Merkel y Sarkozy negocian un acuerdo para la cumbre de hoy

Barroso urge a cerrar el segundo rescate de Grecia sin más dilación

José Manuel Barroso hizo ayer un dramático llamamiento para que la zona euro resuelva en la cumbre de hoy la crisis de Grecia. El presidente de la Comisión Europea cree que un nuevo fracaso pondría en peligro el futuro del euro.

Barroso urge a cerrar el segundo rescate de Grecia sin más dilación
Barroso urge a cerrar el segundo rescate de Grecia sin más dilación

No podemos tomarnos esto a la ligera o la historia juzgará con mucha dureza a esta generación de líderes", clamó Barroso 24 horas antes del comienzo de la cumbre en una aparición sin preguntas concebida más bien para ganar espacio en los medios audiovisuales.

Barroso hizo el llamamiento desde la aparente impotencia de un organismo orillado en la gestión de la crisis de la deuda soberana, la más grave que ha golpeado a la Unión Monetaria desde su nacimiento en 1999.

"La mayoría de las decisiones que se deben tomar mañana por hoy son competencia de los Estados miembros", recordó Barroso. "Ellos los jefes de Gobierno se han reservado para sí mismos los instrumentos y se han comprometido a hacer todo lo necesario para garantizar la estabilidad de la zona euro. Pues bien, ha llegado el momento de que cumplan su promesa".

La dramática plegaria del presidente de la Comisión Europea denotaba la falta de avances en las negociaciones sobre el punto más conflictivo el segundo rescate: la participación del sector financiero. "Sigue siendo el nudo gordiano y hasta que no se resuelva no se podrá cerrar el acuerdo", advertían ayer fuentes del Consejo Europeo.

Sobre la mesa figuran al menos tres opciones, "todas ellas con potenciales consecuencias", advierte un alto cargo comunitario.

El Banco Central Europeo insistió ayer en que la única benigna sería la recompra de bonos griegos con dinero del fondo de rescate europeo (la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) a condición de que los títulos se mantengan "vivos" hasta el momento de su amortización. De lo contrario, las agencias de rating podrían calificarlo como un impago.

Berlín prefiere que los acreedores privados de Atenas (banca alemana y francesa, sobre todo) retrasen el cobro de sus deudas. Las agencias han advertido que, como mínimo, sería un "impago selectivo", lo que dejaría a la banca griega sin acceso a los fondos del BCE.

París aboga por evitar el estigma de las agencias mediante una tasa sobre todas las entidades financieras de la zona euro. "Sería la solución más directa y democrática", apoyan fuentes del Consejo.

El conflicto obligó a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, Nicolas Sarkozy, a reunirse anoche en Berlín para buscar un compromiso político que selle la contribución de la banca (en torno a los 30.000 millones de euros) sin provocar un cataclismo financiero que arrastre a países como Italia o España.

Pero el riesgo de contagio desborda ya ala zona euro. El presidente de EE UU, Barack Obama, telefoneó el lunes por la noche a Merkel para urgir la resolución del problema griego. El FMI, cuya directora Christine Lagarde asistirá a la cumbre, también reiteró las críticas a la gestión de la crisis por parte de la Eurozona.

Más préstamos y más baratos

El único punto de la cumbre de hoy sobre el que parece haber acuerdo atañe a la necesidad de mejorar las condiciones de los préstamos concedidos por la UE y la zona euro a los países rescatados (Grecia, Irlanda y Portugal). El plazo de amortización, de siete años y medio, podría alargarse hasta los 30 años. Y el tipo de interés (euríbor más 3% a partir del tercer año) podía rebajarse.

La medida aliviaría las necesidades de financiación que, en el caso de Grecia, ascienden a 162.000 millones hasta mediados de 2014, según la Comisión Europea. Del primer rescate quedan 45.000 millones y Atenas espera ingresar 30.000 millones a base de privatizaciones. Alemania confía en que el sector financiero contribuya con 30.000 millones, lo que dejará a la zona euro (y tal vez al FMI) con una nueva factura de 60.000 millones.

Grecia ya ha pagado cuatro plazos de los intereses del primer rescate (a un tipo máximo del 4%) y hasta principios de 2015 no empezará a devolver a la zona euro el principal.