Distintas visiones sobre la política de retribución al accionista

Telefónica y el dilema del dividendo

César Alierta tiene la última palabra. Es el presidente de Telefónica y él decidirá cuál será el dividendo que cobrarán los accionistas en los próximos años. Debe elegir entre las distintas posturas que hay dentro de la compañía de mantener el crecimiento de la remuneración o contener los abonos para dejar hueco a la inversión.

César Alierta
César Alierta

La convocatoria habla de analistas, bancos de negocio y grandes inversores. Tablets, portátiles y mucho traje de chaqueta con corbata pasearán este miércoles y jueves por la 8ª Investor Conference de Telefónica, la gran reunión que organiza la operadora española cada año y medio o dos años para contarle a los dueños del mercado cuáles son sus planes para los próximos ejercicios.

Esta vez la convocatoria es en Londres, en un lugar cargado de simbolismo: la antigua Cúpula del Milenio, construida para dar la bienvenida al nuevo siglo y que ahora es propiedad de Telefónica.

Pero en la convocatoria faltará buena parte del cerca de millón y medio de accionistas de Telefónica, aquellos pequeños inversores a los que César Alierta, presidente de la operadora, ha dedicado año tras año su política de dividendo. Y tampoco estarán los casi tres centenares de millones de clientes, cuyo servicio futuro dependerá de lo que en Londres se decida. Presentes o ausentes, ésta también es su cita.

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Dividendo o inversión

Y lo es porque Alierta llega a la convocatoria con un dilema por resolver. Telefónica es la compañía española y una de las operadoras mundiales que más dividendo paga. Y es así porque el presidente de la operadora ha puesto la retribución al accionista como prioridad incluso en los tiempos más difíciles. En octubre de 2009, cuando la crisis financiera mundial ya había dejado clara su virulencia, Alierta dio la sorpresa con el compromiso de subir el dividendo desde los 1,15 euros por acción de ese año a 1,75 euros en 2012. A los precios actuales de cotización, la rentabilidad por dividendo se acerca al 10%, muy superior a otras grandes europeas.

Pero esta decisión ha tenido críticos en los últimos tiempos. Telefónica tendrá que dedicar cerca de un 85% de su beneficio al pago de dividendo en 2011 y 2012, según los cálculos de varios analistas. "Y eso deja muy poco dinero libre para inversiones", señalan fuentes de la compañía, que apuntan que la cotización en Bolsa puede estar resintiéndose por ello.

En momentos de vacas gordas y alta rentabilidad del negocio, Telefónica pagaba algo más de un 60% de su beneficio en dividendos, con lo que había para las dos cosas. Ahora, la situación ya no es la misma y menos con una deuda que ha aumentado por la compra de Vivo y las adquisiciones de espectro y está ya en el límite máximo de la horquilla prometido, en 2,5 veces Ebitda.

¿Se acaba el crecimiento?

Por eso, Alierta se debate entre contener el dividendo por primera vez en su presidencia, y dejar aire para reducir la deuda y aumentar las inversiones para fortalecer el negocio y el servicio, o mantener el fuerte crecimiento de los últimos años pese a todo. Según fuentes de altos ejecutivos de la compañía, al presidente de Telefónica le han llegado los dos mensajes por distintas vías, ya que algunas filiales reclaman menos presión para mejorar sus márgenes y más capacidad de invertir.

Alierta, de todas formas, ya ha tomado medidas en el pasado que han reducido la retribución total al accionista. En 2009 anunció fuertes subidas del dividendo, pero tuvo que cancelar los planes de recompra de acciones porque ya no había fondos para todo.

Ahora se espera que repita una combinación similar: mantendrá el dividendo, pero renunciará a que siga creciendo como hasta ahora.

