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Empresas rosas, empresas azules

Las cotizadas baten récord de plantilla. Los hombres copan la mayor parte del empleo, sobre todo en el sector industrial.

La ingeniería es cosa de hombres, y la salud y el textil es un asunto de mujeres. Son dos ejemplos claros de una tendencia que todavía existe: hay empresas que aún son claramente masculinas; y, por el contrario, las hay puramente femeninas. A raíz de un análisis elaborado por CincoDías, a partir de los datos registrados en la CNMV por las empresas cotizadas, se extrae que el empleo femenino creció más (un 1,87%) que el masculino (un 1,75%). A pesar de este dato, la composición de las plantillas sigue estando dominada por los varones. El número de hombres contratados por las 120 empresas analizadas es de 1.011.409. O lo que es lo mismo, casi seis de cada diez empleados son hombres. La mayoría masculina es sensiblemente superior en el caso de los grupos cotizados de tamaño medio y pequeño, mientras que en las sociedades del Ibex 35, las mujeres representan cerca del 43% de las nóminas, en el resto del mercado continuo apenas superan el 28%.

Esta brecha pone de manifiesto, a pesar de la masiva incorporación de la mujer al mundo del trabajo, distintas realidades, que acentúan más si cabe una serie de diferencias entre el hombre y la mujer en el ámbito laboral. Por un lado, la distinta escala salarial; por otro, su presencia en los órganos de decisión; pero también la prioridad a la hora de buscar el equilibrio entre la vida profesional y laboral.

La realidad empresarial choca con un dato: más del 60% de los pupitres de la universidad española son ocupados por mujeres. Y también son ellas las que obtienen en torno al 60% de las becas, consiguen mayor número de plazas en oposiciones y mejores resultados académicos, como ponen de manifiesto distintos estudios.

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Las empresas con mayor presencia masculina, según el citado análisis, en sus plantillas son Lingotes Especiales (el 95,5% del total), Vidrala (92,59%), Zardoya Otis (90,72%), CAF (89,77%), Iberpapel (89,11%), Duro Felguera (88,96%), Cementos Pórtland (88,92%), Elecnor (88,61%) y Acerinox (88,43%). Esto se debe en parte a que algunos sectores o tareas pueden ser poco atractivas para las mujeres, según explica Margarita Mayo, directora de la cátedra de Liderazgo y profesora de Comportamiento Organizacional del Instituto de Empresa.

También influyen otros factores que hacen que haya sectores masculinos y femeninos, como por ejemplo los horarios. Es una observación de Begoña Puente, profesora de Esade, quien apunta que las mujeres prefieren trabajar en sectores y empresas que les permitan organizar mejor su vida. "Una mujer valora las condiciones laborales porque tiene responsabilidades y se fija más en el horario laboral. Un hombre no tiene este condicionante, y todo esto acaba siendo cuestión de práctica, de costumbres, y que se trasladen a las siguientes generaciones", explica Puente. Las compañías con mayor presencia de mujeres en sus plantillas son: Corporación Dermoestética (90,06%), Adolfo Domínguez (83,62%), Inditex (80,29%), Clínica Baviera (80,02%), Renta Corporación (73,08%), Criteria (69,6%), Natraceutical (62,25%), Cleop (60,8%), Mapfre (57,55%) y Montebalito (57,14%).

De los datos del análisis de las plantillas se desprende que en España sigue habiendo empresas o empleos tradicionalmente masculinos y otros femeninos. El sector industrial, la siderurgia, los servicios de seguridad, la construcción, las papeleras y la energía siguen teniendo en sus nóminas mayoría de varones. En cambio, actividades relacionadas con la distribución textil, la sanidad/belleza, inmobiliarias y servicios financieros tienen en sus plantillas más mujeres que la media del mercado.

