José Javier Chamorro, premio Jaime I al emprendedor

"La sociedad española es muy creativa pero estigmatiza el emprendimiento"

El cofundador y director general de la empresa de soluciones tecnológicas Centum ha recibido 100.000 euros de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados por "lanzarse a la aventura empresarial" y crear más de 150 puestos de trabajo.

José Javier Chamorro, Premio Jaime I de 2011 al Emprendedor
José Javier Chamorro, Premio Jaime I de 2011 al Emprendedor

Ingeniero leonés de 37 años, José Javier Chamorro ha recibido esta semana en Valencia el Premio Rey Jaime I en la categoría de Emprendedor, dotado con 100.000 euros. Licenciado en Industriales por la Universidad de Gijón y en Telecomunicaciones por la de Vigo, tras su paso por la gallega Comunitel, British Telecom y la francesa Altran, en 2005 creó su propia empresa junto a su socio Igor Amantegui: Centum. También es cofundador de iQube Research, una empresa de innovación tecnológica y en valor.

Chamorro ha sido distinguido, según el jurado, por lanzarse a la "aventura empresarial" y ser capaz de crear más de 150 puestos de trabajo, "muchos de ellos de alta cualificación". Su lista de clientes le permite sacar pecho: en su cartera aeronáutica cuenta con EADS -el complejo aeronáutico europeo- y Boeing; en la energética, con Técnicas Reunidas, Acciona y Abengoa; y entre las teleoperadoras con su tecnología están Teléfonica, Vodafone y Orange.

¿Cuándo se le encendió la bombilla del emprendimiento?

Me ha gustado desde siempre, pero me faltaba una parte que no conocía tanto. En la última empresa tecnológica donde trabajé empecé a conocer el desarrollo de los negocios y los mercados. Fue el momento en el que vi de forma clara y evidente cómo era el funcionamiento de una empresa. Con mi socio, nos centramos en una serie de mercados que ya veníamos conociendo y nos preguntamos qué cosas faltaban, qué necesidades había.

¿Cómo fueron los inicios?

Tanto mi socio como yo somos ingenieros, y el primer acierto fue no querer ser parte a toda costa de la solución sino rodearnos de un equipo muy bueno y tratar de entender el mercado. Si algo nos caracteriza es tener una cultura clara de la proactividad y el esfuerzo: todos reinventamos la empresa constantemente.

¿Con qué dificultades se encontró?

Las primeras fueron por supuesto las financieras. Empezamos con una inversión cercana a los 300.000 euros. Mirando con perspectiva no son grandes cifras, pero al principio nos parecían enormes. Teníamos un poco de desconocimiento y recurrimos a modelos tradicionales, como la banca, y la verdad es que nos dieron con la puerta en las narices. Pero creíamos en nuestras ideas y apostamos por una inversión patrimonial propia muy fuerte. Aun así, como nuestros proyectos eran muy grandes, al final hubo que recurrir a financiación externa e incorporar un business angel.

¿Cuándo empezó a arrancar la empresa?

En apenas unos meses. Los primeros proyectos eran de menos valor añadido. Planteamos un modelo con una entrada flujos de caja rápida, con lo cual la primera derivada no podía ser un gran proyecto. Así que la idea era ir creciendo en categoría y saber cuáles eran nuestras dimensiones en cada momento antes de lanzarse a cubrir la demanda del mercado. Fuimos rentables casi desde el primer año y hoy facturamos más de ocho millones de euros. Ha sido una evolución sostenida y con pendiente alta; el año pasado crecimos un 30%.

¿Han recibido ayudas estatales?

Al principio no lo pedimos porque éramos bastante desconocedores y conseguimos regular nuestro negocio. Hemos ido acumulando los beneficios, lo cual nos ha permitido un músculo financiero para poder seguir reinvirtiendo. Pero también tenemos desarrollos de producto desde hace dos años y para poder fabricar tecnología propia se requieren inversiones mucho más altas, así que nos hemos visto obligados a acogernos a algunas subvenciones como los programas Incorpora, Impacto e Implanta.

¿Cómo valora el nivel de inversión I+D+i en España?

La innovación es básicamente satisfacer necesidades del cliente, pero no necesariamente a través de la tecnología. Ese es el tipo de innovación que la empresa debe realmente sistematizar. Hay cosas muy básicas que al final nunca se acaban haciendo y son mejorables. Ahí hay un largo camino por recorrer, creo que tenemos que adaptarnos a modelos de empresa menos arraigados a la "época industrial". Todos podemos plantear soluciones a problemas de manera constante; no podemos competir en un mercado tan global si no utilizamos todo nuestro potencial.

¿Cuáles son los proyectos más reseñables de Centum?

En el sector aeronáutico hemos trabajado mucho en sistemas de comunicaciones militares y software de control crítico. En las telecomunicaciones nos hemos volcado en que los productos que se usan en el día a día sean lo más cómodos posibles, cosas como hacer accesibles los menús del teléfono, etc. Y adicionalmente trabajamos en productos propios tales como nanotecnologías para aviones no tripulados.

¿Qué nivel de competitividad hay en el sector?

Todos estos sectores en los que trabajamos son cada vez más globales, con lo cual la competencia es alta. Pero te ayuda a no dormirte, a seguir innovando constantemente. Y creo que hay hueco para casi todo el mundo.

¿Cómo ve el porvenir?

A nivel nacional es un poco gris, pero en la mano de las personas está el cambiarlo. Prefiero ser razonablemente optimista. A nivel global, la historia es distinta. Hay mercados como el asiático, el iberoamericano, el de Medio Oriente que están teniendo un crecimiento importante y necesitan precisamente lo que nosotros sabemos hacer. En Brasil llevamos ya año y medio, y dentro de Europa nuestro principal mercado es Alemania.

¿Qué consejos daría a otros jóvenes emprendedores con proyectos similares?

Lo principal es la pasión, querer hacer algo que realmente te llama la atención. Otra sin duda es un equipo que comparta valores. Y un tercer punto es el esfuerzo continuado, el compromiso con la mejora. El emprendimiento es una opción que todo el mundo debería contemplar; no sólo los emprendedores, también en ONGs o en la administración pública, por ejemplo. La sociedad española es muy creativa y, sin embargo, estigmatiza el emprendimiento. El momento actual tampoco es el mejor, pero si hay algo que crea oportunidades es la necesidad.