El antes y el después de la crisis

Aquellos maravillosos años de la vivienda

La vivienda en España ha dado casi tantas alegrías como disgustos. De la inversión más rentable y fuente inagotable de dinero a una carga financiera que incluso termina en embargo. La crisis ha dado al traste con un suculento negocio que no volverá a ser el mismo.

Viviendas en construcción en la Comunidad de Madrid
Viviendas en construcción en la Comunidad de Madrid

La alta demanda de viviendas durante los años del boom inmobiliario convirtió la construcción en un trabajo, un negocio y un modelo de crecimiento económico para todo un país. Poseer una vivienda significaba una inversión segura, rentable y con futuro. Pero mejor aún era aprovechar los ahorros comprando cuantas más mejor para después vender alquilar o vender por un precio más alto. Todo lo relacionado con el ladrillo era una fuente inagotable de dinero.

La vorágine constructora -se llegaron a edificar hasta 800.000 viviendas por año- respondía a una necesidad de compra que parecía no tener fin. Pero estalló la crisis y se desplomó lo que resultó ser un castillo de naipes. La actividad constructora se paralizó ante la brusca caída de la demanda y muchas empresas tuvieron que echar el cierre con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo. Las viviendas construidas apenas superan ahora las 200.000.

Precios

El crédito fácil, la recalificación de suelos, los incentivos fiscales y la inmigración alimentaron una especulación inmobiliaria que disparó los precios. Las casas se revalorizaron a velocidad de vértigo.

El estallido de la burbuja hizo patente la sobrevaloración de la vivienda en España, de más de un 40% según el semanario británico 'The Economist'. Desde el inicio de la crisis las casas se han abaratado un 19% y los expertos esperan que todavía lo hagan otro 15%. En el primer trimestre de este año, los precios demostraron que aún no habían tocado fondo y bajaron un 4,7%.

De la vivienda sobre plazo al stock

Muchas casas se vendían sobre plano. No había necesidad de verlas; eran un Tesoro aunque todavía no estuviesen construidas. Ahora el mercado es incapaz de asumir la oferta y existe un stock de alrededor de un millón de viviendas sin vender.

Negocio hipotecario

Los bancos se sumaron al suculento negocio del ladrillo y daban hipotecas sin apenas reparar en los riesgos financieros. Se puso de moda el crédito fácil y acceder a un préstamo hipotecario no tenía más dificultad que aportar el DNI.

Pero la crisis financiera y económica cerró el grifo del crédito y endureció el acceso a las viviendas. Solo los clientes más solventes y con ahorros pasaban el examen de la banca. Por otro lado, las subidas del euríbor y el elevado paro dispararon los problemas para hacer frente a las cuotas de la hipoteca. En 2010 la banca ejecutó el embargó 93.622 viviendas, una cifra récord muy similar a la del año 2009.

Ahora las entidades financieras cargan con activos inmobiliarios procedentes de embargos a los que deben dar salida para sanear sus balances. Se han convertido involuntariamente en inmobiliarias que aplican descuentos en sus pisos y ofrecen condiciones ventajosas de financiación para poder vender.