Tormenta financiera

La difícil tarea de encontrar sustitutos al refugio del franco

Los expertos dudan que se frene el interés por la moneda helvética

La difícil tarea de encontrar sustitutos al refugio del franco
La difícil tarea de encontrar sustitutos al refugio del franco

El Banco Central de Suiza ha dado un puñetazo sobre la mesa. Quiere frenar la apreciación del franco que tanto está dañando su economía y el martes anunció que no tolerará un tipo de cambio inferior a 1,20 unidades de euro. Un cruce que está dispuesto a defender con uñas y dientes, con la intención de debilitar la moneda aún más si puede ser. Toda una declaración de intenciones que deja muchas preguntas en el aire. ¿Tendrá éxito? ¿Perderá el franco su cualidad como activo refugio? ¿Existen sustitutos reales para la divisa suiza?

"Quienes acuden al franco no lo hacen buscando una apreciación cambiaria sino con la intención de preservar el capital. La medida va a frenar poco la entrada de flujos", explica José Manuel Pazos, de Omega IGF.

Una opinión que comparten muchos otros expertos, conscientes de que la crisis seguirá marcando el devenir de los mercados y la búsqueda de seguridad en momentos de pánico. "El Banco de Suiza se arriesga a crear incentivos erróneos para quienes huyen de la crisis de deuda soberana. Son estos inversores en lugar de los flujos especulativos quienes han fomentado la subida del franco. Fijar el tipo de cambio reduce la volatilidad y crea más incentivos para vender activos europeos en favor de suizos. Pensamos que la presión sobre el franco persistirá", señala George Saravelos, estratega de divisas de Deutsche Bank.

La corona noruega y en menor medida la sueca surgen como posibles alternativas

Eso sí, el órdago de Suiza ha surtido efecto de momento. El franco ha caído un 9% hasta 1,2096 unidades por euro, pero está por ver si se mantiene en el tiempo. "La apreciación reciente ha sido un éxito pero el precedente que tenemos es que en 1,5 unidades, Suiza trató de sostener el franco y no pudo", explica Daniel Argumedo, de Finangentes. De hecho, el franco llegó a máximo frente al euro en agosto, casi en la paridad.

El Banco Central de Suiza se enfrenta a varios riesgos que complicarán su labor. Mantener el tipo de cambio fijo puede implicar el deterioro de su balance como consecuencia de la pérdida de valor de sus reservas en divisas. De hecho, la autoridad monetaria suiza ha perdido 10.800 millones de francos en reservas en lo que va de año, según cálculos de Deutsche Bank. El impacto de la medida en la estabilidad de precios es otro factor que también puede terminar limitando las actuaciones del Banco Central Suizo. "En 1978 tomó medidas similares que generaron inflación y una burbuja inmobiliaria", recuerda Juan José Fernández, de ElCano Sicav.

Pocas alternativas

La determinación del Banco Central Suizo, no obstante, sí empieza a generar en el mercado la búsqueda de posibles alternativas al franco como activo refugio. Con el oro navegando en zona de máximos y la rentabilidad de la deuda alemana en mínimos, los expertos reconocen que las alternativas resultan muy escasas. De hecho, cada vez son más quienes opinan que la corona noruega y posiblemente la sueca sean candidatas a recibir flujos de inversión.

La corona noruega se ha apreciado un 4% desde mediados de agosto y cotiza en máximos de febrero de 2003, en 7,57 unidades por euro. El superávit del 10,5% que obtuvo Noruega en 2010, la triple A que ostenta y unas reservas en divisa que suponen el 116% del PIB son argumentos que señala BNY Mellon para comentar que no descarta que se convierta en una alternativa más al yen o franco suizo. Respaldada por la solidez de su economía -creció un 5,7% en 2010-, la corona sueca también gana papeletas. Cotiza a 8,96 unidades por euro y se ha apreciado un 4% desde mediados de agosto.

Eso sí, algunos avisan que la hegemonía del franco durará. "Se va a Suiza por seguridad y los inversores tienen dudas sobre otras monedas. Yo desconfiaría más de Noruega o Brasil porque su capacidad de regulación es mayor. Sus economías no tienen tanta dependencia del mercado de capitales", concluye Pazos.