Hoy recibe al ministro italiano de Economía

Berlusconi moviliza a su gabinete para calmar a los mercados

La presión de los inversores sobre la deuda italiana, cuya prima de riesgo volvió a máximos históricos (384 puntos básicos), obligó ayer al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, a constituir un gabinete de crisis para tratar de calmar a los mercados.

A la reunión del Comité para la Estabilidad Financiera de Italia acudieron el ministro italiano de Economía, Giulio Tremonti, y los otros miembros de dicho comité, formado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Italia (Consob), el Banco de Italia y el Instituto para la Vigilancia sobre las Aseguraciones Privadas y el Interés Colectivo (Isvap).

La actividad para Tremonti fue frenética a lo largo del día. En primer lugar, mantuvo una conversación telefónica con el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn, quien descartó, según fuentes comunitarias, que haya ningún plan de ayuda sobre la mesa, pese a que el diferencial de la deuda italiana esté en niveles críticos y cercanos a los que propiciaron el rescate de Grecia, Irlanda o Portugal.

El ministro italiano de Economía tiene previsto reunirse esta mañana con el presidente del Eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, para discutir, siempre según fuentes comunitarias, sobre la situación de la zona euro.

Por su parte, Berlusconi comparece hoy, a petición de la oposición, ante la Congreso de los Diputados y el Senado para informar sobre la delicada situación económica del país. Mañana tendrá otra reunión crucial con la patronal italiana y los sindicatos, con quienes tratará de alcanzar un acuerdo global para impulsar el crecimiento económico y despejar las dudas sobre la fortaleza de la economía italiana.

En un movimiento sin precedentes, Confindustria y las principales centrales sindicales firmaron el pasado jueves un manifiesto conjunto en el que solicitaban un Pacto de Estado para intentar relanzar la economía. En la reunión se tratarán, entre otros asuntos, la revisión de toda la política de inversión en infraestructuras, la reforma de la fiscalidad, el crédito a la actividad productiva y nuevos ajustes del gasto público, reclamados con insistencia por la patronal.