La zona euro, en jaque

Los severos planes de ajuste hunden la economía griega

Un año y medio después de que la UE interviniera la economía griega, el Ejecutivo presidido por Yorgos Papandreu languidece por los duros ajustes. El PIB lleva cinco trimestres de caídas consecutivas y entre marzo y junio ha caído un 7,3%. Ese deterioro se une al sistemático incumplimiento en cuanto al déficit y la deuda: desde su ingreso en la zona euro no ha cumplido ninguno de los dos objetivos fijados por Bruselas.

En 2009, la economía griega cerró el ejercicio con un déficit del 15,4% del PIB y un nivel de deuda equivalente al 127,1% del PIB. Una situación insostenible que llevó a las agencias de calificación a iniciar las rebajas de la calificación de la deuda griega y a la Comisión Europea a intensificar su vigilancia sobre las cuentas helenas. La gota que colmó el vaso fue el descubrimiento a principios de 2010 por parte de las autoridades comunitarias que el déficit presentado por las autoridades griegas en 2009 (el 12,7% del PIB) estaba maquillado y era sensiblemente superior.

A partir de esa fecha se desató una ola de desconfianza, que afectó a la prima de riesgo de la deuda soberana de las grandes economías europeas y a la propia cotización del euro. La amenaza de contagio obligó a actuar con rapidez a la Unión Europea y al FMI, que activaron el rescate a Grecia en mayo a través de un préstamo de 110.000 millones de euros. A cambio tendría que asumir ajustes de gasto, privatizaciones y subidas de impuestos para reconducir los desequilibrios acumulados durante la última década.

Todas esas medidas han acabado por ahogar el crecimiento ya debilitado de una economía cuyo PIB en tasa interanual lleva cayendo cinco trimestres consecutivos. Y las medidas de ajuste siguen acumulándose día a día a medida que las peticiones de la UE y del FMI crecen. Algunas informaciones apuntaban ayer que el Ejecutivo griego estaba diseñando el despido de 20.000 empleados públicos a través de un plan de regulación de empleo en 151 empresas públicas.

Este hundimiento de Grecia ha sacado a la luz los temores de algunos líderes europeos respecto a que la política de ajustes y recortes acabe por dar la puntilla a todas las economías, tanto grandes como pequeñas. En su último informe, la OCDE alertaba de que Francia (la segunda mayor de la zona euro) entraría en tasas negativas en el cuarto trimestre de este año, mientras que la italiana lo habría hecho ya en septiembre. Algunas naciones, incluso, se están replanteando la posibilidad de poner en marcha planes de estímulo, como el que quiere aprobar el presidente Barack Obama en EE UU para generar empleo.

Sin embargo, el de Grecia es un caso paradigmático, ya que exhibe un incumplimiento permanente de los requisitos exigidos por la zona euro dentro del Plan de Estabilidad y Crecimiento (que el déficit no supere el 3% del PIB y que la deuda no se eleve por encima del 60% del PIB). Desde que ingresó en la zona euro el 3 de enero de 2001, el déficit siempre ha estado por encima del 3% y la deuda no ha bajado del 94% del PIB.

Los expertos, sin embargo, consideran que el principal error que se ha cometido con Grecia fue permitirle pasar a ser miembro de la zona euro, club del que ahora podría salir si finalmente se decreta una suspensión de pagos. De hecho, algunos analistas recordaban ayer las sanciones impuestas por la Comisión Europea a Grecia en diciembre de 2004 tras descubrir que había falseado las cuentas presentadas para su ingreso en la zona euro. Según la investigación abierta por Eurostat, Grecia ocultó 20.000 millones de euros de déficit acumulado entre 1997 y 2001, lo que le permitió presentar unas cuentas inmaculadas, al corregir supuestamente el desequilibrio entre ingresos y gastos desde el 10,3% de 1997 al 4,5% de 2000.

En este contexto, la suspensión de pagos y la salida de la zona euro de Grecia son una posibilidad más que cierta. "El problema sería la honda expansiva que tendrían España e Italia, ya que aumentaría la prima de riesgo y ninguno de los dos países podría asumir una rentabilidad tan alta a la hora de emitir deuda", recalca Soledad Pellón, analista de IG Markets. El siguiente paso sería la salida de la zona euro, algo que Pellón considera positivo. "Podría efectuar una política de devaluación de su moneda, lo que le permitiría ganar competitividad con respecto al resto de países de la UE. Una decisión que no puede tomar ahora, ya que pertenece a una moneda común" precisó.

Todo lo contrario que lo apuntado ayer en un informe del banco de inversión Citi, en el que se señalaba que la salida de la zona euro sería enormemente costosa para Grecia, mientras que solo produciría pequeños beneficios. "Ese efecto tendría graves implicaciones políticas y económicas para el conjunto de la Unión Europea y de la economía mundial", advierte.

Nueva recesión

El Instituto para la Economía Mundial de Kiel advirtió ayer de que una suspensión de pagos sin control en Grecia o la quiebra de un banco de relevancia sistémica en la eurozona podría provocar una nueva recesión económica en ese área a partir del segundo trimestre de 2012.

Otro recorte de 1.000 millones a Portugal

La troika que conforman la UE, el FMI y el BCE reclamó ayer a Portugal que adopte nuevas medidas de consolidación fiscal por valor de 1.000 millones de euros si quiere alcanzar los objetivos de déficit marcados para 2012. Así consta en el último informe sobre el rescate de 78.000 millones de euros concedido a Portugal, en el que se consideran necesarias estos nuevos ajuste para llenar el vacío dejado por el peor comportamiento registrado por la economía lusa durante este ejercicio. Este nuevo ajuste podría provocar un desplome aún mayor del registrado por Portugal (el Ejecutivo prevé caídas del PIB del 1,8% y del 2,2% para 2011 y 2012).

Para evitar que esa situación vuelva a producirse en Grecia, la Comisión Europea envió ayer a Atenas una misión de expertos para prestar asistencia técnica a las autoridades griegas con el fin de acelerar la absorción de 7.700 millones de euros en ayudas europeas. Se trata de fondos comunitarios ya asignados, pero que en se encuentran congelados porque las autoridades helenas carecen de fondos para aportar la cofinanciación.

Esta misión, tal y como confirmaron ayer las autoridades comunitarias, tendrá carácter permanente y estará formada por una treintena de funcionarios de la Unión Europea y de los Estados miembros. Su primer informe con recomendaciones para el Ejecutivo heleno se hará público a finales de octubre.