Barça-Manchester

El duelo del fútbol moderno

Los dos finalistas han sido los dominadores de sus ligas en los últimos 20 años con filosofías bien diferentes, pero igualmente ganadoras.

Messi, celebrando un gol
Messi, celebrando un gol

Manchester y Barça vuelven a disputarse el cetro europeo dos años después. Entonces, en Roma, los culés sumaron su tercera Liga de Campeones en un encuentro que abrió Eto'o y cerró Messi. Los dos mejores equipos de la actualidad, ambos campeones de sus respectivas ligas, han seguido trayectorias similares en los últimos 20 años, aunque con diferentes filosofías.

Desde que en 1992 la liga inglesa adoptara la denominación de Premier League, con una nueva estructura y un nuevo modelo de reparto de los derechos televisivos, el United la ha ganado en 12 de 19 ocasiones. Tras su victoria de esta temporada ya es el equipo inglés con más títulos ligueros tras sobrepasar los 18 del Liverpool, que no ha ganado ninguno desde el año 90. El Barcelona, desde aquel 1992, se ha hecho con nueve, frente a seis del Real Madrid. Si retrocedemos hasta la temporada 90/91, el balance es de 11 a 6. Estamos, por tanto, ante los dominadores de las últimas dos décadas en las dos ligas más importantes del mundo. Algo que no se ha traducido del todo en la Liga de Campeones, ya que en estos 20 años el Barça la ganó tres veces por dos los ingleses.

La mayor diferencia entre ambos radica en sus filosofías, aún más distantes en los últimos años. Mientras que el Barça es gobernado por sus socios, que eligen a su presidente y a su junta directiva, el Manchester es propiedad del magnate norteamericano Malcom Glazer, que ha establecido en torno al club todo un holding financiero que sus hijos manejan como una empresa más. Los clubes de fútbol, por su propia naturaleza y por los sentimientos que los rodean, no pueden ser comparables a una empresa de cualquier otro ámbito. Conscientes de ello, y del alejamiento entre club y aficionados, muchos de ellos fundaron el F.C. United, un club que milita en la regional británica pero que es gestionado por los propios socios. Los que siguen acudiendo a Old Trafford, estadio del Manchester United, hacen visible su oposición a los dirigentes mediante unas bufandas de color verde y oro, colores presentes en la camiseta del equipo durante sus primeros años de existencia, y se manifiestan de forma activa en contra de la propiedad.

Sin embargo, algo queda del Manchester tradicional. Por encima de todo, Sir Alex Ferguson, su entrenador durante los últimos 25 años, y responsable directo de que su equipo se haya convertido en el nº1 de las islas, a pesar de que no ganara la liga hasta seis años después de su nombramiento. En la plantilla, dos jugadores sin los cuales no sería concebible el Manchester United: Ryan Giggs, 20 años en el primer equipo y uno de los candidatos a suceder a Ferguson en el banquillo; y Paul Scholes, que también ha desarrollado toda su carrera en el club. Dos ejemplos de los llamados "one-club man", futbolistas que se forman y desarrollan toda su carrera profesional en el mismo club, algo cada vez menos habitual en el fútbol de hoy en día.

Aunque algunos de ellos se encuentran en su rival del sábado, fruto de la política de cantera del F.C. Barcelona que también combina con importantes traspasos, como los de Villa, Ibrahimovic o Dani Alves en los últimos años. Pero, como recuerda Guardiola, el sábado serán titulares hasta ocho canteranos azulgrana. Ganar de nuevo la Champions supondría un nuevo espaldarazo a esa política, además de una gran oportunidad de dar oxígeno a unas cuentas que no han pasado sus mejores momentos en el último año y de paso convertirse en el club de fútbol con más ingresos del mundo, lo que sería otra batalla ganada al Real Madrid.

El escenario del partido será el estadio de Wembley en Londres, por lo que el Manchester tratará de aprovechar el "factor cancha". El Barça, por su parte, ya sabe lo que es ganar una Copa de Europa en ese mismo escenario, eso sí, antes de que fuera remodelado totalmente: cinco años de obra y más de 1000 millones de euros de coste. A cambio, Londres cuenta con uno de los estadios más modernos y de mayor capacidad de Europa, con 90.000 espectadores, creación de Norman Foster.

En definitiva, dos estilos, dos filosofías, pero dos equipos de éxito. Cada uno a su manera.