Hay sectores, como el de la sanidad, en el que se han cambiado las tornas: hace no muchos años había predominio masculino, mientras que ahora el tinte es femenino. "Siempre había estado dominado por los hombres pero ahora cada vez hay más mujeres médicos y profesionales en este sector", señala Mayo, quien además destaca la valía académica de la mujer. "Los mejores expedientes académicos son de ellas, y prueba de ello es que una de las notas de corte más alta que se piden para entrar en la universidad corresponde a Medicina, y la mayoría son mujeres", agrega esta docente. Por ejemplo, la nota de acceso a esta titulación en una universidad como la Autónoma de Madrid nunca está por debajo de los ocho puntos. El estatus social es otro factor decisivo a la hora de elegir hacia dónde dirigir la carrera profesional. "Estar en una obra, salvo excepciones, no es algo que desean muchas mujeres, pero también sucede al revés, cuando un sector o profesión se hace más femenina disminuye el valor que le otorgamos", afirma la profesora del Instituto de Empresa.

La percepción social suele ser determinante y, a día de hoy, cuando una profesión se considera masculina se le atribuye un mayor prestigio y reconocimiento. "Cuando vemos a un doctor hombre se le atribuye un determinado estatus y poder, que no sucede cuando en el caso de una mujer, ahí se explica la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres", señala Mayo. A igual desempeño y responsabilidad, la diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue siendo holgada, se sitúa en torno al 22%, una de las más altas de la Unión Europea, según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística. El dato demuestra que, aunque el futuro se presenta algo más optimista debido que la brecha se reduce año tras año, las mujeres necesitarían trabajar 53 días más que los hombres para alcanzar los mismos ingresos.

La media salarial de las mujeres era en 2008 de 18.910 euros, tal y como reflejan lo datos publicados por la encuesta anual de estructura salarial. En el caso de los hombres, la media llega a los 24.203 euros. De forma que ellos cobran 5.300 euros más en concepto de otras variables como tipo de contrato, jornada, ocupación o antigüedad.

El problema va más allá y se extiende a la elección de la carrera universitaria. Las mujeres optan por titulaciones más generalistas y todavía se muestran reacias a cursar estudios de ingeniería. Poco a poco se va avanzando pero todavía queda un trecho para equilibrar la balanza. Un ejemplo de ello es lo que sucede en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), un campus de tradición claramente masculina, que en los últimos años ha visto cómo las alumnas han ido entrando con cuentagotas. Solo un tercio del alumnado de esta universidad es femenino.

Este dato no es homogéneo, ya que hay titulaciones, como la de Arquitectura (53,4%), donde las mujeres son mayoría. En otras la cuota es menor pero se acerca al equilibrio. Es el caso de ingeniería forestal, con un 43%, e ingeniería agrícola, con el 40%. En cambio, en los estudios de informática, el porcentaje se acerca al 20%. "Hay ingenierías que resultan más atractivas que otras para las mujeres, aunque lo ideal sería que tuviéramos muchas más mujeres, entre otras razones porque son carreras muy duras y ellas tienen buenos expedientes", señala Carlos Conde, vicerrector de ordenación académica y planificación estratégica de la Universidad Politécnica de Madrid.

El problema es de concienciación, campaña que debería iniciarse en los estudios de secundaria, con el fin de que las estudiantes se familiaricen con las ingenierías y las tengan presentes a la hora de hacer su elección en el bachillerato. "Habría que enviar mensajes para intentar conseguir que no haya esas diferencias porque lo ideal es alcanzar la paridad y acabar con el mito de que las ingenierías son titulaciones vinculadas al ámbito del hombre. Habría que atraer a las mujeres desde que son pequeñas", señala el portavoz de la UPM. "Esta labor debería empezar en las propias familias porque en nuestra mano está el cambiar esta tendencia, como también lo es que cambie el hecho de que la mujer solo acceda, debido a que tiene que establecer un orden en su vida, a mandos intermedios y no a puestos de dirección altos", señala Begoña Puente, de Esade.

El llamamiento de la universidad es firme: es necesario tener más egresadas, sobre todo en sectores donde la demanda de profesionales es más fuerte, como son las tecnologías de la información y las ingenierías conocidas como las más versátiles, industriales, energía, biomedicina o aeronáutica.

