Pelea por la petrolera líder española

Pemex no solicitará un cambio en la política de dividendo de la compañía

La mexicana financiará con deuda el 70% de la compra de acciones

Pemex comienza a desvelar, poco a poco, cómo encaja la operación pactada con Sacyr para ganar peso en Repsol dentro de su estrategia empresarial. Y lo hace dejando atrás la opacidad inicial, que ha generado quejas incluso dentro del propio consejo de administración del grupo.

El director general de la petrolera pública mexicana, Juan José Suárez Coppel, ofreció ayer una rueda de prensa en Ciudad de México en la que adelantó que no tienen previsto ni pedir un cambio en la política de dividendo de Repsol ni aumentar su participación más allá del 9,8% pactado con Sacyr. En 2010, el grupo mexicano percibió 24,9 millones de euros en concepto de dividendos repartidos por Repsol.

Asimismo, descartó que sus planes pasen por hacerse con el negocio y los activos de la petrolera española en Latinoamérica. En su opinión, el acuerdo para sindicar las participaciones de Pemex y Sacyr en Repsol, hasta sumar un 29,8% del capital, se toma en beneficio de las empresas como accionistas y de la propia compañía española.

Uno de los atractivos que tiene Repsol para la petrolera mexicana es su experiencia en explotaciones offshore, que puede ser clave para que Pemex comience a trabajar en los yacimientos existentes en aguas profundas del Golfo de México. Uno de los puntos determinantes de su plan estratégico ante el declive de campos petrolíferos tradicionales como el de Cantarell.

Suárez Coppel también avanzó cómo financiará la adquisición del 5% adicional que el grupo va a compra en Repsol, algo que no estaba contemplado en los presupuestos del grupo. Un 70% de los recursos necesarios para la operación se conseguirán recurriendo a deuda y el resto, con fondos propios. A precios de mercado, el 5% extra de Repsol vale 1.255 millones de euros. Pemex tiene una deuda de 37.832 millones de euros y dispone de caja por 7.569,5 millones.