La reestructuración del sector financiero

La transformación de La Caixa en banco marca un hito en la reforma de las cajas

La entidad traspasa su negocio bancario a Criteria, que se denominará Caixabank, y lleva parte de su cartera industrial a una nueva firma.

Era una noticia esperada por bancos y cajas. La decisión de La Caixa de operar como banco para poder captar capital y liquidez en los mercados marca el paso a seguir por las cajas que aún no habían optado por esta vía. La operación se articula con el traspaso del negocio bancario de La Caixa a Criteria, que pasa a denominarse Caixabank, y este holding que ya cotiza traslada a su vez parte de sus participaciones industriales a una nueva sociedad.

La transformación de La Caixa en banco marca un hito en la reforma de las cajas
La transformación de La Caixa en banco marca un hito en la reforma de las cajas

Los consejos de La Caixa y de Criteria aprobaron ayer la transformación del holding en banco convirtiendo Criteria en Caixabank, del que tendrá el 81% de las acciones, mientras que el 19% restante corresponderá a los actuales 310.000 accionistas de Criteria. El grupo financiero catalán pretende así reforzar su posición ante las nuevas exigencias del Gobierno al sistema financiero español.

La Caixa traspasará su negocio bancario a Caixabank, que también agrupará el negocio asegurador y las participaciones en bancos internacionales y en gestoras de instituciones de inversión colectiva, así como las de Telefónica y Repsol -que no son estratégicas-. La cartera industrial que si es estratégica como Gas Natural, Agbar, Abertis y Port Aventura, ahora incluidas en Criteria pasarán a depender directamente de La Caixa, cabecera del nuevo grupo, tras la creación de una nueva sociedad, en la que también se incluirán las participaciones en Colonial, Metrovacesa y otros activos inmobiliarios de Servihabitat. Esta última sociedad no cotizará.

Con esta operación Caixabank nacerá con un core capital del 10,9%, tomando como referencia los criterios de Basilea II -y del 8,7% según los criterios de Basilea III, que son los que pide el Gobierno-, que incluyen que Criteria realice el próximo mes una emisión de bonos convertibles en acciones por 1.500 millones. Esta emisión se colocará a través de las oficinas de La Caixa, entidad que seguirá siendo caja y será titular del 81,1% de Caixabank y del 100% holding no cotizado en el que incluirá su obra social.

La caja catalana emitirá en un mes 1.500 millones de euros en bonos convertibles para mejorar su solvencia y llegar al 8,7% según Basilea III

La operación se iniciará con la segregación del negocio bancario de La Caixa a Microbank (100% de la caja y con ficha bancaria). Posteriormente La Caixa y Criteria canjearán acciones de Microbank por 9.480 millones de euros a cambio de las participaciones industriales estratégicas y de las acciones de la nueva emisión de Criteria por 2.000 millones de euros. Y finalmente Criteria se fusionará con Microbank, lo que dará lugar a Caixabank.

Ratios del nuevo banco

La operación se culminará entre junio y julio, y permitirá a la caja mantener todos sus negocios -bancario e industrial- y su obra social. Esta transformación se ideó antes de que el Gobierno anunciase públicamente su plan para reforzar el sistema financiero y pedir a las cajas un core capital mínimo del 8%, y de entre el 9% al 10% si no cotiza, tiene gran dependencia de los mercados mayoristas o no tiene un inversor privado. Las nuevas exigencias de solvencia de Basilea III penalizan las inversiones en participaciones industriales, razón por la que La Caixa comenzó a planear la creación de un banco o la fusión con uno ya operativo, para lo que mantuvo contactos con Sabadell.

Una vez que se transforme el grupo que preside Isidro Fainé contará con una morosidad del 3,71%, una cobertura del 70%, 5.409 oficinas, un valor contable de 20.600 millones y una liquidez de 20.000 millones. La nueva estructura, además, permitirás el desarrollo del nuevo plan estratégico de las caja 2011-2014 (los planes trienales casi habían desaparecido en la banca tras la crisis). Este plan pasa por "mantener el liderazgo en el sistema financiero español y aprovechar las oportunidades de crecimiento que se puedan presentar en los próximos años", explica el grupo.

