La volatilidad y la desconfianza disparan la prima de riesgo sobre los 400 puntos

España roza el punto de no retorno

España ha quedado a su suerte ante los mercados. Acordado el segundo rescate para Grecia, el nuevo techo de deuda de EE UU y despejado el calendario electoral, España se enfrenta a sus propias debilidades económicas, en medio, además, de la volatilidad propia del verano. La prima de riesgo llegó a rebasar ayer los 400 puntos, aunque se contuvo después en los 387.

Crisis
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No hace ni siquiera un mes cuando la prima de riesgo española superaba la que entonces parecía frontera infranqueable de los 300 puntos básicos. Pero el castigo de los mercados ha alcanzado velocidad de crucero y la deuda española llegó a pagarse ayer cuatro puntos porcentuales por encima del bono alemán, la referencia impasible sobre la que medir las dificultades de pago de cada país. El perímetro de la llamada Europa periférica se amplía ya sin rubor hacia España e Italia que, tras el hundimiento de Grecia, Irlanda y Portugal, están ahora en la vanguardia del ataque de los mercados, que siguen poniendo en evidencia las debilidades de la construcción de la zona euro y el elevado nivel de deuda de algunos de sus miembros.

Italia y España, tercera y cuarta economías de la zona euro, dieron ayer un paso más en un camino pantanoso que amenaza con ser de no retorno y con hacer inviable el sostenimiento de sus respectivos endeudamientos. La prima de riesgo española alcanzó un nuevo máximo intradía de la era del euro en los 403,4 puntos básicos, al tiempo que el bono a diez años trepaba a niveles cercanos al 6,5%. Otro tanto le sucedió a la deuda italiana, que marcó nuevo máximo frente a la alemana -en 385 puntos básicos-, con el bono al 6,2%.

La presión fue máxima a primera hora y cedió según avanzó la jornada, en parte por los rumores que apuntaban a una compra de deuda por parte de China. Así, la prima de riesgo española cerró en los 387 puntos, tras oscilar 29 puntos entre el máximo y mínimo intradía, lo que da una idea de la intensa volatilidad de estos primeros días de agosto, en que unas pocas decisiones multiplican su efecto al calor del escaso volumen. La deuda italiana también desandó parte del camino de ascenso y quedó en los 371,3 puntos, con el bono en el 6,12%.

La volatilidad propia de la época estival juega sin duda en contra de la crisis de deuda, pero las razones de fondo que han desencadenado la actual crisis persisten y se agravan. "Se espera que el BCE continúe subiendo los tipos y la preocupación está en que Italia y España no tendrán el crecimiento que necesitan para reducir su deuda", resumía un analista de Legal General a la agencia Bloomberg. El mercado ya no repite el mantra de meses anteriores de que España es demasiado grande para caer.

El Ibex y Wall Street caen más de un 2%

El mercado bursátil intentó ayer sin éxito contener la arrolladora presión que ejerce la crisis de deuda, que ha tomado una dimensión mundial ante las dificultades de EE UU para elevar su techo de endeudamiento. La jornada comenzó con débiles caídas y el Ibex incluso llegó a ponerse en positivo, pero la corriente vendedora se hizo imparable al cierre, en el que los inversores intensificaron las ventas no solo en Milán y Madrid sino también en Fráncfort. Así, el Dax perdió el 2,26%, por encima de la caída del 1,87% del Euro Stoxx, mientras que Milán retrocedió el 2,53% y Madrid, el 2,18%. Las ventas también se extendieron a Wall Street, donde el S&P cayó el 2,56%; el Dow Jones, el 2,19% y el Nasdaq, el 2,75%.

Tras la caída de ayer, el Ibex 35 acumula una pérdida del 9,4% en las últimas siete jornadas y regresa ya a niveles de junio del pasado año. Ayer cerró en los mínimos del día, en 9.114,90 puntos. El selectivo español perdió por tanto el nivel de los 9.200 puntos, considerado soporte técnico, y lo hizo con un volumen de negocio considerable para el mes de agosto, de 5.368 millones de euros en el conjunto del parqué. Gas Natural fue el único valor del selectivo que quedó en positivo, con un alza del 0,22%, frente a los derrumbes del 6,36% de Sacyr y del 6,26% de Gamesa. Aunque lo realmente determinante fueron las caídas de los blue chips. Santander (-2,82%), Telefónica (-1,01%) y BBVA (-2,8%) restaron 88,9 puntos de los 203,3 que se dejó ayer el índice.