Más producto, menos carisma

El futuro de Apple sin Jobs

Steve Jobs gustaba de alabar a la muerte como vía para lograr el cambio, para evolucionar. Su propia muerte pone ahora a la compañía que fundó junto a su amigo Steve Wozniak en una situación difícil.

Steve Jobs, en la presentación del Apple iPod Hi-Fi en febrero de 2006.
Steve Jobs, en la presentación del Apple iPod Hi-Fi en febrero de 2006.

Steve Jobs gustaba de alabar a la muerte como vía para lograr el cambio, para evolucionar. Su propio deceso pone ahora a la compañía que fundó junto a su amigo Steve Wozniak en una situación difícil y abre nuevas posibilidades para unos rivales como Samsung, HTC, Amazon, Google y Sony, que hoy no han dudado en mostrar sus respetos por una figura ya legendaria. ¿Podrá mantener Apple el liderazgo en el sector tecnológico? ¿O volverá a la senda descendente, igual que sucedió cuando Jobs abandonó la compañía en los 80?

Los mercados han mostrado su preocupación en no podcas ocasiones: la acción de Apple se ha resentido con cada recaída de la salud del extinto directivo. El día del nombramiento de Cook, la acción cayó el 5%. "Apple ya no tiene una figura tan creativa y ambiciosa", asegura Simon Liu, inversor del fondo Polariscitado por Bloomberg. "Ha sido un directivo preocupado por la estética y la excelencia en una industria dominada por los ingenieros", asegura Ricardo Pérez, profesor de Sistemas, Tecnología de la Información y Estrategia de IE Business School.

El nuevo equipo gestor tiene ante sí una tarea titánica. "Su sucesor, Tim Cook, no tiene su perfil, así que se ha decantado por compartir responsabilidades con un equipo más amplio", prosigue Pérez. "Será una Apple distinta desde mañana mismo", asegura un consultor tecnológico al diario Financial Times. La compañía "tiene ante sí dos caminos", asegura por su parte el diario Wall Street Journal, que no deja mucha opción. "Continuar la política de Jobs de inventar oproductos que sacudan los mercados o, después de dejar exhausto un caudal de productos que aun puede durar años y hacer que la compañía pierda el liderazgo".

"Tienen ventaja para una buena temporada", asegura. "La clave estará en el siguiente lanzamiento, después de haber defraudado algo con el iPhone 4S", retoma Ricardo Pérez. "¿Necesitan un producto rápido, y que sea uno que deje impresionado al mercado", sentencia.

Marc Cortés socio-director de Rocasalvatella y profesor de Marketing de ESADE, se pronunció recientemente de la misma forma."Lo cierto es que el adiós de Steve Jobs implica un fin de etapa, un cambio de ciclo por cuanto ninguno de sus posibles sucesores han demostrado su mismo carisma en público", aseguró recientemente . "La duda es saber si el valor de la marca y el beneficio que transmiten sus productos serán suficientes como para conseguir que desaparezca la sombra de Jobs", estima. Y apunta una receta: "centrar más la atención y los esfuerzos en los productos y en los beneficios y no en la figura del líder, difícilmente nadie podrá igualar, al menos en breve, la fuerza de Jobs". Cortés va más allá. y asegura que Cook cometería un error si sigue los modos de gestión de Jobs "un privilegiado, tanto por su visión como por su capacidad de gestión". Así, su ausencia deberá provocar una "apertura" de la compañía, hasta ahora tan cerrada y con un nñúmero de acólitos tal que, incluso se ha considerado una "secta".

Obviamente, ha habido innumerables empresas que han tenido que enfrentarse a la desaparición o retirada de su fundador y líder. El caso más palpable es el de Microsoft. Bill Gates dejó su puesto en manos de Steve Ballmer el 27 de junio de 2008, si bien no fue hasta 2008 que se retiró del todo de la gestión diaria de la compañía. Y, desde entonces, la compañía ha perdido un 6% de su cotización, frente al 125% de revalorización que ha experimentado Apple. Y más allá, Microsoft ha dejado de ser no es la referencia tecnológica y se ha convertido, para muchos, en una empresa aburrida, carente del glamour de la firma de la manzana.