Análisis

Ezentis se abona a la reformulación

¿Cuál es la imagen fiel del patrimonio y la situación financiera de Ezentis en 2010? ¿æpermil;sa que, en teoría, deben reflejar las cuentas anuales? Es difícil saberlo. El auditor la certificó por primera vez a principios de mayo, aunque puso un pero: realmente las pérdidas de la compañía no fueron de 75,4 millones el año pasado, sino de 135 millones, porque Ezentis contabilizó impuestos diferidos que no tenía ninguna certeza de poder recuperar.

Tras 18 años consecutivos de acumular salvedades en sus cuentas anuales, Ezentis decidió hacer caso a su auditor, aunque con cierto retraso. Y a finales de mayo llegó la primera reformulación de sus cuentas. La empresa admitió su error y reconoció que su pérdida real, su imagen fiel financiera, debía reflejar unas pérdidas de 135 millones de euros en 2010 y no las que había asegurado que eran las verdaderas solo unos días antes.

Ese movimiento limpió de salvedades la auditoría, al menos, según la nueva normativa en esta materia, ya que las cuentas de Ezentis incluyen lo que ahora se llama un párrafo de énfasis que pone de manifiesto nada menos que las dudas del auditor sobre la continuidad de la compañía, habida cuenta de su mala salud financiera, de sus deudas y de su fondo de maniobra negativo. Pero eso ya no es una salvedad, así que la auditoría de Ezentis estaba limpia por primera vez en casi dos décadas.

¿Reflejaba ya, entonces, la imagen fiel de la compañía el informe anual? Parece ser que no, porque el miércoles Ezentis volvió a reformular sus cuentas.

Lo ha hecho para "incorporar hechos acaecidos con posterioridad al cierre del ejercicio 2010", dice la compañía, pero que, "en aras de la transparencia y al objeto de asegurar una mejor información para los accionistas" Ezentis considera necesario incorporar al informe anual.

Y este hecho posterior no es otro que la entrada en preconcurso de acreedores de Sedesa, la constructora comprada hace un año con su jet privado incluido y que ha demostrado ser un fracaso financiero. Fruto de estos problemas, Ezentis ha encargado a un experto independiente que realice un test de deterioro del fondo de comercio que se apuntó por esta adquisición y cuyos resultados todavía no se conocen.

¿Habrá conseguido a la tercera reflejar al fin su imagen fiel en el informe anual? Pocas cosas hay seguras cuando se trata de Ezentis, así que habrá que esperar. Pero una cosa que sí ha conseguido la compañía es retrasar por ello la junta de accionistas a los dos últimos días lectivos de julio. Y lo ha hecho en plena movilización de los socios minoritarios para pedir responsabilidades al presidente de Ezentis, Mario Armero, y al principal accionista, el banco japonés Nomura, gestionado en España por Thesan, por la situación en la que está la compañía.

Sobre el papel, el retraso de la junta, prevista inicialmente para el 29 y 30 de este mes, tiene la finalidad "de garantizar el pleno ejercicio del derecho de información que asiste a los accionistas", pero en la práctica lleva una cita que se prevé polémica a una fecha casi vacacional.

Al menos, ya que Ezentis se ha hecho andaluza para conseguir una inyección de fondos de esta comunidad en su capital, los accionistas que quieran movilizarse y acudir podrán pasar el último fin de semana de julio en Sevilla, ya que allí se celebrará la junta.