Pedro Duque. Astronauta y Presidente de Elecnor Deimos

"Hay un déficit de gente preparada y atrevida"

El primer astronauta español es un verdadero experto en el espacio. Puede hablar con pasmosa tranquilidad de salvar la Tierra de los asteroides o de la experiencia que ahora traslada al mundo empresarial.

¿Quién no conoce al primer astronauta de nacionalidad española? Pedro Duque (Madrid, 1963) era un niño que un día vio la llegada del hombre a la Luna y dijo que quería viajar al espacio, como casi todos sus amigos. "Pero yendo a un colegio público del barrio de San Blas, no parecía razonable", reconoce. Sin embargo, estudió Telecomunicaciones y en 1990 consiguió entrar en el programa europeo de astronautas. En 1998 participó en su primera misión espacial y de ahí saltó a la fama. Incluso para dar nombre a un par de colegios públicos. Actualmente es presidente de Elecnor Deimos Imaging, una empresa que gestiona un satélite de observación de la Tierra.

¿Astronauta o directivo?

Las dos cosas, porque una vez que uno ejerce el oficio de astronauta se le queda para siempre, sobre todo si es por muchos años, con un enfoque de aproximarse a los problemas y de tratar a la gente. Cuando eres astronauta tienes una labor que no es de dirección, pero sí de convicción. Estás en una punta de la pirámide, donde no eres el jefe de nadie pero todo el mundo hace lo que tú dices. Por tanto, eso te da un cierto estilo cuando de verdad tienes dirección.

¿Cuál es ese estilo?

Tienes una tolerancia cero a cualquier chapuza o a cosas medio hechas.

Eso a sus empleados tal vez les puede volver un poco locos.

No es tanto la exigencia como la eliminación de la paja, de los rodeos. Es parte de las técnicas que uno aprende de los 50 años de carrera espacial.

¿Le ficharon en la empresa por su imagen como astronauta o porque podía aportar algo más?

No se explicita nunca. Sí que debe haber facilitado algo las cosas, pero el satélite tenía que funcionar, no bastaba solo con la imagen. Puede abrir una puerta, pero hay que trabajar igual. Proviniendo de la Agencia Europea del Espacio (ESA, por sus siglas en inglés), donde había estado cinco años controlando el módulo Columbus, aprendí a coger un diseño, que la gente lo cumpla y a batallar los contratos.

¿Dejar de ser astronauta es como cuando un torero se corta la coleta o se puede volver?

Los toreros luego cogen y se ponen de nuevo la coleta. Yo tengo excedencia. Todos los años paso las pruebas pertinentes y estoy en la lista del panel internacional de tripulantes.

¿Quiere regresar al espacio?

Mi intención es no perder esa oportunidad, de hecho fue la condición con la que me dieron la excedencia en la ESA.

¿Cuál es la pregunta más habitual que le hacen como astronauta?

Mucha gente me pregunta qué se siente. Es dificilísimo responder con palabras las cosas que se sienten.

¿Y qué se siente?

Se mezcla la euforia de haber llegado a un cohete de verdad, un poco de aprensión y miedo por estar en algo que puede explotar. Se suele intentar que la gente haya experimentado físicamente esas sensaciones antes de subir, aunque totalmente es imposible. La sensación de estar en el cohete acelerando ocho minutos y medio brutalmente se ensaya. La ingravidez solo se puede experimentar en un vuelo parabólico de 20 segundos.

¿Qué fue lo que más le sorprendió?

La primera vez me sorprendió que un lanzamiento pasa muy deprisa, con un estrés obvio. La segunda vez ya estás más al tanto de todas las cosas. Y la ingravidez, a partir de 20 segundos, es totalmente nueva. Todo te lo han explicado de forma teórica, pero no deja de sorprender. Luego la visión en tres dimensiones, con dos ojos, no en plano, de la Tierra.

¿Cómo ve a España en el nivel científico?

Queda mucho por hacer para que la gente convierta los estudios en algo útil en innovación. La cadena que lleva a la innovación es un embudo muy estrecho en España. En otros países hay mucho más trasvase de los experimentos hechos a los productos vendidos. Hay miles de spin-off universitarias, pero realmente un número muy pequeño produce una diferencia en la economía.

Si fuera ministro de Ciencia, ¿qué cambiaría de la I+D+i?

¡Qué van a decir de mí si empiezo a decir cosas! Quizá no sean los ministros los que tengan que actuar, sino que deberíamos empezar con los niños mismos, con las familias, en los colegios. Habría que explicar que a veces dar un salto de iniciativa propia es lo que realmente motiva, que puede salir bien, y que no pasa nada si no se consigue a la primera. En España, cuando se estudia, lo que se busca es un empleo fijo, o mejor fijísimo, de funcionario. Con la crisis esto va a mejorar radicalmente, porque las personas, las instituciones, las empresas, se darán cuenta de que si no hacemos algo no vamos a salir adelante. Y eso podría ser poner en práctica las millones de ideas que tiene un español, pero que normalmente se calla, no vaya a ser que se tenga que quedar más tiempo en el trabajo.

