Adiós a un maestro de economistas

Un economista confluyente e influyente

Luis Ángel Rojo representa, en sí mismo, una parte esencial de la historia económica contemporánea de España. En el confluyen y ganaron hondura para nuestro país importantes vertientes académicas, regulatorias y supervisoras del sistema financiero.

No obstante, su faceta más conocida es la de uno de los más prestigiosos gobernadores del Banco de España, con importantes contribuciones para la independencia de esta institución y para la entrada de España en la Unión Monetaria Europea, entre otras muchas aportaciones.

Rara vez podrá decirse de un economista español que fuera tantas cosas a la vez y tan influyente en todas ellas: uno de los primeros economistas españoles con formación y prestigio internacionales, académico de la Lengua y de la Ciencias Morales y Políticas, arquitecto de parte de lo que es el sistema financiero español tal y como lo conocemos hoy en día y extraordinario pensador y divulgador.

De prosa precisa y exquisita, leer a Rojo es aprender cómo desgranar las principales teorías económicas -en particular, es un importante conocedor y transmisor del pensamiento keynesiano- y, en su trayectoria, se ganó el respeto y la admiración de todos los economistas españoles de varias generaciones.

Su pérdida nos hace pensar hoy en la necesidad de lo que podríamos llamar economistas con perspectiva, de formación y capacidad de amplio espectro. Destaca, además, su independencia y su carácter crítico, siempre desde una profunda reflexión.

Todos, ingredientes tan necesarios en los economistas de hoy que, sin embargo, estamos muchas veces más pendientes del foco que de la luz.

Recordar y leer a Rojo puede ayudarnos y también es una manera de honrar su ausencia.

Santiago Carbó. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada