Los expertos ven soluciones al alcance, pero falta de consenso para aplicarlas

¿Qué debe hacer ahora Europa para salir de la crisis?

Coja una varita (mágica, por supuesto) e imagine que puede hacer con ella lo que quiera para resolver la crisis de la deuda europea. ¿Por dónde empezar? Los expertos lo tienen claro: hacer del fondo de rescate un arma de disuasión masiva y un cierre de filas político en Europa. Y ambos son posibles.

La corriente interna de la marea que azota los mercados no ha cambiado un ápice en las últimas semanas. Los datos de crecimiento dicen lo que dicen, los desequilibrios fiscales siguen encima de la mesa y Grecia está tan cerca de poder pagar su deuda como antes. Pero el sentimiento de los mercados es claramente distinto esta semana de lo que era hace siete días.

Eso sí, la validez de estos cambios de sentimiento es la que es. "El mercado es un esquizofrénico, así que es mejor no hacer mucho caso de lo que nos dice y ver los fundamentales", recuerda Tomás García-Purriños, analista de economía y estrategia de Cortal Consors. Pero eso no impide que el adormecimiento del pánico de los últimos meses permita mirar alrededor con otra percepción. El impulso que ha tomado el fondo de rescate europeo (el visto bueno alemán de hoy a su ampliación es un importante espaldarazo) es una de las claves del nuevo sentimiento y eso demuestra que hay vías para solucionar el desastre. æpermil;sa es una, pero hay más y no hace falta magia para llegar a ellas. Están al alcance de la mano y son factibles. Vivir en una Europa sin crisis no es una quimera, al menos si se siguen las recetas de varios expertos.

Ampliación del fondo de rescate

Es lo primero de la lista. ¿Hasta dónde? "Todo lo que supere el billón y medio o los dos billones de euros", responde Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp Patrimonio. Se trata de una cantidad que permita generar confianza suficiente en los tenedores de bonos "y desconfianza en los especuladores", añade. Una especie de arma de disuasión masiva: que se vea claro que Europa puede responder.

La cantidad no tendría por qué estar toda desembolsada, también puede ser apalancada. Y la idea es que no tiene por qué usarse en su integridad. De hecho, bastaría su existencia para que las necesidades de utilización se reduzcan. "Sería como una línea de crédito empresarial. Está ahí por si se necesita", remarca Romero.

Los expertos de Credit Suisse rebajan algo la cantidad de la ampliación del fondo. Para ellos, podría quedarse en un billón o billón y medio, aunque debería venir acompañada de una mayor implicación del Banco Central Europeo (BCE) en la compra de deuda de los países periféricos (eso sí, con condiciones), la constitución de una línea de financiación parecida a la que implantó la Reserva Federal al principio de la crisis para reactivar el mercado de crédito al consumo y la recapitalización de la banca. Todo ello "con un calendario creíble para la aprobación de estos mecanismos", añade el banco de inversión.

¿Perderían Alemania o Francia su calificación de triple A por la ampliación del fondo? "Más dramática sería una ruptura de Europa", contesta el experto de Unicorp. Además, en general (y así sería deseable en este caso) los ratings se recortan cuando un país o una compañía se endeuda de forma efectiva, no cuando asume un compromiso que, por el efecto disuasorio del fondo ampliado, podría no llegar.

Eurobonos ya

La segunda receta de Credit Suisse sería el lanzamiento de una vez de los famosos eurobonos. Los analistas reconocen que es un camino que tomaría su tiempo, pero una decisión en este sentido sería suficiente para que el BCE se sienta completamente respaldado en su estrategia de compra de bonos de los países con problemas.

