La prima supera el 7,7%

La deuda lusa continúa con su escalada

Primero fue Grecia, luego Irlanda y parece que ahora Portugal. El inminente rescate castiga a la deuda lusa, a la que ya se le exige una rentabilidad del 7,6%. Mientras tanto, el resto de países europeos consiguen minimizar los daños ante una situación que los operadores ya habían empezado a descontar.

La deuda portuguesa está siendo la principal damnificada de la situación de incertidumbre que vive el país luso tras la dimisión del primer ministro. La inminencia de un rescate está castigando, más si cabe, la confianza de los inversores en las letras a diez años del país vecino, que alcanza máximos desde la entrada en el euro con una rentabilidad exigida del 7,6%. La prima de riesgo continúa su escalada por tercera jornada consecutiva, en una espiral que la situación política no ayuda a contener. Esta escalada es más pronunciada en los títulos a corto. Los bonos a 5 años ya están tocando el 8%, lo que significa que los operadores ya dan por hecho la necesidad de que se va a solicitar ayuda.

Irlanda y Grecia también están acusando la situación. Ambos países, ya sometidos al fondo de ayuda de la UE y el FMI, observan impasibles como cada vez que aparece algún problema de solvencia su deuda sube. Hoy no ha sido una excepción. El estado heleno paga un interés del 12,5% y su compañero celta, del 10%.

En el resto de Europa los países centrales también se ven afectados por la marea lusa. Alemania o Francia ven como sus primas suben, pero hay alguna excepción a estos movimientos, son España, Italia y Bélgica. Estos estados son teóricamente los siguientes en la lista y sorprendentemente su deuda no se está viendo castigada. Un causa que algunas voces del mercado achacan a compras de bonos periféricos realizados por el Banco Central Europeo (BCE). Como siempre la institución bancaria no se pronuncia, de momento lo único que es una realidad es que el diferencial de España respecto al bund germano vuelve a cotizar a la baja, ya solo les separan 192 puntos básicos.

Al contrario de lo que parecía previsible, la renta variable ha reaccionado bastante moderadamente a estas nuevas tensiones de la deuda. Como es normal, el parqué lisboeta registró pérdidas pero de una forma bastante moderada. Sin embargo, en el resto de Bolsas del viejo continente tras una mañana en rojo, el mercado ha optado por el rebote y ha apostado al verde. Incluso los siempre castigados parqués de Grecia e Irlanda han eludido las ventas. Al parecer, los operadores ya venían descontando el efecto luso desde hace jornadas.