El sindicato rechaza los planes del Ejecutivo

UGT acusa al Gobierno de apostar por la temporalidad y empleo de mala calidad

El secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, ha rechazado la suspensión en dos años del límite de encadenamiento de contratos temporales porque supone "apostar directamente por la temporalidad, el empleo de mala calidad y con menos derechos".

En declaraciones a los medios, Ferrer explicó que con esta medida se está haciendo una llamada al empleo en "malas condiciones" y recordó que el límite al encadenamiento de contratos es fruto de un acuerdo alcanzado entre Gobierno, patronal y sindicatos en 2006.

Dicho acuerdo pretendía "potenciar la contratación estable" y reducir la temporal ha añadido.

Por eso, para Ferrer es "incoherente" que el Gobierno pretenda suspender dicho límite y, por otra parte, fomente la conversión de contratos temporales en contratos de fomento de empleo indefinido.

Respecto al nuevo contrato de formación y aprendizaje, ha opinado que es una modalidad "adecuada" dado que la tasa de paro juvenil es del 43 %, pero ha rechazado que se eleve a 30 años la edad para acceder a este tipo de contratación.

Ferrer ha recordado que el Gobierno se había comprometido a reforzar la protección social de los contratados a tiempo parcial, pero esta modalidad, finalmente, no se incluye en el borrador del decreto ley.

El secretario de Acción Sindical de UGT ha insistido en una reforma fiscal global, de carácter "equitativo y progresivo", en la que las rentas altas y de capital contribuyan en función de sus ingresos y no un "picoteo fiscal".

Asimismo, ha reiterado que una reforma constitucional para limitar el déficit tiene el suficiente calado como para consultarlo en referéndum, y ha asegurado que se trata de una medida de "dudosa viabilidad" y que sólo va a introducir elementos de riesgo para el crecimiento.