Además, algunos expertos cuestionan de plano que vaya a suponer un sobrecoste para Alemania, por ejemplo. "Los eurobonos cotizarían claramente por debajo del bono alemán", asegura Rafael Romero, por el mensaje de fortaleza política y unidad europea que lanzaría esta figura. La idea generalizada es que los eurobonos cotizarían a una especie de media entre los bonos de las distintas naciones europeas. Por eso, Alemania tendría que pagar más por ellos porque estos instrumentos incluirían el riesgo griego y así sucesivamente. Pero algunas líneas de pensamiento rechazan esta idea. Igual que los bonos estadounidenses no son una media del riesgo de California (alto) y el de Virginia (uno de los estados más solventes), sino que responden a la confianza que inspira la certeza de que Estados Unidos nunca va a quebrar, así pasaría con los eurobonos europeos.

Es más, se pueden poner ciertas condiciones para que los eurobonos cubran incluso ese daño moral que tanto exige Alemania para los países díscolos en materia fiscal y alienten la ortodoxia presupuestaria. "Se puede plantear que cada país pueda emitir hasta un porcentaje determinado de su deuda sobre PIB, de forma que el que haga bien los deberes podrá financiarse enteramente con eurobonos y el que no tendrá que asumir el sobrecoste de complementarlo con papel con su garantía", explica el director inversiones de Unicorp Patrimonio.

Unidad, unidad, unidad

Si hay una reclamación que para los expertos está por encima de todas las demás es la llamada a una verdadera unión política en Europa. "Es evidente que esta crisis nos ha enseñado una cosa: necesitamos un mecanismo más eficaz de toma de decisiones. Tal y como está diseñada, la zona euro no funciona para una crisis como la actual", señala García-Purriños.

La idea de que una unión solo de moneda tiene las horas contadas es casi una certeza para muchos expertos. Europa tiene que dar un paso más y contar con políticas fiscales, emisiones, presupuestos conjuntos.., hasta avanzar a un gobierno cada vez más común. Eso hará más fuerte a Europa, frenará a los especuladores y reducirá cualquier coste de financiación.

¿Devaluación del euro?

En estas coordenadas, Credit Suisse recuerda que una devaluación del euro del 10% añadiría un 0,7% de crecimiento al PIB europeo, según los datos del FMI, así que aboga por una moneda única más débil.

Pero una cosa es que haya un camino con soluciones para salir de la crisis y otra distinta es que todos los analistas estén de acuerdo en las fórmulas. Y hay quien lo considera un disparate. "Siempre que se habla de depreciaciones se olvidan las implicaciones que tiene: la deuda exterior crece y aumenta la inflación vía importaciones", explica el experto de Cortal Consors. Además, buena parte del comercio entre los países del euro es... con los países del euro, así que el efecto sería nulo en este aspecto al menos.

¿Y todo eso evitaría la recaída en la recesión?

Desgraciadamente, no. Las medidas apuntadas animarían a las Bolsas, mejoraría la salud del sistema financiero, reducirían las primas de riesgo de los países periféricos y evitarían la caída de otros países (como España o Italia), pero no van a hacer que las economías empiecen a crecer con fuerza de un día para otro.

Pero también hay una fórmula para conseguir apuntalar un crecimiento a largo plazo y consistente. Una mayor unidad en Europa debe conllevar la creación de un Ministerio de Finanzas y desde ahí se debería buscar una respuesta a los desequilibrios entre los países. Por mucho que duela a algunas naciones, en estos momentos quien necesita gastar más es Grecia (en infraestructuras por ejemplo) y para eso el deseado Gobierno comunitario debería poder disponer de fondos para aplicarlos a ellos en busca de cohesión, apuntan desde Cortal Consors. El escenario es el mismo que se planteó con la reunificación alemana. Todo el país era consciente de que la única salida era buscar el equilibrio entre las dos regiones, aunque fuera a costa de que una diera y otra recibiera. La situación actual es idéntica, aunque a escala europea.

¿Y qué pasa con Grecia?

"Puede que haya mejorado el sentimiento del mercado, pero si el 15 de octubre no hay acuerdo sobre Grecia, se acaba todo", recuerda García-Purriños. Y es que las grandes ideas tienen que ser concretadas con medidas en el día a día. Y eso es lo que le falla a la Europa actual.

Al final, el consenso de los expertos es casi absoluto en que cualquier solución se queda en nada si no hay voluntad política se sacarla adelante.