Los ministros de Economía de la zona euro discuten las medidas que deben adoptarse

El Eurogrupo aplaza al lunes los acuerdos sobre Grecia

El Eurogrupo ya está reunido en Luxemburgo, pero su presidente, Jean-Claude Juncker, ha dejado entrever que probablemente no lleguen hoy a una solución final sobre Grecia. El quinto tramo de ayudas debe ser desembolsado en julio.

Grecia
Grecia

Los ministros de Economía de la zona euro ya están en Luxemburgo discutiendo los problemas griegos. Pero, según se desprende de las palabras de Jean-Claude Juncker, hoy no habrá un acuerdo definitivo sobre Grecia. El desembolso del quinto tramo de ayuda de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a Grecia, oficialmente cifrado en los 12.000 millones de euros, debe realizarse en julio.

"No habrá un acuerdo hoy", ha dicho a la entrada del encuentro Juncker, que ha destacado que las negociaciones continuarán este lunes. "Tenemos una reunión hoy, tendremos otra mañana, de manera que probablemente no haya una conferencia de prensa hoy", señaló, añadiendo que las conversaciones continuarán a partir del lunes.

La entrega del dinero a comienzos del mes de julio permitiría que el Gobierno griego haga frente a sus compromisos de julio y agosto, además de dar tiempo para que la UE y el FMI continúen discutiendo el punto más complicado: la contribución de los acreedores privados al rescate.

El acuerdo alcanzado el viernes al respecto entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, contribuirá sin duda a allanar el camino y guiar las negociaciones. Sin embargo, el propio Sarkozy apuntó a una solución definitiva a la segunda parte del rescate heleno más bien en julio. Dejó entrever que el acuerdo llegaría en la reunión del Eurogrupo del próximo 11 de julio, tal y como había sugerido la Comisión Europea. Si el plazo se cumple, Grecia desaparecería del radar de los mercados hasta 2015 y la zona euro podría recuperar su estabilidad financiera.

Acuerdo entre Merkel y Sarkozy

El viernes, Merkel y Sarkozy abogaron por una fórmula sustentada en cuatro principios: la voluntariedad en la implicación del sector privado en el rescate, evitar el peligro de un credit event (incidente crediticio), la aprobación del Banco Central Europeo (BCE) a la fórmula acordada y la mayor rapidez posible.

Esta implicación de los acreedores se basará en el "espíritu de Viena" para esquivar las consecuencias que acarrearía la declaración de impago para la economía griega, pero también para los bancos expuestos a la deuda del país y los países periféricos de la zona euro, tal y como ha alertado reiteradamente el BCE.

"Viena" alude al modelo seguido en 2009 para mantener la exposición de los bancos a la deuda de los países del Este con problemas, y supondría un compromiso de las entidades para adquirir nuevos títulos de deuda cuando venciesen los que tienen en cartera.

Esta iniciativa implica una diferencia técnica pero fundamental respecto a la propuesta inicial del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble (de prolongar siete años el de vencimiento de los títulos griegos) con el objetivo de que no se declare impago de la deuda griega.

Fuentes diplomáticas explicaron que el giro en la política alemana es fundamental para desbloquear las negociaciones sobre el rescate griego y tranquilizar a los mercados, revueltos en las últimas semanas ante las diferencias en el seno de la zona euro y la posibilidad de que se les fuerce a contribuir al rescate.

También valoraron positivamente que la opinión del BCE sea tenida en cuenta en este asunto, pues se trata de un órgano independiente y con experiencia en la materia. Sin embargo, las fuentes consultadas recordaron que permanecen importantes incógnitas sobre el segundo rescate griego antes de que pueda ser aprobado en su conjunto, tales como la cuantía total que alcanzará, la parte asignada a cada actor y el efecto sobre los bancos griegos.

El ministro de Finanzas belga, Didier Reynders, valoró recientemente la contribución del sector privado en unos 25.000 millones de euros y calculó la aportación de la UE y el FMI en unos 80.000, aunque las cifras no son definitivas.

Participación privada

El presidente del Eurogrupo ha vuelto a señalar hoy que "si [la reestructuración] se produjera de manera obligatoria, la situación de Grecia sería vista de una forma extremadamente negativa por las agencias de rating.[...] Y esto tiene que ser evitado".

Juncker también dijo que no habrá un acuerdo definitivo sobre el rescate de Grecia en la reunión extraordinaria de ministros de Economía. El presidente del Eurogrupo ha indicado que se está discutiendo qué incentivos dar a los bancos privados para que compren nuevos bonos griegos cuando expiren los que tienen en su cartera.

Esta es la opción que han pactado Alemania y Francia para que el sector privado participe en el segundo rescate de Grecia, y que cuenta con la bendición del Banco Central Europeo (BCE).