Aportar garantías y crear otro fondo que capte inversiones de terceros

Dos propuestas para hacer más eficiente el fondo de rescate

El principal escollo que ha enfrentado a Francia y Alemania en la última semana es la estructura del fondo de rescate. Según las últimas informaciones que llegan de Bruselas, los dos países estarían cerca de lograr un acuerdo que daría cabida, además, a la participación del FMI y de países emergentes como China.

æpermil;ste, llamado Fondo Europeo de Estabilización Financiera, debería ser el cortafuegos que impida el contagio de la crisis griega a más países y que contenga el ataque de los mercados. El fondo está dotado desde julio con 440.000 millones y con garantías hasta los 780.000 millones.

Esta cuantía es, con todo, insuficiente para salir al rescate de gigantes como Italia y la zona euro debate agriamente cómo ampliarlo sin comprometer la solvencia de los países miembros, en especial la triple A tan preciada para Francia.

La UE descartó ayer recurrir al BCE para ampliar el fondo de rescate, con lo que se impone la tesis de Alemania, contraria a que el fondo pueda operar como un banco. Merkel propone que el fondo sirva para garantizar la deuda de países en problemas e intervenga solo como último recurso. Se estudia, así, que el fondo garantice el primer 20% o 30% de las pérdidas que sufran los inversores en caso de que España o Italia no cumplan sus compromisos.

Otra alternativa, no exlcuyente, es crear otro fondo (llamado vehículo de propósito especial o SPV) que esté asegurado por el EFSF y que canalice inversiones de terceros países y del FMI. Este dinero iría destinado a la compra en el mercado de los bonos problemáticos. En caso de impago el EFSF aportaría garantías sobre el dinero que los inversores externos han depositado en el SPV.

En caso de combinar las dos opciones, se evitaría uno de los temores de los expertos, la creación de un mercado de deuda dual. Es decir, si solo se garantiza la deuda que se emita a partir de ahora, los inversores se desharán de la deuda que ya está en circulación. De este modo la garantía afectaría a los bonos que se compren a través del SPV, y la entrada de dinero ayudaría a parar los ataques del mercado a la deuda española o italiana.

En las próximas horas deberán cerrarse los detalles técnicos del plan (contemplando estas dos alternativas), para que el miércoles se pueda llegar a un acuerdo. Además, se espera que los países pidan al BCE que siga interviniendo en el mercado de deuda, operación que ha generado muchas tensiones y dos importantes dimisiones en el banco. De este modo se compensaría parcialmente el hecho de que Francia haya renunciado a implicar al BCE en las operaciones del fondo.