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La batalla de los científicos por el 'sello' Severo Ochoa

El CRG de Barcelona presenta alegaciones por su exclusión

El Ministerio de Ciencia quería premiar y reconocer a los mejores centros investigadores en España. Lo que no sabía es que su decisión traería una polémica pública y la dimisión frustrada de dos de los directores de estas instituciones. La batalla sigue abierta y no es menor. En juego está el prestigio internacional y el acceso a nuevos recursos económicos.

El pasado 5 de octubre se daban a conocer los centros que se llevaban esta nueva acreditación de excelencia. La sorpresa saltaba porque el jurado decidió reconocer a solo 8 centros de entre los 22 finalistas, en vez de a los 10 que recogía la convocatoria. Y además dejaba fuera al Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, una institución de prestigio internacional en su área de conocimiento. Luis Serrano, director del CRG desde finales de junio, inmediatamente presentó su dimisión, aunque el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, no se la aceptó. Otro tanto ocurrió con el director del Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ), Miquel æeuro;ngel Pericas.

El caso del CRG fue sin duda el que más extrañó a la comunidad científica, ya que, según el ranking Scimago, el centro se encuentra entre los 30 mejores del mundo, de un total de 2.800 instituciones analizadas, y el quinto de Europa.

Según explica el Ministerio de Ciencia, las candidaturas fueron evaluadas por tres comités, compuestos íntegramente por 80 científicos internacionales de prestigio procedentes de 12 países diferentes y encabezados por tres premios nobel: Samuel Ting (del CERN), Robert Huber (Max Planck Institut) y Roger B. Myerson (Universidad de Chicago), como garantía de una decisión imparcial.

Fuentes conocedoras de la convocatoria señalan que el problema con el CRG surgió en el proceso final. En la primera fase, la selección de los finalistas, quedó brillantemente posicionado. Pero en el segundo trámite, en el que cada centro debía presentar un plan de futuro, sus posiciones se desinflaron. Así que el problema, señalan las fuentes, pudo ser que al jurado no le convencieron los papeles presentados: "Hay otros centros que elaboraron muy detenidamente esos documentos".

Como consecuencia, el CRG ni siquiera quedó entre los diez primeros, según ha podido saber CincoDías. De hecho, el jurado decidió establecer el corte de excelencia en el número ocho, ya que la diferencia era considerable respecto a las demás entidades.

Tanto el CRG como el ICIQ han anunciado que presentarán esta semana alegaciones contra la resolución. Un portavoz del ministerio dirigido por Cristina Garmendia señala a este diario que no hay una fecha concreta para revisar las alegaciones, una decisión difícil ya que el jurado está disperso por 12 países. El CRG ha declinado comentar la resolución hasta que no se valoren sus alegaciones.

Los que sí lograron la distinción han sido el Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III (CNIO), el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y el Barcelona Graduate School of Economics, una entidad creada por varias universidades y empresas.

El sello de excelencia Severo Ochoa se creó "como una forma de acabar con el café para todos", señala el portavoz de Ciencia, premiando a los mejores centros. Como ventaja de la distinción se encuentra una subvención de un millón de euros anuales durante cuatro años.

Además, se otorga el acceso preferente a las instalaciones científico-técnicas singulares (ICTS), más facilidad de acceso a otras convocatorias competitivas -entre otras, aquellas relativas a la contratación de científicos y tecnólogos-, y la formación de personal investigador. Asimismo, "las acreditaciones tendrán un efecto muy positivo en la reputación y el reconocimiento científico de sus destinatarios y serán un distintivo inequívoco que atraerá al mecenazgo privado", creen en el ministerio.

Prestigio Internacional

En el CRG trabajan más de 350 científicos de 38 nacionalidades. "Aquí se contrata por criterios de excelencia, no por nacionalidad. Nuestras ofertas de trabajo se publican en Nature y Science. Es bueno para el país, aporta una visibilidad única a España", señalaba Luis Serrano, el director del CRG, a CincoDías el pasado mes de julio. Los doctorandos y los investigadores con contratos posdoctorales solo pueden quedarse cinco años en el centro y los jefes de grupo júnior (24 de 36 equipos) permanecen un máximo de nueve años. Además, está integrado en las actividades del Laboratorio Europeo de Biología Molecular.