Las empresas alertan de los daños de un aumento de tipos

La industria del alcohol teme una subida de impuestos

La Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) teme que el Ejecutivo apruebe una subida de los impuestos especiales sobre el alcohol ante la necesidad de reducir el déficit. Desde la federación argumentan que elevar un 10% el impuesto solo permitiría recaudar 80 millones adicionales y dañaría un sector que ha sufrido una caída de las ventas del 20% en la última década.

Quizá se ponen la venda antes de la herida. Sin embargo, los empresarios del sector de las bebidas espirituosas (whisky, ron o ginebra, entre otras) llevan semanas alertando de los efectos negativos que supondría un incremento de los impuestos sobre el alcohol. Temen que el Ejecutivo adopte esta medida, aunque fuentes de la Administración lo niegan.

Además, en términos tributarios, se sienten discriminados frente a otros sectores como el del vino -que en España está exento del impuesto sobre el alcohol-, o la cerveza, que tributa a un tipo menor. El director ejecutivo de FEBE, Bosco Torremocha, critica que el consumo de bebidas espirituosas representa el 28,4% del total y, sin embargo, aporta el 71% de los ingresos tributarios derivados del alcohol. En cualquier caso, Torremocha no pide que se suba la fiscalidad a bebidas como la cerveza o el vino, pero sí recalca que, en caso de que el Ejecutivo optara por elevar los impuestos al sector, las bebidas espirituosas deberían quedar al margen.

El último incremento impositivo a las bebidas espirituosas se produjo en 2005, cuando el gravamen pasó de 754,77 euros el hectolitro de alcohol puro a 830,25 euros. Torremocha indica que casi el 50% del precio de una botella de espirituoso son impuestos, mientras que el gravamen de la cerveza varía en función de la graduación y los tipos que soportan están muy por debajo del que sufren las bebidas espirituosas.

Críticas a CEOE

Torremocha critica que desde CEOE se apueste por elevar la fiscalidad de los impuestos especiales frente a otros tributos, ya que cree que no existe margen para aumentar más la presión fiscal sobre las bebidas alcohólicas. Además, argumenta que los posibles ingresos adicionales derivados de un hipotético incremento fiscal resultarían anecdóticos ante la magnitud del déficit fiscal. Actualmente, el impuesto sobre las bebidas espirituosas permite ingresar 810 millones al año, una cifra que apenas se incrementaría en 80 millones con un aumento del gravamen del 10%. Se trata de una cifra menor y, precisamente por ello, los técnicos del Ministerio de Hacienda se oponen a elevar los tributos sobre el alcohol.

De hecho, el Gobierno sí que optó por incrementar en 2009 los impuestos sobre el tabaco y los carburantes, productos que tienen mucha más capacidad recaudatoria.

Los ingresos fiscales caen un 4,2% hasta julio

Los ingresos fiscales derivados del impuesto especial sobre las bebidas espirituosas alcanzaron los 409 millones hasta julio, un 4,2% menos que en el mismo periodo del año anterior.

Estos datos preocupan a la Federación de Española de Bebidas Espirituosas, ya que muestran que los buenos datos del turismo no se trasladan a su sector. Todo lo contrario de lo que ocurre con el impuesto especial sobre la cerveza, que logró mantener hasta junio el nivel recaudatorio del año anterior. En cualquier caso, los datos de la Agencia Tributaria muestran el mal momento por el que atraviesa el sector. Los 810 millones ingresados en 2010 representan, junto con los 802 millones recaudados en 2009, el peor dato registrado desde el año 2002.

Desde FEBE echan mano de la estadística para demostrar la debilidad de su industria y así presionar al Gobierno para evitar una subida de tipos. Además, destacan que el 80% de las empresas del sector son pequeñas y medianas empresas que, a diferencia de las grandes, cuentan con menos recursos para enfrentarse a la crisis económica.

En cualquier caso, España representa el sexto país europeo en producción de espirituosos y, según Torremocha, "concentra el 40% de empleos directos generados por esta industria en el conjunto de la Unión Europea". Los datos de FEBE indican que el sector de los espirituosos genera 250.000 empleos directos e indirectos.

Respecto a los países vecinos, el gravamen sobre el alcohol (830,25 euros por hectolitro) se sitúa por debajo de países como Francia, que grava a los espirituosos con 1.514 euros el hectolitro. Ello explica el por qué de la elevada concentración de tiendas de licores en los pueblos y ciudades fronterizos con Francia. Sin embargo, el tipo en España es superior al de otros países vecinos como Italia.

La cifra

80% es el porcentaje de pymes en relación al conjunto de empresas del sector de bebidas espirituosas. Esta industria representa el 0,12% del PIB español.