Tensión en los mercados periféricos

La reunión del BCE: la miga está en la letra pequeña

El alza de tipos hasta el 1,5% se da por hecho. La clave es si el banco aceptará los bonos griegos como colateral

La reunión del BCE: la miga está en la letra pequeña
La reunión del BCE: la miga está en la letra pequeña

Si todo sale según lo previsto por el mercado, el BCE (Banco Central Europeo) subirá hoy los tipos de interés desde el 1,25% actual hasta el 1,5%. Los expertos prevén que el año se cierre con un incremento adicional, para terminar el ejercicio en el 1,75%. Si bien sobre esto último aún hay cierta incertidumbre, lo que está claro es que el precio del dinero llegará al 1,5%. "Aunque normal es que suba en total medio punto hasta acercarse al 2%", advierte Nicolás López, de M&G Valores. Pero la clave de la reunión del BCE no estará en los tipos, sino en la rueda de prensa posterior. El presidente, Jean Claude Trichet, se verá abocado con toda seguridad a pronunciarse sobre si la entidad central aceptará los bonos griegos como colateral para dar liquidez, en el caso de que finalmente haya una reestructuración de la deuda helena. Hasta la fecha, el BCE asegura que no aceptará nada que tenga calificación de impago y las firmas de rating se mantienen en sus trece de valorar como credit event -impago- la reestructuración de los bonos de Grecia.

"De acuerdo con sus estatutos, el BCE ya está yendo ahora al límite con la deuda griega. Trichet debería ser claro y reconocer que tiene que obviar el papel de las agencias de rating", opina José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Para complicar la situación, Standard & Poor's afirmó el lunes que considerará como credit event cualquiera de las soluciones propuestas por la federación bancaria francesa, que contempla básicamente reemplazar los vencimientos de deuda griega de los próximos tres años por otros bonos con madurez a 30 años. Moody's decidió el martes bajar cuatro escalones la nota de Portugal, pasando de Baa1 a Ba2, es decir: de grado de inversión a bono basura. El argumento es que esta agencia prevé que el país necesitará pronto un segundo rescate.

El pacto entre autoridades y firmas de rating es vital

Un mal momento

Otra cosa que critican los expertos es que la decisión de la autoridad monetaria de subir los tipos llega en un momento inoportuno. La presión inflacionaria, que es la que más ha preocupado al BCE, ha cedido notablemente en los últimos meses. El IPC armonizado de la zona euro emprendió hace dos años una carrera meteórica, pasando de una tasa negativa del 0,7% en julio de 2009 hasta llegar al 2,7% en marzo de este año. A partir de ahí, el ascenso se ha frenado: la inflación volvió a quedarse en junio en el 2,7% en tasa interanual.

"Ningún otro banco central está adoptando una actitud tan estricta en la línea de combatir la inflación. La desaceleración económica ha sido palpable en el segundo trimestre; el precio del petróleo se ha relajado notablemente y el rescate a Grecia tampoco invita a hacer una subida de tipos. Hay más factores en contra que a favor", explica Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets.

Pero para un banco central, la credibilidad es decisiva. En el vocabulario particular del BCE, la entidad dio en junio la señal de que subiría tipos, al explicar que mantenía una "fuerte vigilancia" sobre la presión inflacionaria. Si el BCE rectificase ahora, sería la primera en su corta historia que lo hiciera, un riesgo tal vez excesivo. "La decisión está claramente tomada", asegura Adrián Serrano, de Norbolsa, que insiste: "Lo importante es que hará el BCE sobre Grecia, porque hasta ahora había dicho que no iba a aceptar en ningún caso la refinanciación de la deuda". Entre 2011 y 2014 Grecia afronta unos vencimientos de unos 85.000 millones. El acuerdo entre autoridades públicas, firmas de rating y sector privado es esencial para evitar un nuevo Lehman Brothers.

La crisis de deuda soberana no es la primera tormenta perfecta que afronta el presidente del BCE, Jean Claude Trichet. El directivo francés fue en su día presidente del llamado Club de París, la organización que agrupa a los grandes países acreedores. El mandato de Trichet se desarrolló entre los años 1985 y 1993, es decir, en pleno colapso global de los países emergentes. Trichet fue capaz de dirigir con diligencia una reestructuración de deuda por un importe que rebasó los 180.000 millones de dólares. El propio Trichet definió entonces al Club de París como un superbombero de la economía mundial. Es el momento de reverdecer laureles.