El presidente de La Caixa y de CECA, Isidro Fainé, afirmó ayer que la reorganización del grupo es un "hito" en la historia centenaria de la entidad y defendió que era la opción que mejor se adaptaba a los nuevos retos del entorno financiero internacional.

Todas las cajas, e incluso, los bancos esperaban el anuncio de esta operación, ya que son conscientes de que supondrá un giro para el sistema financiero español. De momento, las cajas que no habían optado por crear bancos para captar capital han encontrado otra justificación para secundar esta solución para recapitalizarse.

Críticas a la reforma del Gobierno

La metamorfosis de las cajas estuvo también presente ayer en un foro financiero organizado por el Instituto Empresa y PricewaterhouseCoopers. Representantes del Banco Central Europeo (BCE), del Banco de España, del PP y de varias entidades financieras se refirieron a la iniciativa del Gobierno de aumentar la solvencia exigida a la banca.

Para Álvaro Nadal, secretario de Economía y Empleo del PP, la decisión de pedir más capital "no es la solución idónea para el sector". Argumentó que habría sido mejor exigir a las entidades más débiles "un saneamiento profundo" de sus balances, para después pedirlas capital adicional. "No todo debería pivotar sobre la solvencia, sino sobre la calidad de los activos". El diputado popular también apuntó que, hasta la fecha, el Ejecutivo siempre se había mostrado abierto a pactar con el PP las iniciativas dirigidas al sector financiero. Pero ahora "estamos perplejos porque no conocemos el decreto que están preparando, ni sabemos por qué han dado un giro de 180 grados a la política que han seguido hasta ahora", dijo.

También el sector mostró su opinión acerca de la normativa que hay en marcha. José María Méndez, director general in pectore de la CECA, fue cauto en sus valoraciones, pero reconoció que "las nuevas exigencias de capitalización permiten la supervivencia de un modelo que en otro supuesto sería imposible". El directivo, que sustituirá en un mes a José Antonio Olavarrieta, reclamó que los cambios que se introduzcan en el sector no perviertan su esencia.

En este sentido se expresó José María Roldán, director general de regulación del Banco de España: la nueva regulación financiera internacional garantizará la supervivencia de las entidades en "escenarios extremadamente duros" y con "pérdidas inesperadas". Además, pidió a los legisladores que las normativas luchen contra los sistemas financieros en la sombra, que han estado en la génesis de la actual crisis. El consejero del BCE, José Manuel González Páramo, pidió a bancos y cajas que eleven su capital "cuanto antes" como vía de acceder a la financiación de los mercados y reactivar la concesión de crédito.

El FROB, mientras, cerró ayer una emisión de 3.000 millones a tres años a un interés del 4,5%, un 50% más que hace 14 meses. Esta emisión está destina a recapitalizar a las cajas.

Los expertos prefieren un ajuste del capital más gradual

Apoyo al contenido, matices a los calendarios. Esa fue la idea que trasladaron ayer los expertos de la Fundación de Estudios Financieros (FEF) en relación con las nuevas exigencias de capital que deben cumplir las entidades españolas.

"Asistimos a una elevación internacional de los requerimientos de capital para los cuales se están fijando plazos cómodos. No es el caso de España. Aquí se ha adelantado el calendario para el cumplimiento de Basilea III", señaló ayer Ramiro Martínez-Prado, consejero delegado de Nordkapp y codirector del VI informe del Observatorio sobre la reforma de los mercados financieros de la FEF.

Para Javier Zapata, el otro codirector del informe, "la solvencia de las entidades financieras no se puede resolver con una mera acumulación de capital". Zapata, que es director de asesoría institucional de Banco Popular, estima que la medida puede suponer "una penalización de la concesión de crédito".

En todo caso, Juan Carlos Ureta, presidente de la FEF, estimó que "la capitalización de la economía española en su conjunto es esencial, no solo para bancos y cajas". Desde su punto de vista, "la economía tiene un exceso de deuda y necesita capitalizarse. Por eso, todo lo que sea capitalizar el sistema financiero, la banca y las cajas nos parece bien".

Los expertos destacaron que, más que imponer más normas sobre la actividad bancaria tradicional, hay que fijar controles sobre áreas en la sombra (ventas a corto, OTC y hedge funds).