Las 'low cost' deben ajustar precios tras la rebaja del 25% de las grandes

Paisaje después de la primera batalla del móvil

Las low cost han ganado. Su pujanza ha obligado a las grandes operadoras de móvil a rebajar sus precios. Pero ahora les toca a ellas mover ficha.

Una mujer habla por el móvil
Una mujer habla por el móvil

¿Cuál será el próximo movimiento en la guerra de precios más agresiva que se vive en España en estos momentos (con permiso del tabaco)? En los últimos diez días, el protagonismo ha correspondido a las grandes operadoras celulares, a Movistar, Vodafone y Orange, que han dado un giro radical a su estrategia y han rebajado un 25% sus mejores tarifas.

El resultado es un precio por minuto para llamar desde el móvil a cualquier hora y operador con estas tres compañías de seis céntimos. Orange va más allá y rebaja también los SMS a este nivel. En el caso de Movistar y Vodafone, el mensaje cuesta 15 céntimos, pero ellas dan 250 minutos gratis durante los fines de semana. A cambio, con Orange basta gastar seis euros al mes. Vodafone y Movistar tienen una cuota mensual de seis euros y hay que gastar al menos otros tres euros más en consumo. Hasta ahora, el precio por minuto más barato de las tres compañías no asociado a un alto compromiso de gasto mensual era de ocho céntimos, así que la rebaja ha sido importante.

El principio de la lucha

La guerra la desató Movistar, que fue la primera que recortó sus precios. Orange fue la segunda y Vodafone no tardó en replicar. Con esta puesta en escena, se podría pensar que la batalla es entre ellas, pero no es así. Por supuesto, ninguna de las tres puede permitirse ser netamente más cara que su rival, pero el verdadero destino de la andanada, el lugar adónde apuntan todos los cañonazos, son las operadoras low cost.

Se trata de un grupo heterogéneo, ya que la primera de la lista es Yoigo, dueña de una licencia de móvil y con muchos kilómetros de red a sus espaldas. Pero fue la última en llegar y su lugar en el mundo celular español consiste en ofrecer precios bajos.

"Los precios en España están altos, hay margen para bajar", ha repetido como un mantra Johan Andsjö, consejero delegado de Yoigo, desde el lanzamiento de la compañía en territorio nacional.

Pues tendrá que demostrarlo ahora en sus propias carnes, porque los recortes de Movistar, Vodafone y Orange han dejado fuera de juego a esta operadora. En estos momentos, sus precios son más caros que los de las empresas a las que tiene que robar clientes para sobrevivir, ya que su tarifa de seis céntimos por minuto exige un consumo mínimo de 19 euros, superior al del resto. Es verdad que sus SMS cuestan 10 céntimos, cinco menos que los de Movistar y Vodafone, pero son más costosos que los de Orange.

Necesidad de reacción

El segundo grupo que compone el low cost celular nacional está formado por las operadoras móviles virtuales. Másmovil, Pepephone, Simyo, Más Móvil, Jazztel Móvil, Eroski, Carrefour, Lebara y un largo etcétera hasta formar una lista de varias decenas. Estas compañías no tienen red, así que se la alquilan a alguna de las grandes para revender sus servicios. Y todos ellos están enfocados a dar los precios más atractivos para captar usuarios, ya sea de forma general o con ofertas específicas para nichos de mercado, como los extranjeros o las personas con necesidad de realizar llamadas internacionales.

La mayoría de estas compañías tiene precios inferiores a las tres grandes, pero cada vez por menos margen. Y algunas ofertas se les han quedado totalmente desfasadas.

Eso le ha pasado, por ejemplo, a la tarifa de Másmovil de ocho céntimos por minuto de llamada con cuatro euros de consumo mínimo, que ya solo tiene atractivo para los clientes de tarjeta (al igual que una de idéntico precio de Jazztel sin consumo mínimo), porque los de contrato pueden encontrar opciones más baratas en Movistar, Vodafone y Orange. Eso sí, los SMS de Másmovil y Jazztel siguen siendo más baratos, al menos con respecto a las dos primeras. También la propuesta de Pepephone de siete céntimos para números nuevos está algo fuera de catálogo.

Pero el daño va más allá. Pepephone tiene como una de sus propuestas un precio de seis céntimos por minuto, que ahora es exactamente igual al de las tres grandes. No tiene consumo mínimo, así que en eso gana, pero sus SMS son más caros que los de Orange, aunque no que los de Movistar y Vodafone.

Eso sí, si el usuario está dispuesto a contratar también internet móvil, entonces hay tarifas de Pepephone por 2,4 o 2,9 céntimos el minuto, claramente más baratas que las de las tradicionales.

Jazztel, Másmovil y Simyo tienen propuestas a un precio de cinco céntimos, con un consumo mínimo de tres euros para la primera y de siete para los segundos. La diferencia con las grandes era antes de tres céntimos; ahora es solo de uno. Y sus SMS son más caros que los de Orange.

La mejor arma de las compañías low cost está en estos momentos en las tarifas de tres céntimos que tienen Simyo y Másmovil y la de 2,5 euros de Eroski, por ejemplo.

El arma de los teléfonos inteligentes

Pero estos precios pueden no ser suficientes si Movistar, Vodafone y Orange sacan toda su artillería comercial para impedir que sus clientes se vayan y para seducir a los ajenos, y los tientan con teléfonos inteligentes, los famosos smartphones. Las grandes compañías disponen de ellos y pueden usarlos como arma de captación o retención, mientras que las pequeñas compañías no tienen esta capacidad a su alcance.

Y tampoco están ya tan cómodas las low cost que se han centrado en determinados colectivos, como los extranjeros en España. Happy Móvil o Lebara contaban con el gancho de precios de un céntimo el minuto para llamar a fijos de varios países, pero esa tarifa también se la ha igualado Orange.

La competencia, por tanto, es total y en todos los frentes. Las grandes operadoras ya han hecho sus movimientos, ahora le toca el turno al resto.