El selectivo retrocede un 4,44% y la prima de riesgo se dispara a 340 puntos

La dimisión de Stark noquea a las Bolsas

Vuelven las turbulencias a la eurozona. La dimisión del hasta ahora consejero y economista jefe del BCE ha sido el golpe de gracia en una jornada que ya comenzó en negativo y que se ha comido lo ganado en las dos sesiones anteriores. La prima de riesgo repunta a los 340 puntos, el bund alemán desciende a mínimos históricos y el euro baja a niveles de hace 6 meses.

Reuters informa de la dimisión de Stark por diferencias con la política de compra de bonos del BCE
Reuters informa de la dimisión de Stark por diferencias con la política de compra de bonos del BCE

Fin al rebote de las dos últimas jornadas. Y a lo grande. La dimisión de Juergen Stark como consejero y economista jefe del Banco Central Europeo ha terminado por noquear a unas Bolsas que ya preveían cerrar la semana con un retroceso. Pero la noticia que saltaba a las tres de la tarde ha supuesto el golpe de gracia, ya que las caídas, que hasta entonces no superaban el 1,5%, se agravaban en cuestión de minutos hasta llegar al 3,5%, y bajando. El Ibex no se ha recuperado del "golpe" propinado por Stark. El resultado: K.O. del 4,44%, y se vuelve a perforar la barrera de los 8.000 puntos (7.910,20), tirando por la borda lo avanzado en los dos últimos días.

Las Bolsas más destacadas de la eurozona tampoco han escapado a las pérdidas. El DAX se desplomaba un 3% nada más conocerse la noticia, al igual que el CAC galo, por un 4% el MIB italiano. Esos descensos no han hecho sino agravarse en la recta final de la sesión, rozando el 5% en el caso italiano (-4,93%), superando el 4% en alemán (-4.03%) y perdiendo un 3,63% en París.

En el Ibex, destaca el retroceso del 7,59% de Arcelor, y el 6,62% que se deja BBVA, un punto más que Santander (-5,62%).

EUR x USD 1,1057 0,000%
IBEX 35 9.260,10 0,50%

El motivo de la dimisión del ya execonomista jefe de la autoridad monetaria es su discrepancia con la política de compra de bonos del BCE, la cual ya era conocida anteriormente, pero la dimisión ha cogido por sorpresa a los mercados. Según Bloomberg, Stark tomó la decisión el pasado 4 de septiembre. En cualquier caso, ha originado todo un terremoto en un día en el que los bancos tenían que comunicar sus intenciones respecto a si acudirán o no al segundo rescate griego, que sólo se encuentra con piedras en el camino: unas colocadas por la propia incapacidad del país para cumplir con los objetivos de déficit, y otra por la desconfianza procedente del resto de Europa, en especial de Alemania. Los temblores no sólo han afectado a la renta variable, sino también al mercado de deuda.

El bund a 10 años alemán ha caído a mínimos históricos, por debajo del 1,8% de rentabilidad, mientras que el euro también se ha resentido y ha descendido a niveles de febrero, cambiándose por menos de 1,37 dólares. La prima de riesgo española ha repuntado hasta alcanzar los 338 puntos básicos desde los 310 de ayer, así como la rentabilidad del bono nacional a 10 años, que ha llegado a rozar el 5,2%.

Otro rumor, que de momento sólo es eso, dice que Grecia podría declarar su default este fin de semana, algo que desmienten desde el Ministerio de Finanzas griego. La bolsa de Atenas ha hecho caso omiso, pero la rentabilidad del bono griego se ha situado en el 20,5, y los CDS han crecido sólo hoy 658,4 puntos, hasta 3.470,13, lo que quiere decir que para proteger una inversión de 10.000 euros en deuda helena a cinco años hay que pagar 3.470 euros cada año.

Los rumores, unos confirmados y otros por hacerlo, han sacudido la eurozona. Aunque los hechos también pesaban al comenzar la jornada. La aprobación del plan anunciado por el presidente de los EE UU Barack Obama para impulsar el empleo, con una inyección de 325.000 millones de euros, no parece sencilla. El Congreso estadounidense, dominado por los republicanos, no darán fácilmente el sí a un plan que parece la última bala del gobierno antes de las elecciones del próximo año.

Esa desconfianza ha lastrado a los mercados desde primera hora, que se olvidaban de prolongar el rebote de las dos jornadas anteriores. Wall Street tampoco se fía demasiado y transcurre también en negativo, al igual que lo hicieron las bolsas asiáticas: el Nikkei japonés concluyó la semana una leve caída del 0,6%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong lo hacía con unas tímidas pérdidas del 0,23%.