Y si fuera ministro de Economía, ¿tiene una receta contra la crisis?

En el momento que se ha desatado la crisis no había nada que se pudiera hacer significativo e inmediato. Todo el mundo en España estaba endeudado hasta las cejas con unos bancos que también lo estaban. En 2008 era un poco tarde. Lo que hubiera sido necesario es una labor pedagógica para que la gente no se creyera que los precios de los pisos siempre iban a subir. Ahora ya no sé. Tal vez hay que mantener la credibilidad del país lo mejor posible y esperar a que el espíritu innovador se desarrolle. Esto es algo que no lo va a hacer el Gobierno, que lo tienen que hacer las personas, la sociedad civil, los investigadores, la gente que están a pie de obra.

¿Se arrepiente de haber acudido a aquel acto de la plataforma de apoyo a Zapatero en 2008? ¿Le molestó que el presidente utilizase su nombre en un debate electoral?

Esas cosas para mí son pedagógicas. Si entras en contacto con el grupo de gente que está muy cercano a los partidos políticos, te das cuenta de que piensan de otra manera. Creen que con que solo te acerques a 200 metros ya has dado tu consentimiento para muchas cosas. No tengo ningún rencor contra las personas que pretendieron utilizar mi presencia en público en ese acto.

¿No fue usted muy ingenuo? Si acude a un acto del PSOE...

No sabía que los del público eran absolutamente afines. Fui a ver si me convencían. Pero para mí es un orgullo que a un presidente del Gobierno le parezca que mi opinión tiene valor. Lo que pasa es que no tenía ningún interés en estar muy significado por un partido político. Tengo un trabajo y a lo mejor en él no conviene. Puede que a otras personas de la empresa les estés fastidiando. Le pasa al señor Botín, tampoco puede significarse políticamente, porque puede liarla. Aunque no debería ser así. En cualquier otra sociedad civil más madura las personas pueden significarse políticamente.

¿Qué es lo más difícil de ser directivo?

El manejo de las personas. Cada una es un mundo. Cuando te acercas a un mundo de alta tecnología, te encuentras gente más inteligente y que, por lo tanto, tienen todos sus ideas. Hay que llegar a consensos.

¿Hay universitarios españoles preparados para el espacio?

Sí, hay gente preparada. Pero quizá hay un déficit de gente preparada y atrevida. En las universidades falta esa parte de conocimiento práctico que le dé a uno la oportunidad de probarse a sí mismo ante situaciones reales. Los estudiantes saben que salen con la teoría, pero tienen bastante miedo de aplicarla.

¿Cómo explica a un ama de casa que invertir mucho en espacio es bueno para ella y para la sociedad?

Todo el dinero que se invierte en proyectos espaciales es para pagar una gente que está en España, no estás comprando piedras de la Luna. Es una inversión con retorno. Los dineros del Gobierno hay que invertirlos en dar una vida digna a las personas, gracias a unas ciertas prestaciones. Pero también hay que dedicar una parte a darle futuro a la gente. Si todo lo gastas en el Estado de bienestar, cada vez tienes menos bienestar. ¿Cuánto pones para el bienestar de mañana? Es una decisión política importante.

¿Ve futuro en el turismo espacial?

Es muy caro todavía. Pero bajará el precio. Habrá que ver la reacción a los vuelos de cuatro a seis minutos, que es lo que están proponiendo ahora. Lo mismo hay que hacerlos más largos para que la gente se entusiasme.

¿Cuál será el próximo hito espacial que veremos?

Lo siguiente que saldrá mucho en los periódicos será el lanzamiento de la Estación Espacial China. Ahí sí que incrementan los presupuestos, como en Rusia, donde crecen un 40% anual y tienen ya un presupuesto tan grande como la ESA. Cuanto más al este, más a largo plazo piensan.

Elecnor

El Satélite Deimos

Clientes: "La Unión Europea, que tiene el programa Copernicus de observación de la Tierra. Hacemos la cobertura de África. El segundo cliente importante es el Departamento de Agricultura de EE UU".

Competencia: "Hay algunos satélites públicos, dos manejados desde la India, otros de China y Brasil. Uno que es gemelo, del fabricante de nuestro aparato, y otros dos de Nigeria y de Argelia".

Crisis: "En España no compra nadie nada de servicios de imágenes, así que nuestros clientes están fuera".