La crisis de Nueva Rumasa

La compañía adquirió seis firmas entre 2007 y 2009

La familia Ruiz-Mateos no se ha destacado, precisamente, por mantener un perfil bajo a la hora de expandir el negocio de su conglomerado empresarial. La primera gran compra de los últimos años se produjo en julio de 2007. Entonces, Nueva Rumasa pagó 188 millones de euros por tres compañías que pertenecían a otro grupo en problemas financieros, Parmalat. Las marcas adquiridas entonces fueron Clesa, Cacaolat Ryalcao y la Compañía Agrícola Forestal.

En 2008, la empresa se aprovechó de la política de desinversiones de la multinacional estadounidense Kraft y le compró dos marcas de tomate triturado y zumos de renombre en el mercado español, Apis y Fruco.

En marzo de 2009, Nueva Rumasa anunció la adquisición al grupo hotelero H10 de dos establecimientos en la isla de La Palma, el hotel Taburiente Playa y el apartotel Costa Salinas. Acto seguido, procedió a integrar estos dos activos dentro de su división Hotasa.

Medio año después, en septiembre, la familia Ruiz Mateos informaba de otra operación con Kraft. En esta ocasión se hacía con la planta que tenía en Mahón, en la isla de Menorca, que la multinacional había cerrado. Además, Nueva Rumasa se quedaba con las marcas Tranchettes, Santé y Quesilettes. A finales del pasado año procedía a otra compra para su división alimentaria, el de la pacense Cárnicas Oliventinas, gracias a financiación de la Caja de Almendralejo.

Crecimiento

Nueva Rumasa ha crecido notablemente en los últimos años gracias a su agresiva política de adquisiciones.

La división de alimentación, creada en 1987, supuso el 67,8% del negocio total de la compañía en el ejercicio 2009.