Bankia aspira a devolver la confianza en el sector

Los expertos esperan que la operación salga adelante pese a las turbulencias del mercado

La salida a Bolsa de Bankia se ha convertido en uno de los acontecimientos más esperados del año. El éxito de la operación, al tratarse de la de mayor tamaño en el sector, supondría un espaldarazo al plan de reestructuración del sistema financiero, al tiempo que contribuiría a mejorar tanto la percepción de riesgo de España como el sentimiento de mercado. Por estos motivos los expertos entienden que la salida a Bolsa es inevitable, independientemente de la volatilidad del mercado. La clave está en ver si finalmente recibe la demanda necesaria y evita así tener que recurrir a ayudas del FROB.

Bankia aspira a colocar en el mercado entre 3.000 y 4.000 euros, un rango muy amplio que da una idea del margen que se quiere dar la entidad en previsión de las dificultades que pueda encontrar. Y es que el reto al que se enfrenta a la hora de vender un negocio bancario y español, en definitiva un sector y un país del que muchos inversores extranjeros recelan en el momento actual, es muy elevado. Eso sí, por exigencia regulatoria Bankia tan solo necesitaría reforzar su capital en 1.795 millones de euros si sale a Bolsa -5.775 si no lo consigue-, pero prefiere apuntar más alto para dar sensación de fortaleza.

Bankia prevé comenzar a cotizar la primera quincena de julio, siempre que el mercado lo permita, y la gran incógnita está en la valoración que se hace de la entidad y el descuento al que saldrá a cotizar, variables determinantes para atraer inversores institucionales, tramo al que se destinará al menos un 40% de la operación, de acuerdo con las indicaciones de la CNMV.

Prevé colocar entre 3.000 y 4.000 millones en la primera mitad de julio

La Caixa valoró su negocio bancario a 0,8 veces su valor en libros, una referencia que ha marcado el techo en el sector. En el mercado se habla de que las valoraciones que se manejan para Bankia oscilan entre las 0,3 y las 0,7 veces. Por tanto, habrá que ver cuánto debe sacrificarse el precio para asegurar la buena marcha de la operación.

La entidad, resultado de la unión de Caja Madrid, Bancaja y cinco cajas más, no ha querido alterar su calendario pese a la reciente escalada de la prima de riesgo de España y esta semana ha puesto el proyecto en marcha.

El lunes reunió a los analistas del sindicato colocador para presentar la compañía. Fue el paso previo a la elaboración de los informes por parte de los bancos de inversión que participan en la operación, documentos que enviarán a sus potenciales clientes y que ayudarán ultimar el folleto. Se espera que para finales de mes comience una gira por Europa y EE UU para dar a conocer el proyecto ante inversores potenciales.

La entidad, por otra parte, también ha ido resolviendo otras cuestiones clave de la colocación y la semana pasada nombró a Francisco Verdú como consejero delegado de Bankia.

Al mismo tiempo, y para tratar de eliminar dudas sobre la exposición inmobiliaria de la futura entidad cotizada, Banco Financiero y de Ahorro, la matriz, se quedará con los inmuebles de peor calidad y para asegurar que pueda generar beneficios también mantendrá las participaciones más valiosas, como el 15% de Mapfre, y el 5,41% de Iberdrola, además de Indra (20%), NH (5,66%), o Banco Valencia (39,35%). Bankia, por tanto, agrupará el negocio financiero y bancario, el resto de cartera industrial, incluyendo las participaciones en Realia (27,7%) y Metrovacesa (9,1%), y los activos de vivienda terminada.