Que las empresas tengan un marcado color rosa o azul repercute también en el estilo de liderazgo que se ejerce dentro de esa organización. También genera un determinado tipo de liderazgo. "La masculinidad siempre se asocia al deseo de poder, mientras que la feminidad tiene que ver con otros conceptos, como el de cooperación, comunicación, el trabajo en horizontal", señala Puente. Lo idóneo sería alcanzar el equilibrio, ahí está la virtud: "Si conseguimos plantillas heterogéneas se enriquecerán las organizaciones, pero antes hay que vivir procesos de cambio y de cultura", afirma esta docente. A renglón seguido lanza la siguiente pregunta y reflexión: ¿cuánto están las empresas dispuestas a cambiar, y cuántos tienen poder para hacerlo y cuánto poder puedo llegar a peder?

Diversos estudios realizados en la década de los años noventa en Estados Unidos analizan el comportamiento de los hombres que trabajan en minoría al lado de señoras. "Les suele bajar la autoestima porque si estás rodeado de hombres se les otorga un estatus de grupo mucho mayor", señala Margarita Mayo.

En cambio, la mujer que trabaja en minoría entre corbatas se siente diferente, poderosa y que ha triunfado en su carrera profesional. "Las empresas donde predomina la mujer suelen ser más democráticas y participativas", añade la profesora del Instituto de Empresa.

Las que más crecen

La inmobiliaria Fergo Aisa incrementó su plantilla un 360,6% en el último ejercicio. Fue la que más de las cotizadas. El 89% de las nóminas está en manos de los hombres. Este crecimiento del númerro de empleados se debe, en parte, a la expansión internacional que tiene prevista la compañía a medio y largo plazo. La compañía quiere obtener en el extranjero contratos de obra civil por 1.600 millones de euros.

La que más destruyó

Curiosamente, una de las empresas que más redujo su plantilla fue Natraceutical, multinacional de origen español, con un 68,9%. Se trata de una compañía de biotecnología aplicada a la nutrición y la salud cuyo negocio está ligado a la innovación y a la investigación. Y es precisamente este camino, según apuntan los expertos en empleo, el que debería tomar España para salir del atolladero.

Más de 100.000

Entre las compañías españolas cotizadas, ya hay seis empresas que superan los 100.000 trabajadores en sus plantillas: Telefónica (269.047), Banco Santander (172.909), ACS (141.429), BBVA (104.755), Prosegur (102.855) y Ferrovial (100.995). Además, otras dos empresas están a punto de superar esa barrera. Son Inditex (94.173 trabajadores) y FCC (92.293).

Más productividad

El crecimiento de las plantillas en el ejercicio 2010 fue inferior al ritmo de mejora de los resultados. Dentro de las empresas del Ibex 35, la cifra de ventas por empleado se situó en 290.381 euros, un 15,95% más que en 2009. Logran una mayor facturación por empleado: Repsol (1,28 millones), Endesa (1,15), Gas Natural e Iberdrola Renovables (ambas con 1,1 millones).

Las grandes tiran de empleo

Al cierre de 2010, las 120 empresas que han facilitado sus datos a la CNMV daban empleo a 1.720.780 personas, un 2,28% más que un año antes. Este dato contrasta con el aumento del paro en España (más de cuatro millones de desempleados), pero hay que tener en cuenta que los datos de las cotizadas hacen referencia al número medio de personas empleadas durante el periodo y que, en algunos casos, el incremento del número de empleados se debe sobre todo a la incorporación de trabajadores procedentes de otras compañías adquiridas. El sector inmobiliario continúa su ajuste.

Entre las empresas que más redujeron su plantilla en 2010 se encuentran un buen número de inmobiliarias. El crecimiento del número de personas empleadas fue mayor entre las grandes empresas cotizadas que entre los grupos de tamaño medio y pequeño. Así, mientras las plantillas conjuntas de los grupos del Ibex 35 crecieron un 2,59% en 2010, hasta 1.353.110 personas, en el resto de valores cotizados en el mercado continuo el número de nóminas solo aumentó un 1,12%, situándose en 367.670 individuos.

Dentro de esta ligera tendencia alcista en los puestos de trabajo de las cotizadas, el empleo femenino creció más (un 1,87%) que el masculino (un 1,75%). A pesar de ello, la composición de las plantillas sigue dominada por los varones. Los hombres contratados por las 120 empresas analizadas es de 1.011.409. Casi seis de cada diez empleados.