La centralización de derechos, la clave

La Champions League, la campeona de las competiciones

La UEFA y los equipos se han beneficiado del cambio en el formato de competición en 1992, que ha permitido que los ingresos hayan pasado de 67 millones de euros en el primer año del formato a más de 1.000 millones a temporada pasada.

Busquets celebra un gol con el Barça
Busquets celebra un gol con el Barça

La Copa de Europa ha alimentado buena parte de los sueños de miles de futbolistas a lo largo de los años. Desde 1993 ha hecho lo propio además con las arcas del organismo organizador y de los propios clubes. El presidente y responsable académico del Center for Sport Business Management (CSBM, una unidad dependiente de la escuela de negocios IESE), gusta de usar una metáfora para explicar cuál era su situación en 1991 y en qué se ha convertido. "La Copa de Europa de fútbol era, en 1991, como flores sin jardín, es decir, un torneo con un capital histórico y un capital social al que, sin embargo, no se había logrado poner en valor.

La máxima competición europea sigue concitando la atención del mundo entero por su relevancia futbolística, eso está claro. Echemos un vistazo al aspecto empresarial y financiera. La competición facturaba 67 millones en 1993. El año pasado registró una cifra de negocio de 1.108 millones, es decir, prácticamente lo mismo que ingresa el legendario Mundial de fútbol organizado por la FIFA. Con una pequeña diferencia: la Champions se celebra cada año, y no cada cuatro.

¿Qué ha sucedido para que se produjese semejante salto en estos 18 años?

Uno de los contendientes de la gran final del sábado 28 de mayo, el F. C. Barcelona fue el último ganador de la Copa de Europa. Y lo hizo en el mismo estadio (bueno, en otro localizado en el mismo lugar donde en 2007 se levantó el actual) donde se va a disputar la final frente al Manchester United. En 1991, la Asamblea Extraordinaria de la UEFA decidió una profunda reorganización del torneo. El cambio no afectó únicamente al nombre al logotipo y al himno (inspirado en Zadok the priest, una composición de Georg Friedrich Händel perteneciente a la serie Coronation Anthems). El aspecto más importante fue lo que se conoció como marketing centralizado, es decir, se unificaron los ingresos provenientes de las retransmisiones televisivas, de los patrocinadores. Sí, los clubes que quisiesen participar en la competición tendrían que renunciar a ganar dinero por estos conceptos. A cambio, recibirían unos pagos fijos por sus méritos.

Así, cada uno de los ocho patrocinadores tiene la exclusividad en su área y a los que se les ofrece un paquete que incluye paneles para publicidad en los estadios, cierto número de entradas y pase para las zonas de entrevistas, de prensa y áreas reservadas.

La UEFA decidió abrir a concurso la retransmisión de los partidos, para lo cual también se establecieron paquetes que podían comprender los partidos en vivo, la posibilidad de realizar programas en directo desde el estadio y, con el paso de los años, retransmisiones por internet. La UEFA también unificó los horarios de todos los partidos. Se disputarían a las 20.45 de la tarde, horario central europeo, una hora más del gusto centroeuropeo "La verdad, ese horario nunca nos ha gustado nada a las televisiones españolas", admite José María Tatxo Benet, uno de los principales directivos de Mediapro en un discurso pronunciado el año pasado en unas jornadas del IESE. "En España, el prime time es algo más tarde, lo que nos lleva a perder algo de audiencia"

Acceder a esta competición obliga a los clubes, además, a limpiar de publicidad crear las localidades para responder a las demandas televisivas, desarrollar eventos de hospitality propios de la competición y la implantación de zonas VIP. Todo tenía que estar estandarizado.

En la actualidad, los derechos televisivos suponen algo más del 75% del total de ingresos de la competición, con un menor aporte de los derechos comerciales (23,5%). El 1,5% restante se explica por las diferencias en los tipos de cambio.

De todo este dinero, la UEFA, como se dijo anteriormente, destina 746 millones a abonar premios. ¿Cómo los reparte? La organización paga 3,9 millones solo por participar en la Champions, además de 800.000 euros por victoria y 400.000 por empate. También abona tres millones por pasar a octavos, 3,3 millones por llegar a cuartos, cuatro por ser semifinalista y 5,2 millones por alcanzar la final. Si ganas, este premio se convierte en nueve millones. Y además, hay que contar con el pool de mercado. Esta es una partida que la UEFA asigna sobre la base del valor de cada mercado de televisión, con lo que se logra dar más importancia a las grandes potencias en lo que respecta a los derechos de retransmisión. España está en el grupo de cabeza, el de las federaciones que envían cuatro equipos a la Champions. El primer clasificado del año anterior se lleva el 40% del total que se reparte al país determinado, el segundo el 30% y así sucesivamente.

Negocio para los clubes

Los clubes de fútbol no suelen ser los mejores haciendo negocios, pero han sabido detectar la conveniencia de este sistema. La Champions aportó al equipo que entrena Josep Guardiola 39,52 millones de euros el año pasado, el 74,2% más. El Real Madrid se embolsó 27,2 millones gracias a la Champions, el 9,2% más que durante la temporada anterior. Ambos clubes se han repartido 584,69 millones desde que en 1992 se instauró la actual configuración: 297,9 millones para el club blanco, 286,8 millones para el blaugrana.