Preguntas y respuestas sobre la reforma del EFSF

¿Otra vuelta de tuerca para el fondo de estabilidad financiera?

Después de una semana más de desplome bursátil, este lunes los parqués se han estrenado en positivo siguiendo la corriente de un posible refuerzo del fondo de estabilidad financiera.

Aprobado con bombo y platillo hace año y medio, el mecanismo se ha mostrado insuficiente para prevenir una extensión de la crisis soberana desde países pequeños (hasta ahora, Grecia, Irlanda y Portugal) hacia economías como Italia y España, cuya caída supondría el golpe de gracia para la zona euro.

La propuesta más reciente, inspirada en las sugerencias del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, pasa por permitir el apalancamiento del fondo europeo de estabilidad: si los estados contribuyentes pudieran soportar pérdidas del mismo, este, por su parte, tendría la capacidad de endeudarse en los mercados, de modo que su montante podría extenderse hasta alcanzar uno o dos billones de euros. Una cantidad, esta sí, capaz de hacer frente a posibles dificultades de pago por parte de pesos pesados como Italia o España. Otro de los cambios de última hora que podrían afectar al fondo sería el de convertirse en un banco para, de esta forma, poder pedir prestado dinero al BCE de forma análoga a lo que hacen las entidades financieras privadas.

Mientras esas nuevas propiedades se materializan (o no), los parlamentos nacionales de la zona euro tramitan durante estas semanas la reforma del fondo que se acordó en junio y julio. El EFSF, el instrumento creado en mayo de 2010 para financiar a tipos más bajos de los de mercado a los países que sufran graves dificultades, se amplió cualitativa y cuantitativamente. Pero, ¿qué se esconde exactamente detrás de esas siglas?

¿Qué es el EFSF?

European Financial Stability Facility, o servicio para la estabilidad financiera europea. Es una entidad jurídica formada por los países miembros de la zona euro capacitada para emitir bonos garantizados por aquellos, para, a su vez, hacer préstamos a países en dificultades, como el caso de Gracia, Irlanda y Portugal, por un máximo de 440.000 millones de euros. La cantidad garantizada por España alcanza los 52.300. El EFSF goza de la máxima calificación crediticia por parte de S&P, Moody?s y Fitch. No debe confundirse con el EFSM, mecanismo para la estabilidad financiera europea, que se creó como medida de urgencia para hacer frente a la crisis griega . Este último solo tenía autoridad para emitir 60.000 millones en deuda, de los que ya se han comprometido 48.500.

¿Cuándo se creó?

El EFSF forma parte del paquete de rescate de 750.000 millones acordado por el Ecofin el 9 de mayo de 2010, como escudo protector del euro frente a posibles bancarrotas y ataques indiscriminados de los mercados. Las condiciones de los préstamos son negociadas por la Comisión Europea, el BCE y el FMI, y aprobadas por el Eurogrupo.

¿Cómo se va a modificar?

El 24 de junio pasado, una vez comprobado que los mercados orientaban sus ataques a Italia y España, países que suman un tercio del PIB de la zona euro, los miembros del grupo pactaron elevar la máxima cantidad garantizada desde 440.000 hasta 780.000 millones, y permitir al EFSF intervenir en el mercado primario de deuda (emisiones).

A la vista de que las presiones no cesaron, el 21 de julio se extendieron las atribuciones del EFSF, capacitándolo para financiar recapitalizaciones bancarias y participar en los mercados secundarios (compraventa de títulos ya emitidos) en caso de riesgo para la estabilidad financiera de la zona euro, siempre con el acuerdo de los países miembros.

¿Qué cambios concretos afectan a Grecia?

Como explica Barclays Capital en una nota, el periodo de maduración de los préstamos a Grecia se ha extendido desde los 7,5 años hasta un plazo entre 15 y 30 años, con un periodo de gracia de 10. Estos plazos de maduración, así como los tipos de interés pactados en el caso griego, serán de aplicación para los préstamos a Portugal e Irlanda. Pero no todo son ventajas: el Consejo del 21 de julio también acordó la exigencia de colaterales para cubrir el riesgo asumido por los países miembros al garantizar los fondos del EFSF. Esa exigencia ha sido realizada por Finlandia durante la negociación del segundo paquete de rescate a Grecia, lo que ha colocado un nuevo palo en la rueda de la resolución de la crisis.

¿Está ya en vigor el fondo reformado?

No. Los jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a acelerar al máximo el trámite de la aprobación parlamentaria en cada país. Sin embargo, las vacaciones parlamentarias y la diversidad de trámites han limitado a Estonia y Francia los países que ya han introducido el fondo en su ordenamiento. En España, el Congreso ya lo ha aprobado, y la próxima semana lo hará el Senado.

¿Están detalladas las características del nuevo EFSF?

No. Como destaca Barclays Capital, algunas de las nuevas atribuciones del fondo están por clarificar. Es el caso de la intervención en los mercados secundarios: queda por definirse en qué casos cabría, y también quién tomará en último término la decisión (¿se requerirá la aquiescencia del BCE, o será suficiente la del fondo?). Tampoco está claro si el EFSF puede decidir por sí mismo las intervenciones dentro del marco previsto, o si deberá consultarse a los parlamentos de los países garantes. Ese tipo de detalles podrían influir en la aprobación de la reforma del fondo.

¿Cómo se está financiando el rescate griego?

El primer rescate, de la primavera de 2010, se financió con préstamos bilaterales directos de los países del euro. Los paquetes posteriores de Irlanda y Portugal se han apoyado en el EFSM (el mecanismo de emergencia) y el estable EFSF. Dado que el EFSM está casi agotado, el nuevo rescate de Grecia se fundará en el EFSF. Barclays Capital estima que el fondo aportará alrededor de 65.000 de los 109.000 millones de euros comprometidos.

¿Tiene el EFSF vocación de permanencia?

No. En el acuerdo de mayo del año pasado se decidió que el EFSF no podrá realizar nuevas operaciones después de junio de 2013. Dentro de dos años, el fondo será sustituido por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), este sí con vocación de permanencia.