EDITORIAL

Pólizas de seguros unisex

La patronal europea del seguro recibió ayer con decepción la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que pone fin a la práctica de calcular el precio de las pólizas en función del sexo de los clientes. Pese a que la decisión no ha sido exactamente una sorpresa -las sentencias del alto tribunal suelen coincidir con las conclusiones previas de su abogado general-, el fallo marca un antes y un después en el sistema de determinación de las primas de los seguros. La sentencia, que otorga a las aseguradoras un plazo adaptación hasta el 21 de diciembre de 2012, declara que tener en cuenta el sexo del asegurado como factor de riesgo constituye una discriminación. Y como tal, resulta incompatible con el principio de igualdad de trato entre hombre y mujer consagrado por el Derecho europeo.

La norma declarada ilegal ayer es una excepción a la directiva sobre igualdad en el acceso a bienes y servicios de 2004. En esa directiva ya se prohibía tener en cuenta el criterio del sexo para calcular las primas, pero la existencia de una práctica generalizada en el sector de los seguros impulsó la inclusión de una excepción en la norma. Para el Tribunal de la UE, mantener vigente esa excepción supondría expedir un cheque en blanco para que las diferencias de trato se mantengan indefinidamente.

Las compañías de seguros han sostenido siempre que los datos actuariales son una herramienta clave para el cálculo del riesgo y el ajuste de primas. Como consecuencia de ello, pólizas como las de salud resultan más caras para la mujer que para el hombre, puesto que su uso de las prestaciones sanitarias es más frecuente. De la misma forma, hay otros seguros -es el caso del automóvil- en los que es el hombre el que paga primas más altas, debido a que los conductores masculinos tienen un mayor índice de siniestralidad.

Es indiscutible que el principio de igualdad de trato es una conquista de valor incalculable para los ordenamientos jurídicos. Tampoco hay duda de que toda discriminación injusta y arbitraria debe ser combatida con firmeza. Pero como el propio tribunal europeo recuerda en su sentencia, el principio de igualdad se ha asentado siempre en dos premisas: tratar del mismo modo situaciones comparables y no tratar de forma idéntica situaciones diferentes.

Como señalaba ayer Unespa, la aplicación de esta decisión hará pagar más tanto a hombres como a mujeres, lo que permite adelantar que la igualdad de trato no se plasmará en un ajuste a la baja de las pólizas y que serán los consumidores quienes paguen de su bolsillo las consecuencias de la sentencia. Sin embargo, el fallo constituye al mismo tiempo una oportunidad comercial para aquellas compañías que apuesten por ofrecer precios unisex más ajustados. Será la competencia que esa pugna pueda generar, y no esta sentencia, la que beneficie finalmente al cliente.