Las opciones más dolorosas están sobre la mesa

Grecia y Alemania se dan un baño de realidad

La realidad a la que nadie quería enfrentarse ha llegado. El futuro del euro, de la deuda y la moneda griegas y, con ellas, de la banca alemana y francesa están sobre la mesa.

¿Es una casualidad que fuera una revista alemana la que tumbase el euro el viernes con su noticia de que Grecia está considerando salir de la moneda única? ¿Y que haya sido el presidente del respetado instituto germano Ifo el que haya puesto al país contra las cuerdas con sus declaraciones a otra publicación de la misma nacionalidad?

El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, ha sido fulminante con sus declaraciones este fin de semana contra "especuladores" e "irresponsables". Hay personas e instituciones que siembran el miedo con fines especulativos, ha asegurado, en una clara referencia a que detrás de los rumores del abandono griego del euro lo que se mueven son flujos de dinero que apuestan contra posiciones que quieren tumbar.

Nadie duda de que está en lo cierto, de que las apuestas, las desestabilizaciones y la especulación mueven los mercados. Pero los especuladores siempre buscan un caldo de cultivo para cocer sus movimientos y parece que Grecia lo tiene. Su incapacidad para pagar los intereses de su deuda se puso de manifiesto con la reunión de urgencia de los líderes europeos del viernes y ahora todos tienen la vista puesta en el camino que se va a tomar para salir.

Con mucha celeridad, a los especuladores se les han unido voces oficiales y reconocidas, como la del presidente del Ifo alemán. Que Grecia salga del euro es "el mal menor" en estos momentos, ha dicho. Las declaraciones de Hans-Werner Sinn ponen sobre la mesa la realidad a la que no se quieren enfrentar los bancos alemanes, los más expuestos a la deuda griega, junto con los franceses. Negar la evidencia no va a salvar a Grecia, así que es el momento de plantearse las alternativas.

Europa está renegociando el rescate concedido hace un año. El objetivo es ampliar o prolongar los préstamos para evitar la reestructuración de la deuda, es decir, que Grecia deje de pagar una buena parte de lo que debe. Ahí están las dos opciones principales: renegociar el rescate y esperar a ver si el segundo plan funciona, o reestructurar la deuda.

Ya son varios los que piensan que la reestructuración de la deuda es inevitable y que eso debe ir acompañado de una salida del euro (el orden no importa), que deje a Grecia la posibilidad de ajustar su economía, de mejorar sus exportaciones... El euro es un garante de estabilidad en las crisis pequeñas, pero en las grandes lleva a la asfixia, es el pensamiento detrás de esta recomendación. Y para ejemplos, Islandia, donde muchos celebran una libertad de movimiento que les está ayudando a sobrevivir a una tormenta que fue devastadora para este país. Otros lo consideran el último camino posible, el que solo debe tomarse si todas las demás puertas están cerradas. Grecia es ahora la que debe elegir.