwide Building Society. Estas declaraciones llegan en unos días especialmente convulsos, tras el anuncio de Grecia del lunes de convocar un referéndum sobre el rescate europeo que ha desestabilizado los cimientos de la zona euro. A propósito del referéndum griego, que quedó desactivado ayer por el propio Papandreu, y de un posible cambio de gobierno, Noonan aseguró que "las soluciones en Grecia tendrán que ser políticas. No deberíamos sorprendernos cuando miramos a Grecia porque nosotros hemos tenido una experiencia reciente de inestabilidad".