EDITORIAL

Las cajas empiezan a jugarse el futuro

El Gobierno ya ha establecido las reglas de juego que regirán el saneamiento de las cajas de ahorros con la aprobación en Consejo de Ministros del Decreto-Ley de Reforzamiento de la Solvencia Financiera. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, conseguía también un texto que esgrimir ante sus colegas del G-20 en la reunión que empezó el mismo viernes en París, en cuyo orden del día se incluye un punto sobre los desequilibrios financieros mundiales.

La norma aprobada es fruto de un consenso harto complicado que ha exigido que el Gobierno haya cedido en los plazos. Su pretensión inicial era tener finalizado el proceso el 30 de septiembre de este año; sin embargo, ha permitido a las entidades afectadas ampliar seis meses más la salida a Bolsa para captar capital -hasta el 30 de marzo de 2012- o tres para integrar un inversor privado. Elena Salgado explicó que la solución de todas las entidades quedará resuelta el 30 de septiembre, pues para esa fecha deben haber presentado un acuerdo de su junta o asamblea general sobre su salida a Bolsa, un calendario detallado de ejecución y haber otorgado mandato a una o varias entidades de inversión.

La prórroga es producto de las conversaciones con las cajas y determinados partidos políticos, en especial el Partido Popular, que ven con temor unos plazos tan rígidos. Es un recelo comprensible, pues una salida a Bolsa está condicionada a los propios vaivenes del mercado. Si ya de por sí pueden tener problemas en la colocación del capital de sus futuros bancos, dado que los inversores les mirarán con desconfianza, hacerlo con la Bolsa en contra puede exigir unas primas excesivas para atraer inversores. Pero en definitiva, este riesgo se mantiene igual si el límite temporal es el 30 de septiembre de 2011 o seis meses más tarde. Las cajas deben cerrar sus reconversiones con celeridad, y el proceso solo finalizará cuando tengan el nuevo capital en sus balances y no con un plan para obtenerlo. Desde estas mismas páginas ya se ha defendido que el plazo de septiembre es excesivo, pues supone alargar la agonía de las finanzas españolas sometidas a una falta de confianza internacional, precisamente por la inestabilidad de estas entidades financieras.

Además, la actual calma en los mercados de deuda soberana -con un diferencial de los bonos españoles aún en el entorno de los 210 puntos básicos respecto a los alemanes- puede tratarse de una simple tregua. De hecho, el mercado ha vuelto a presionar a Portugal. Si se recrudece contra España, el calendario aprobado el viernes por el Gobierno podría quedarse en papel mojado y las cajas, que se situarían con toda seguridad en medio del huracán, volverían a sentir sobre su nuca el aliento de las prisas. Y en semejante escenario, la entrada del Estado a través del FROB sería la única alternativa viable. Por tanto, urge recapitalizar las nuevas entidades, a poder ser, antes de verano.

Respecto a las exigencias diferenciadas de capital entre las entidades que no coticen o no cuenten con presencia de inversores en el 20% del capital (es decir, cajas de ahorros sin bancos) y, asimismo, padezcan una fuerte dependencia de financiación mayorista -obligadas a un capital base del 10%-, y el resto rebajada al 8%, quedan lagunas que deberían aclararse.

Tiene lógica que las entidades más débiles demuestren con mayor contundencia su solvencia, aunque esta diferenciación las marca dificultando aún más su recapitalización. Quizá hubiese sido más adecuado, aunque políticamente complejo, que el Gobierno hubiese reformado por segunda vez la normativa obligando a todas las cajas a reconvertirse en bancos sin excepción. Pero una vez escogida la opción de diferenciar en los criterios de solvencia, surge la duda de cómo se entra y se sale de la lista de los estigmatizados. Si alguna de estas cajas, obligadas a mantener un core capital del 10%, cierra la entrada de un inversor en su capital, ¿podría reducirse automáticamente sus exigencias al 8%? Está por ver cómo entenderán los mercados estos vaivenes regulatorios. Bien, son detalles por perfilar. Lo trascendente es que las reglas de juego están trazadas y que el partido de la recomposición del sistema financiero español ya ha comenzado.