EDITORIAL

Los límites de Hacienda

Combatir el fraude fiscal es una obligación de Hacienda que ha reportado importantes beneficios, no solo económicos. Sin embargo, esta encomiable labor no debe derivar en actitudes desproporcionadas por parte de Hacienda. Una reciente sentencia del Tribunal Económico-Administrativo Regional de Cataluña ha anulado una sanción interpuesta por el departamento de Gestión de la Agencia Tributaria a una empresa por calcular una bonificación con un criterio incorrecto. El juez entiende que el contribuyente no tuvo intención de engañar al fisco, ya que la declaración que presentó, si bien contenía un cálculo erróneo, resultaba razonable.

Se trata de un caso paradigmático que ilustra un problema mayor. Los expertos sostienen que la Agencia Tributaria recurre con excesiva frecuencia a las sanciones tributarias. Y, lo que es peor, muchos contribuyentes optan por abonar las multas fiscales para evitar un litigio judicial contra un potente organismo como Hacienda. La Agencia Tributaria debe ser inflexible con los defraudadores fiscales y, a la vez, ofrecer las máximas garantías a los contribuyentes que cumplen, aunque a veces se equivoquen, con sus obligaciones. Ambas funciones deberían resultar inherentes a una Administración que forma parte de un Estado de Derecho.