El futuro de la vieja Europa

Portugal se rinde a la necesidad de pedir el rescate

El Gobierno portugués admitió ayer por primera vez la necesidad de pedir ayuda a la Unión Europea. Portugal se convertirá así en el tercer país de la zona euro en ser intervenido en menos de un año, pero Bruselas cree que el riesgo de contagio a otros países es ahora prácticamente nulo.

Edificio del parlamento portugués en Lisboa
Edificio del parlamento portugués en Lisboa

El grito de socorro portugués resonó a las 18.02 horas de ese país, una hora más en España. Lo lanzó el ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos. Lo confirmó tres horas y media después, desde su residencia oficial en Lisboa, el palacio de São Bento, el primer ministro, José Sócrates, en una solemne alocución a través de la Televisión Portuguesa. Y no por esperado, causó menos conmoción desde Lisboa a Bruselas ni dejó de reavivar los temores al contagio en el resto de la zona euro.

"La petición de ayuda externa es siempre la solución de último recurso", señaló Sócrates. "Pero no pedirla en estos momentos supondría exponer al país a unos riesgos que no debemos permitir". Sócrates achacó "la grave situación" al rechazo del plan de ajuste fiscal por parte de la oposición el pasado 23 de marzo. Y aseguró que esa votación, que provocó su dimisión, condenó al país y a las empresas y bancos portugueses a un deterioro en los costes de financiación como no se habían conocido nunca antes.

La caída de Portugal, obligará a los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), que se reúnen a partir de esta noche y hasta el sábado en Budapest, a analizar el nuevo rebrote de la crisis de la deuda de la zona euro. Y a intentar garantizar que los mercados respetan ese supuesto cordón de aislamiento en torno a la república portuguesa.

Fuentes diplomáticas descartaban ayer ese peligro minutos antes de la petición portuguesa. La tranquilidad de Bruselas se basa en la evolución de los diferenciales en el rendimiento de los bonos de países como España, Bélgica e Italia, en relación con el alemán, que han caído o se han mantenido prácticamente intactos en los últimos días sin acusar el inminente rescate de Portugal.

En Budapest, Teixeira dos Santos podrá comenzar también las negociaciones sobre los términos de un rescate que, según diversas fuentes, podría ascender a unos 75.000 millones de euros.

"Entiendo que es necesario recurrir a los mecanismos de financiación disponibles a nivel europeo", señaló el ministro en una respuesta por escrito a una pregunta del Jornal de Negocios que el diario luso colgó en su página web.

Con ese perfil tan bajo, el Gobierno portugués tomaba, muy a su pesar, la amarga senda abierta por Grecia hace un año y seguida por Irlanda a finales de 2010. Por primera el rescate lo tiene que pedir un Gobierno dimitido por intentar cumplir con las medidas de austeridad exigidas desde Bruselas.

Sócrates acusa a la oposición

"Se ha empujado al país de manera irresponsable a esta situación tan difícil (...) que se podía haber evitado", lamentó Teixeira en referencia a la votación del pasado 23 de marzo en el Parlamento portugués. Ese día, el principal partido de la oposición, los conservadores del PSD, votaron en contra del plan de ajuste fiscal presentado por el Gobierno de José Sócrates. El rechazo provocó la dimisión del primer ministro, la disolución de la Cámara y la convocatoria de elecciones generales, que se celebrarán el próximo 5 de junio. La inestabilidad política fue la puntilla para una economía ya tambaleante, cuya deuda se apresuraron a degradar hasta bono basura las principales agencias de calificación.

La misma oposición se mostró ayer dispuesta a secundar la petición de ayuda, en concreto, el principal partido de la oposición, el PSD, al que pertenece el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Pero es probable que los socialistas de Sócrates encajen el coste electoral del rescate.

Sócrates se ha resistido durante las últimas a aceptar ese desenlace. En la cumbre europea del pasado 24 y 25 de marzo intentó en vano arrancar una flexibilización del fondo de rescate de la zona euro, para que pudiese ofrecer a Lisboa líneas de crédito blandos o intervenir en el mercado secundario de la deuda.

Pero el Consejo Europeo, dominado por Gobiernos del Partido Popular Europeo y bajo el impulso de la canciller alemana, Angela Merkel, se negó. El fondo, según el acuerdo del Consejo, solo podrá intervenir en el mercado primario. Pero esa reforma ni siquiera se aprobó de manera definitivamente y se dejó pendiente para la cumbre del próximo mes de junio.

Los forcejeos de Lisboa para lograr un rescate menos traumático que el de Grecia e Irlanda continuaron hasta ayer. Pero sin éxito. El resto de países, en especial Alemania, se han negado a una actuación inyección de liquidez que tal vez hubiera salvado a Portugal.