Admite que no puede hacer frente a sus obligaciones

Arrecian las dudas sobre la salud de Jobs

El fundador de Apple ha hecho lo que todos podían imaginar pero nadie quería aceptar. Steve Jobs ha decidido dimitir de su cargo al frente de la compañía y ha propuesto a un sustituto. En un comunicado, no explica las razones de su renuncia, pero los rumores sobre un empeoramiento de su estado de salud se han disparado.

Sus conferencias eran seguidas con entusiasmo por millones. Pero ahora, las sombras en torno a su salud le hacen dar un paso atrás. En la carta enviada hoy a la junta directiva de su empresa deja entrever un empeoramiento en su estado, aunque no explica los motivos de su dimisión.

"Siempre he dicho que si llegaba el día en el que no pudiera hacer frente a mis obligaciones al frente de Apple como consejero delegado, sería el primero en hacérselos saber", afirmó en su mensaje a la comunidad de Apple. "Desafortunadamente, ese día ha llegado", añadió.

Su anuncio fue recibido con sorpresa por los medios de comunicación, aunque los indicios apuntaban desde hace tiempo que esta situación se podía dar en cualquier momento.

Jobs, de 56 años, anunció el 17 de enero que se tomaba un permiso temporal para centrarse en sus problemas de salud, sin dar detalles. Hasta el pasado mes de junio, cuando compareció en la conferencia de apertura de WWDC 2011, en San Francisco (California), había aparecido en público una vez más.

El empresario superó un cáncer de páncreas en 2004 y solicitó otra baja médica en enero de 2009 para tratar algunos "desequilibrios hormonales", aunque luego se supo que se había sometido a un trasplante de hígado en abril de ese año en un hospital de Tennessee.

Los rumores en torno a su salud, a lo que contribuyó su delgadez, aumentaron cuando en febrero fue fotografiado en la clínica donde recibió tratamiento por cáncer del páncreas el fallecido actor Patrick Swayze.

Se trata del centro médico para enfermos de cáncer Stanford Cancer Center, situado en Palo Alto, cerca de San Francisco, y las instantáneas fueron publicadas por el periódico sensacionalista The National Enquirer.