Tasa Tobin. El impuesto a las transferencias 'especulativas' se ha enfriado

La creación de un impuesto global para la banca fue planteada por el premio Nobel de Economía James Tobin en los setenta. Los desmanes del sector han revivido esta reclamación, bautizada a veces como la tasa Robin Hood. "Cuando la propuso Tobin no era posible, pero hoy día, técnicamente se puede hacer. Hay que superar el escollo político", expone Jesús Lizcano, catedrático de Economía Financiera y presidente de Transparencia Internacional en España. Según sus cálculos, gravar "no todas las transferencias financieras, sino las más especulativas, como las vinculadas al mercado de divisas", al 0,05% o al 0,1%, generaría de 300.000 a 700.000 millones de euros al año. Implantarlo abre el debate de quién lo cobraría, y adónde iría la recaudación. Ahí se baraja desde cubrir los rescates del sector a crear un fondo para las catástrofes naturales, pasando por paliar la pobreza. "Los grandes países se han postulado a favor. El Congreso español y el Parlamento Europeo lo secundaron con amplias mayorías", adelanta Lizcano. Pero "los Ejecutivos han enfriado su puesta en marcha", cuenta.