La tensión regresa a los mercados

S&P hace temblar las Bolsas

La decisión de Standard & Poor's de poner en perspectiva negativa el rating de EE UU, la mayor economía del mundo, sacudió ayer los mercados que cerraron con números rojos en todas las grandes plazas financieras. El Ibex perdió un 2,02% y la rentabilidad exigida al bono a 10 años alcanzó el 5,54%, el precio más alto en casi 11 años y puso la prima de riesgo en 231 puntos básicos.

Los parabienes con se agasajaba a la economía española hasta la semana pasada parecieron desaparecer ayer de un plumazo. La prima de riesgo de la deuda española respecto a la alemana subió 27 puntos, el mayor incremento visto en una sola sesión en 12 meses, y alcanzó los 231 puntos básicos, regresando así al nivel al que estaba a finales de enero. El rendimiento exigido al bono español a 10 años alcanzó el 5,54%, el nivel más alto desde noviembre del año 2000. A esto se añaden los problemas de Portugal, Irlanda y Grecia, donde se especula con una inminente reestructuración. En la renta variable, la cosa no fue mejor. El Ibex abrió a la baja y no dio signos de recuperarse en ningún momento. El selectivo perdió un 2,02% y concluyó en 10.344,9 puntos, liquidando todas las ganancias registradas en el último mes. Como telón de fondo, la decisión de S&P de poner en perspectiva negativa la triple A de EE UU.

"El mercado llevaba valorando desde hace tiempo que los niveles de déficit y deuda de EE UU eran mucho peores de lo que debían ser. Aunque se sabía, hasta ahora parecía que la economía americana fuera intocable. La primera reacción a corto plazo será que se busquen activos refugio", valora Jorge Lage, de CM Capital Markets.

Tras la noticia de S&P, los números rojos inundaron las Bolsas. En Europa, el Euro Stoxx cedió un 2,44%; el Cac, un 2,35%; el Dax, un 2,11% y el Footsie, un 2,1%. En Wall Street, el Dow perdió un 1,14%; el S&P, un 1,10% y el Nasdaq, un 1,06%. Son las mayores caídas desde mediados de marzo, cuando las tribulaciones sobre Fukushima atenazaban los mercados. Si esto es el principio de una fase de ajuste en los parqués es algo que aun está por ver. "Es muy difícil saber por dónde irá la Bolsa, porque en las últimas semanas han pasado acontecimientos malísimos y el mercado no reaccionó", explica Luis Benguerel, director de renta variable de Interbrokers. "La primera reacción al anuncio de S&P ha sido la esperable a una noticia que, por cierto, llega algo tarde. A partir de ahí, la dirección que tome la Bolsa es una incógnita", añade Benguerel.

El Ibex cedió un 2,02% y terminó en 10.344,9 puntos, dando al traste con los avances logrados en el último mes

"Lo lógico sería que el Ibex fuera a probar ahora los soportes de 10.000-10.070 puntos", destaca David Galán, director de renta variable de Bolsa General. El Ibex depende en gran medida de la evolución de los bancos y estos son muy sensibles a la evolución del spread de la deuda pública. En consecuencia, todos sufrieron ayer. BBVA perdió un 2,9%; Popular, un 2,76%; Bankinter, un 2,69%; Santander, un 2,6% y Sabadell, un 1,34%. "Si no hay un sector bancario fuerte, no hay manera de que la recuperación del Ibex pueda tener continuidad", advierte Galán.

De acuerdo con la oficina presupuestaria del Congreso de EE UU, el déficit llegará este año al 9,8% y se situará en el 7% en 2012; entonces, la deuda pública alcanzará al 73,9% del PIB, un incremento de 20 puntos porcentuales en tres años. En su escenario base, la agencia S&P calcula una deuda pública del 84% para 2013. La agencia da un plazo de dos años a EE UU para que su estamento político llegue a un acuerdo para afrontar la reducción del endeudamiento con una visión de medio y largo plazo. Pero S&P ve "probable" que, de haberlo, este acuerdo no llegue hasta después de las presidenciales de 2012. Ahora mismo, la agencia cifra las posibilidades de una rebaja de rating en "una de tres".

Y quien está pagando toda esta tensión es la deuda de los países periféricos. La deuda portuguesa a 2 años alcanzó ayer rendimientos del 10% por primera vez desde la creación del euro y la griega, del 20%. "Estamos hablando de niveles que son absolutamente inviables y cuyo coste de financiación hace imposible abordar reformas", afirma Alberto Matellán, de Inverseguros, que considera que la rentabilidad exigida al bono español puede llegar al 6%, "aunque no se justifica por fundamentales", si a corto plazo se produce una reestructuración de la deuda griega. Es una posibilidad que se ha dejado caer desde el Gobierno alemán, reavivando la crisis de deuda soberana europea, que parecía estar bajo control.