Es la única caja con presencia en Bolsa

La mutación del sector financiero condena las cuotas de la CAM a desaparecer

Mañana se conocerá más sobre el futuro de la CAM y de Banco Base. Lo que es casi seguro es que las cuotas participativas de la caja alicantina están condenadas a la desaparición.

Los pequeños inversores que acudieron en julio de 2008 a la primera y única colocación de cuotas participativas no tienen motivos para quejarse. Ganan en torno a un 8% desde los 5,84 del precio de referencia, cuando el Ibex en el mismo periodo cae más de un 10% y el sector financiero sufre importantes retrocesos. Desde entonces, BBVA baja un 19% y Santander, un 16%.

Las cuotas, el instrumento ideado para que las cajas de ahorros puedan capitalizarse sin renunciar a su peculiar fórmula jurídica, están condenadas a la extinción. Esbozadas en la legislación desde finales de los 80 y reguladas detalladamente en 2002, las cuotas eran hasta hace poco el único instrumento que permitía a las cajas de ahorros obtener capital en condiciones parecidas a las de los bancos.

La reforma de la ley de cajas, que entró en vigor el año pasado, trataba de potenciar este instrumento, al posibilitarles contar con derechos políticos. En cualquier caso, mantenía el límite de que una entidad nunca podría emitir cuotas por más del 50% del patrimonio.

Tras la avalancha de cambios en el sector, las únicas cajas que mantendrán su forma jurídica son Ibercaja, Ontinyent y Pollensa. Y los expertos coinciden en que no podrán permanecer como islas en el sector financiero español. "Lo lógico es que las que faltan se transformen en bancos", explica Abraham Nájera, socio de CMS Albiñana & Suárez de Lezo.

Las cuotas, por tanto, no se volverán a utilizar, salvo sorpresa mayúscula; son una palanca para capitalizarse que ha quedado invalidada. Los inversores interesados entrarán en el capital de las cajas a través de acciones clásicas una vez se hayan transformado en bancos. Incluso para recibir las ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) es necesario que las cajas se conviertan en bancos.

Opciones

Caja Mediterráneo (CAM) fue la más intrépida del sector. En julio de 2008, debutó en Bolsa a través de cuotas participativas. Con ellas obtuvo 292 millones, que fueron directamente a fortalecer su capital básico (core capital). Pero finalmente Banco Base, formado por la caja alicantina junto con Cajastur, Caja Cantabria, Caja Extremadura y CCM, ha renunciado a salir a Bolsa. Existen dudas, además, de la continuidad del proyecto, tal y como está definido actualmente.

Así, las cuotas de la CAM están condenadas a desaparecer, si bien parece que ahora mismo no es el momento más adecuado para su amortización -al fin y al cabo son capital de primera categoría-, pese a que el folleto de la colocación deja la puerta abierta a esta posibilidad "en cualquier momento". De entrada, la CAM cuenta con tres opciones. Primera, mantenerlas; serían las cuotas de una caja de ahorros que, a su vez, participa en un banco (Banco Base). Segunda, amortizarlas, una vez haya recibido la autorización del Banco de España. Y tercera, canjearlas por acciones del banco, si es que este llega a cotizar en algún momento.