Según CNBC, la UE prepara un complejo sistema para extenderlo sin más garantías estatales

Una salida creativa para el fondo de estabilidad

La reforma del fondo de estabilidad financiera pactada este verano y en trámite de aprobación por los parlamentos estatales podría no ser la última. Según la cadena de televisión estadounidense CNBC, que cita a "altos funcionarios europeos", el llamado EFSF podría extenderse aún más a mediados de octubre.

El sistema resulta de gran complejidad, requerida para evitar que los Estados del euro tengan que aportar más garantías (hoy alcanzan los 780.000 millones de euros) y vencer así la oposición de Alemania a la extensión del EFSF (que, en la versión que se está aprobando, tiene una capacidad de préstamo de 440.000 millones).

Parte de los fondos del EFSF se destinarían a recapitalizar bancos mediante transferencias a los países miembros, una necesidad reconocida por Bruselas una vez que el impago griego, siquiera ordenado parece inexorable.

El resto de los fondos, y aquí entra la parte imaginativa, servirían para capitalizar un SPV (vehículo de propósito especial) que se crearía de forma conjunta con el Banco Europeo de Inversiones (BEI). El nuevo SPV emitiría bonos propios y, con los ingresos obtenidos, compraría deuda soberana de países en dificultades financieras.

Puesto que el BEI tiene acceso a las operaciones de mercado abierto del Banco Central Europeo, utilizaría los bonos soberanos como colateral para las repo (operaciones de venta con pacto de recompra) del BCE. Ese intrincado proceso serviría para elevar la capacidad de compra de bonos del EFSF, sin requerirse garantías adicionales de los países miembros.

Desde CNBC sostienen que el nuevo sistema, en avanzado estado de negociación, saldría adelante una vez ratificada la reforma del EFSF, probablemente a mediados de octubre.

Según una nota de Citi, es "probable" que el actual sistema del EFSF le permita transferir capital o proveer de garantías al SPV, por lo que no sería necesaria la aprobación adicional por parte de los 17 países miembros. Eso sí: necesitará el visto bueno del Eurogrupo, lo que requerirá a su vez la aprobación parlamentaria en Alemania y Finlandia.