Dependerán de la evolución de las acciones

Los convertibles que lanzará la banca serán solo para inversores arriesgados

De los dos tipos de bonos obligatoriamente convertibles lanzados por la banca, solo los de más riesgo le servirán a partir de ahora para mejorar sus ratios de solvencia. La inversión dependerá por completo de la evolución en Bolsa de las entidades.

Los bonos necesariamente convertibles, el remedio que se reserva la banca para aliviar sus exigencias de solvencia, pueden tener severos efectos secundarios para los inversores que apuesten por ellos.

Cuatro bancos españoles han vendido en los últimos años este tipo de deuda entre particulares para mejorar sus ratios de capital. Comprar estos bonos implica en última instancia adquirir las acciones de la entidad, pero hay una diferencia crucial en el riesgo que implican para los inversores. La clave está en si tienen o no fijada la relación de canje en el folleto.

Y es que los únicos convertibles que mantienen el precio de venta son los de BBVA y Popular. Su truco está en que establecerán la ecuación de canje en el momento efectivo de la conversión; es decir, no está predeterminada. La posibilidad de ganar o de perder dinero en función del precio de las acciones es casi inexistente: son lo más parecido a un depósito.

Las entidades han utilizado su poderosa red de oficinas para vender este producto

En cambio, la emisión del Santander de 2007, la primera realizada por Popular y las de Sabadell cotizan entre un 24% y un 35,5% por debajo de su nominal (véase gráfico). En estos bonos, la ecuación de canje está fijada de antemano, de forma que su evolución en Bolsa determina el precio del bono.

Pese al reciente repunte del sector, las acciones de los bancos españoles aún se sitúan lejos de los niveles de 2007 o 2009, años en que fueron colocados los necesariamente convertibles. De ahí que todos ellos coticen en números rojos respecto al precio inicial.

La otra cara de la moneda es que el mayor riesgo también implica mayor potencial de ganar dinero. De hecho, si las cotizaciones de Santander, Popular y Sabadell se hubieran movido al alza, los inversores que apostaron por sus bonos registrarían plusvalías latentes.

El real decreto publicado el sábado indica que las colocaciones futuras solo computarán como capital principal si la relación de conversión está "determinada en el momento de la emisión". Así, fuentes financieras sentencian que la fórmula utilizada por BBVA y por Popular en su última emisión queda desterrada a partir de ahora. El objetivo es saber de antemano el capital que implicará la emisión de los bonos obligatoriamente convertibles.

Si la ecuación de canje depende de la cotización en la fecha de conversión, el número de acciones nuevas que emitirá la entidad es una incógnita. Con la nueva norma, se elimina esta posibilidad.

El Ministerio de Economía, sin embargo, ha sido benévolo, al permitir que todos los bonos obligatoriamente convertibles emitidos hasta el momento computen como capital principal. El único requisito es que sean canjeados por acciones antes de 2015.

Hasta ahora, los únicos destinatarios de este tipo de bonos han sido los pequeños inversores. Y los expertos prevén que esta situación no cambiará. "No pueden vendérselos a los institucionales; los bancos utilizarán su potente red comercial para distribuirlos entre sus clientes", explican desde el departamento de mercado capitales de un banco extranjero.

Eso sí, la CNMV supervisará que la ecuación de canje sea adecuada y, en todo caso, la entidad deberá contar con acciones cotizadas. Así, las cajas de ahorros, salvo La Caixa -a través de Caixabank- y la CAM, no podrán emitir convertibles hasta que hayan debutado en Bolsa.

Las cifras

1.500 millones de euros en bonos necesariamente convertibles emitirá Caixabank para reforzar su capital. Tendrán que cumplir los nuevos requisitos.

11.168 millones de euros en deuda obligatoriamente canjeable ha vendido la banca española.