Los grandes españoles rondan el 30% de caída

Una veintena de bancos europeos pierden más de la mitad de su valor en Bolsa en el año

La sangría bursátil desatada por la crisis soberana en Europa deja apenas un puñado de supervivientes. El sector del tabaco es uno de los pocos oasis en el desierto, al igual que Inditex. Pero en la banca la situación no puede ser más necesitada.

Los mercados hacen sus apuestas y empresas, países y Gobiernos se convierten en sus dianas. Grecia es una de ellas, vapuleada desde hace meses por unos flujos de capital que tienen como única duda el momento en que se producirá su caída. Pero no se irá sola.

La crisis de la deuda soberana europea que protagoniza el, hasta ahora, último episodio de la tormenta financiera que lleva cuatro años asolando al mundo occidental ha identificado netamente a sus víctimas. Los Estados sobreendeudados y con desequilibrios fiscales están los primeros de la lista, pero les siguen muy de cerca un sector concreto: el bancario, dueño de buena parte de la peligrosa exposición de estas naciones y con mucho trabajo por delante para reforzar sus balances.

Los llamamientos cada vez más extendidos a la necesidad de recapitalización de la banca han provocado más de un momento de pánico en la Bolsa (basta recordar la jornada negra que generaron las declaraciones en este sentido de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, y la posterior filtración de un informe de esta institución que cifraba en 200.000 millones las necesidades de capital de la banca europea). Pero a los inversores no se les ha dicho nada que no supieran. Tampoco han modificado en demasía su comportamiento de los últimos tiempos por ello.

Y es que la banca europea lleva meses en el ojo del huracán. Puede que las altas instituciones europeas, los Gobiernos y algunas casas de análisis defiendan la solvencia del sector financiero y que los test de estrés dieran casi un aprobado general. La Bolsa lo tiene claro: si con alguien está de acuerdo, es con Lagarde.

Los castigos bursátiles que llevan acumulados los bancos de los principales países europeos dicen claramente lo que piensa el mercado. Hay más de una decena de entidades financieras que han perdido más de la mitad de su valor en Bolsa en lo que va de año, cuatro ceden más del 60%, el mismo número se deja un porcentaje superior al 70%, dos se desangran más de un 80% y hay un valor incluso que roza la nada al ceder más del 98%.

La palma se la llevan los bancos irlandeses, con Irish Life a la cabeza, aunque las entidades griegas y portuguesas también acumulan un fuerte castigo. Sus caídas son vertiginosas, pero, al fin y al cabo, son países rescatados que ya saben lo que es probar el abismo. El frente de preocupación procede más bien de la banca de otros países, de entidades financieras de mayor tamaño donde se anticipa la cercanía del precipicio. Y los principales candidatos son los bancos de Italia y de Francia. Société Générale, por ejemplo, pierde más de un 60% de su valor en lo que va de 2011, mientras que Crédit Agricole y BNP ceden más del 50%, con su exposición a la deuda griega y la debilidad de sus balances como factores que han detonado el cierre generalizado del grifo a la banca gala. En Italia a quienes temen es a sí mismos: cuatro entidades del país caen más del 50%; Unicredito e Intesa Sanpaolo, entre ellas. Mientras tanto, Alemania solo tiene un representante en la clasificación de los bancos con peor comportamiento en Bolsa, pero se trata del Commerzbank y su tamaño es suficiente para asustar.

La banca española se está salvando por ahora de lo peor de la quema. El fantasma del ladrillo pesa como una losa. Banco de Valencia y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (sus cuotas participativas) pueden atestiguarlo a través de sus desplomes bursátiles superiores al 75% en nueve meses. Pero al menos los grandes bancos se están desangrando a menor velocidad que sus homólogos europeos; aun así, los castigos al BBVA y Santander rozan el 30% desde que estrenaron el año.