Se teme que las compras de cédulas tengan un impacto limitado

El BCE necesitará ayuda para desatascar el mercado de deuda

Emitir deuda se ha convertido en un lujo al alcance de muy pocos. Telefónica (ayer), Iberdrola y el FROB (la semana pasada) o el FADE (en septiembre) han sido los últimos emisores españoles en apelar al mercado. La actividad, eso sí, se da con cuentagotas y el acceso de la banca sigue cerrado. El programa de compras de cédulas que pondrá en marcha el BCE en noviembre será el próximo revulsivo para el sector financiero español, pero se teme que sea insuficiente para desatascar el mercado. El verdadero cambio llegará con la caída de la prima de riesgo de España y el fin del proceso de reestructuración del sector, aseguran los expertos.

"El programa de compras de cédulas del BCE está bien pero para que se abra el mercado hace falta más. Necesitaríamos que la prima de riesgo baje y salgan a emitir bancos no periféricos. Hace falta ver más animación en este área. En España BBVA y Santander tienen que abrir el mercado con cédulas hipotecarias, aunque con los nuevos programas de pagarés tienen mucha menos presión por emitir", comenta Mariano Aldama, responsable del mercado de capitales para el sector financiero en Royal Bank of Scotland. "El programa del BCE lo vemos más como un soporte que una espoleta. Va a ayudar pero no veremos un cambio radical. Los spreads en cédulas siguen siendo prohibitivos", añaden desde BNP Paribas.

El BCE destinará 40.000 millones a las compras de cédulas en el mercado primario y secundario con el objetivo de abaratar los costes de emisión, facilitar el acceso a la financiación del sector financiero y aumentar la liquidez, metas que consiguió con el primer programa que implementó entre julio de 2009 y junio de 2010, al que destinó 60.000 millones de euros.

Los expertos entienden el programa como un paso en la buena dirección para desbloquear el mercado primario pero consideran que necesita venir acompañado de una mayor estabilidad en torno a la percepción de riesgo de España para que sus efectos se sientan de verdad en el sector financiero. Además, el reparto de las compras que hará el BCE se desconoce y está por ver si las emisiones españolas o las compras en primario serán una parte relevante del programa. El BCE dará más detalles el 3 de noviembre.

"Asumimos que el impacto va a ser limitado", explican desde una firma extranjera. "Ahora mismo como máximo Santander y BBVA podrían emitir cédulas en el mercado pero tendrían que pagar unos diferenciales de 250 o 260 puntos básicos por emisiones a tres años. Esto dejaría el coste final alrededor del 4,2% y si en las redes pueden vender pagarés a 3,75% no tendrán prisa. Si la prima de riesgo se estrecha a niveles de 280 puntos básicos entonces podrían abaratarse las emisiones al entorno del 4% y quizá así veamos operaciones", explica otro experto.

La caída de la prima de riesgo de España se percibe, por tanto, como un requisito clave para facilitar las emisiones y recientemente ha repuntado hasta los 330 puntos básicos.

La buena noticia es que el entorno de mercado sí ha mejorado. Entidades financieras de los países nórdicos, Alemania y Reino Unido han emitido recientemente. Esta misma semana, sin ir más lejos, Commerzbank y HSBC han colocado deuda sénior, un paso previo necesario para abrir el camino al resto. "En general la tendencia es una reapertura de jurisdicciones fuertes que apunta a la reapertura de España", explica el responsable del mercado de capitales de una entidad extranjera.

La gran pregunta es cuándo. Algunos expertos creen que hace falta todavía más actividad en los no periféricos, mientras otros señalan a la elevada prima de riesgo y a los frentes abiertos a corto plazo como los frenos. El mercado está a la espera del resultado de la cumbre europea del próximo fin de semana y de la reunión del G-20, mientras que en España la adjudicación de la CAM, el fin del proceso de reestructuración del sector o el resultado de las elecciones mantienen a los inversores en compás de espera. Todo ello complicado por los resultados pues no se puede emitir antes de rendir cuentas, periodo conocido como black out.

La cifra

40.000 millones es la cantidad que destinará el BCE a compras de cédulas entre noviembre de 2011 y octubre de 2012. Dará más detalles el día 3.