Apuesta de los analistas

Esta, al menos, es la apuesta de varios analistas. "Si bien no dudamos de que Telefónica confirme sus compromisos de dividendo por acción para 2011 y 2012, no descartamos tampoco una relativa modulación del mensaje. De hecho, al mismo tiempo que reafirmaría sus objetivos de mejorar constantemente su retribución al accionista y de mantenerla como una de la más alta en su sector, vemos como posible que deje de dar un objetivo de dividendo por acción fijo para confirmar un nivel de dividendo mínimo (el nivel de 1,75 euros por acción de 2012 nos parece probable) y evolucionar hacia un compromiso de payout [porcentaje del beneficio que se dedica al pago de dividendo] para futuras mejoras. El mensaje sería coherente con el objetivo de ganar flexibilidad (especialmente considerando sus objetivos de contener endeudamiento e incrementar sus inversiones en Capex)", señala el Banco Sabadell.

Y esta casa de análisis no está sola. Ahorro Corporación descarta que Telefónica vaya a recortar el dividendo prometido para 2011 y 2012, "a pesar de que el mercado, a raíz de la compra de Vivo, viene especulando con esta posibilidad". Pero los analistas de esta firma dan por hecho que la historia de crecimiento ilimitado ha concluido. "Dados los elevados niveles de rentabilidad que estos dividendos (los de 2011 y 2012) ofrecen, no esperamos incrementos adicionales en los años siguientes, sino que vemos más probable un objetivo de, al menos, repetir el 1,75 euros en 2013 y 2014. Nuestras estimaciones contemplan un dividendo de 1,80 euros por acción en ambos ejercicios", concluyen.

Los expertos de Banco Santander coinciden casi al pie de la letra con Ahorro Corporación, mientras que Banesto Bolsa hace hincapié en las dudas que despierta en el mercado la posibilidad de que Telefónica finalmente no pague lo prometido para 2012. "Dada la debilidad que sigue mostrando el mercado español, lo que principalmente preocupa al inversor es la capacidad de generación de caja de la compañía para atender al pago del mismo", explican.

Problemas en España

Precisamente, los problemas en España son otro de los puntos importantes de la conferencia. Los analistas esperan que Telefónica presente un plan de ahorro de costes contundente para esta filial, como forma de paliar la caída del negocio. ¿Por dónde vendrá el recorte? Más reducciones de plantilla y congelación de salarios, según JPMorgan.

Junto con la reducción de costes, se espera que Telefónica dé más detalles sobre la venta de activos. Atento está el primero de la lista, con una salida a Bolsa prevista, si no se tuercen los mercados, de una participación del 20%, según los analistas. Incluso alguno también apunta (es el caso de Caja Madrid Bolsa) a la posible desinversión en Telecom Italia.

Rivales reforzados

Todo ello, con el objetivo de reforzar la solidez financiera, recortar la deuda y poder acometer inversiones. Y es que Telefónica se enfrenta en estos momentos a varios rivales que se han reforzado con ventas de activos millonarias y que con ellas han reducido su pasivo y han aumentado su retribución al accionista vía recompra de acciones, algo de lo que ya casi no se habla en la firma española.

Se trata de Vodafone y de Deutsche Telekom, la primera con la venta de su participación en la francesa SFR a Vivendi y la segunda con su salida de Estados Unidos, al ceder su filial en el país a AT&T.

Previsiones a largo plazo

El último capítulo importante de la cita de Telefónica son sus previsiones a largo plazo, las que hace a cuatro años vista. En las últimas, las que dio en octubre de 2009, hubo algún incumplimiento, según los analistas, y por eso ahora se espera que sean muy cuidadosas y que tengan en cuenta el incierto panorama de la economía mundial.

Las buenas noticias pueden proceder de las previsiones para Brasil, donde Telefónica dará datos sobre sus perspectivas tras la toma de control de Vivo y su intención de fusionarla con Telesp. La española tendrá entonces una operadora integrada de telefonía fija, banda ancha y móvil en la principal economía latinoamericana y la que tiene perspectivas más brillantes. La presencia del expresidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, como conferenciante invitado por Telefónica para el segundo día de reunión tiene como objetivo que los analistas, sobre todo los no españoles, vean de primera mano cuál es el potencial de Brasil.