Alemania reconoce que no son la causa de la infección

El veto a los pepinos en la UE abre una batalla política contra Alemania

El boicot a los pepinos y a las frutas españolas ha abierto una batalla contra Alemania, que ayer reconoció por primera vez que la fuente de contagio no procede de España. Pese a ello, el Ejecutivo español baraja reclamar compensaciones al Gobierno alemán por las pérdidas ocasionadas, que los productores cifran en 30 millones diarios.

El veto a los pepinos en la UE abre una batalla política contra Alemania
El veto a los pepinos en la UE abre una batalla política contra Alemania

Desde que el pasado 26 de mayo el Ejecutivo alemán hizo pública una alerta sanitaria por la aparición de una partida de pepinos españoles contaminados, los exportadores de pepino, en primera instancia, y el resto de productores de fruta y hortaliza han visto como las puertas de los mercados exteriores se han cerrado ante el miedo a consumir productos cultivados en España. Primero fue Alemania y tras ella cerraron sus fronteras Austria, República Checa y Dinamarca a cualquier importación de pepino español. Rusia fue más allá y prohibió el lunes la entrada de fruta y hortaliza con origen en Alemania o España. En esta línea, ayer las autoridades sanitarias de EE UU empezaron a realizar inspecciones a los productos españoles.

En estos siete días se han producido cientos de ingresos de personas afectadas por la bacteria E. coli (la que supuestamente contenían los pepinos españoles) y 15 muertes en Alemania y una en Suecia. Todos los casos tienen un rasgo en común: han adquirido la enfermedad en Hamburgo o en su entorno. Ese es el argumento esgrimido ayer por la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex) para descartar que el origen del foco infeccioso esté en España.

"La cepa solo se ha detectado en Hamburgo. Hay un problema alemán que debe ser resuelto por las autoridades alemanas", denunció ayer José María Pozancos, secretario general de Fepex, quien advirtió ayer que las pérdidas generadas al sector se elevan a 200 millones de euros a la semana. "El volumen afectado es de 150.000 toneladas semanales y Alemania tiene una cuota del 25%", advirtió. Por todo ello, el presidente de Fepex, Jorge Brotons, reclamó la intervención inmediata del Ejecutivo, al que reprochó estar "actuando mal" y no haber sido suficientemente contundente hasta ahora con Alemania.

Las autoridades alemanas fueron las que crearon la ola de pánico y ayer fueron las que tuvieron que rectificar al reconocer que los primeros análisis realizados sobre algunas de las partidas de pepinos supuestamente contaminadas no tenían rastro de la bacteria. "Dos de las cuatro muestras analizadas por el Instituto para la Higiene y Medio Ambiente de Sanidad han resultado no tener el tipo 0104, que ha sido aislado de los pacientes diagnosticados", señaló ayer la senadora responsable de asuntos sanitarios de Hamburgo, Cornelia Storck.

Esta rectificación obligó ayer a emitir un comunicado al secretario de Estado de Agricultura, Robert Kloss. "Tenemos una gran comprensión por el descontento y la preocupación de los agricultores españoles que ahora sufren enormes pérdidas, a pesar de producir mercancías de gran calidad y de haberlo probado en algún caso con estudios".

La ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, denunció la conducta alemana de señalar con el dedo injusta e indebidamente. "El Gobierno no excluye poder demandar a Alemania para que restituya el daño causado por su anuncio indebido y sin pruebas", señaló ayer desde el congreso informal de ministros de Medio Ambiente de la UE en Budapest. Una decisión que se podría tomar en la reunión de urgencia que mantendrán hoy en Almería la propia Aguilar; el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el presidente andaluz, José Antonio Griñán, con representantes del sector hortofrutícola.

Para Aguilar, lo más importante es levantar el veto "injusto e indebido", restablecer la confianza en su consumo y buscar compensaciones para los productores. Sobre este último punto, el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, indicó ayer que España tendrá derecho a solicitar una compensación a través de los distintos mecanismos que existen. El más utilizado es el que permite retirar del mercado una parte de la producción, cuyo coste se puede cubrir en parte por el presupuesto de las organizaciones de productores de cada país. Sin embargo, los exportadores lo calificaron de insuficiente, ya que, por ejemplo, por cada kilo de tomate se paga 0,3 céntimos de euro, "cuando el precio en origen no baja en ningún caso de 0,50 euros".

Las cifras

200 millones de euros son las pérdidas semanales provocadas por el cierre de fronteras en la UE a la fruta y verdura española.

9.500 toneladas es el volumen anual exportado por España.

50 céntimos cuesta producir en origen un kilo de tomates, mientras que la UE compensa por la pérdida de producción con tan solo 0,3 céntimos.

Lidl se replantea la retirada

La cadena alemana de supermercados Lidl confirmó ayer la retirada cautelar y temporal de pepinos españoles de su surtido "como medida preventiva en seguridad alimentaria". Fuentes de Lidl comunicaron a CincoDías que la cadena está redirigiendo sus pedidos de este producto "a otros productores nacionales de otras zonas geográficas".

No obstante, las mismas fuentes sostuvieron que en cuanto se les notifique oficialmente lo que ha anunciado el departamento de Sanidad de Hamburgo, "incorporaremos cualquier tipo de pepino de cualquier zona geográfica española".

La decisión de Lidl de sumarse al veto del producto español no ha sido seguido por el resto de empresas de distribución que trabajan en España. Tanto Mercadona como Alcampo y Carrefour confirmaron a este periódico que siguen vendiendo en sus tiendas pepinos españoles. Desde El Corte Inglés declinaron hacer declaraciones, pero en una visita a sus supermercados se puede observar cómo el pepino español está a la venta. Y Eroski resaltó que la comercialización de los pepinos en sus establecimientos "continúa con normalidad". Fuentes del sector de la distribución recuerdan que las cadenas hacen sus propios controles y análisis, al margen de los oficiales. "Los productos están garantizados", dicen.

Los productores irán a los tribunales

Hortofrutícola Costa de Almería, una de las empresas españolas afectadas por el veto a los pepinos, ha declarado a CincoDías que estudian la posibilidad de pedir posibles reclamaciones en los tribunales "a Alemania y contra quien proceda", por los daños causados. Pelegrín García, director administrativo-financiero de Hortofrutícola Costa de Almería, recalca que los daños causados no son solo económicos y materiales, sino también de imagen. "El daño moral ha sido a la empresa y también a la marca España, ya que se está rechazando, además del pepino, las frutas, verduras y hortalizas".

García calcula que la compañía tiene 550.000 kilos de producto afectado en menos de siete días, entre la anulación de pedidos y los camiones, unos siete, que vienen con el material que les están devolviendo. Acerca de las inspecciones que ayer empezaron a hacer las autoridades estadounidenses de los productos españoles, García no se mostró muy preocupado. "Tenemos certificados que acreditan nuestra buena labor. El problema, como dijimos desde el principio, está en Alemania. Yo como gazpacho todos los días y no me ha pasado nada". García recordó que hoy se publican los análisis realizados en el laboratorio de Lugo y cree que serán positivos.