La reestructuración del sector financiero

"Estamos noqueados. Salgado nos está pidiendo la solvencia de Basilea IV"

Las cajas no salen de su asombro. La decisión del Gobierno de pedir un nivel de solvencia reforzado al sector ha caído como un jarro de agua fría. Varios gestores se quejan de que el Ejecutivo ha ido más allá de las exigencias internacionales de capital fijadas en el acuerdo de Basilea III. "Estamos noqueados. Salgado nos está pidiendo la solvencia de Basilea IV".

"Estamos noqueados. Salgado nos está pidiendo la solvencia de Basilea IV"
"Estamos noqueados. Salgado nos está pidiendo la solvencia de Basilea IV"

Perplejidad, nerviosismo y un cierto grado de indignación. Esta mezcla de sentimientos era la que reinaba ayer entre los gestores de las cajas de ahorros. El anuncio de que los nuevos requerimientos de capital que deberán cumplir podrían llegar al 10% ha dejado atónitos a muchos de ellos.

Fue la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, quien explicó ayer por la mañana en el Congreso de los Diputados que el nivel de capital básico que deberán alcanzar las cajas estará entre el 9% y el 10%. El lunes, Salgado ya explicó que el listón mínimo de core capital se subiría al 8% antes del otoño, pero que las cajas deberían estar "por encima". Inicialmente, la cifra de exigencia que barajaba el sector era del 8,5%.

"Estamos noqueados", explicaba ayer un directivo de una caja mediana tras conocer la nueva horquilla de solvencia que baraja el Gobierno. "No hemos llegado a aplicar Basilea III y Salgado nos está pidiendo la solvencia de Basilea IV".

Los acuerdos internacionales de Basilea III preveían un aumento progresivo de las exigencias de capital para el conjunto de la banca mundial. En términos generales, se va a pedir un core capital del 7%. Sin embargo, los reguladores acordaron que la aplicación fuera muy progresiva, para no dañar la concesión de créditos y, así, la recuperación de la economía mundial.

Esta es, precisamente, una de las críticas que lanza el sector a la cota del 10%. "Para recuperar la credibilidad de los mercados están exigiendo unos niveles de solvencia casi inalcanzables, que provocarán, sin lugar a dudas, una restricción del crédito y perjudicarán a la economía española", explica el directivo.

Las primeras estimaciones del capital extra que necesitarán las cajas más afectadas empezaron a conocerse ayer por la tarde. La fusión liderada por Caja Madrid podría necesitar entre 6.000 y 7.000 millones de euros para alcanzar un core capital del 10% (en junio de 2010 estaban en el 6,8%), de acuerdo con fuentes financieras.

Cuando el objetivo era alcanzar el 8% de capital básico, las necesidades de fondos extra para este grupo estaban entre 2.000 y 2.500 millones. "El Gobierno debe aclarar cuanto antes las nuevas cifras, y aquilatarlas al máximo, porque las variaciones de 1 o 2 puntos porcentuales conllevan cambios de miles de millones para los presupuestos de las entidades", apunta otro directivo del sector.

La incógnita por el nivel de solvencia que se pedirá a las cajas es absoluta. Por una parte, la definición última de core capital que aportará Basilea III aún no está terminada y, por otra, el Banco de España atenderá a la composición del balance de cada entidad para fijar el listón.

Otra de las entidades más afectadas por los cambios normativos es Catalunya Caixa. Los analistas calculan que podrían requerir 2.000 millones de euros para subir su ratio de capital básico del 6,6% al 10%.

La entidad, que estaba planeando recapitalizarse con unos 1.000 millones del FROB, está ahora a la espera de ver los detalles de la nueva normativa para ver qué pasos dar.

Movimientos en Catalunya Caixa

Ante la nueva situación, el consejo de administración ha tratado la posibilidad de transferir todos sus activos a un banco, como quiere el Gobierno. El presidente de la entidad, Fernando Casado, se reunión el martes con Antoni Fogué, su homólogo en la Diputación de Barcelona. Esta es una de las instituciones que más peso tiene en los órganos de gobierno de la entidad financiera, lo que despertó todo tipo de especulaciones en círculos financieros.

Mientras tanto, Novacaixagalicia (producto de la fusión de Caixa Galicia y Caixanova) podría necesitar 1.500 millones de euros, mientras que la gran caja de Castilla y León (Caja Duero - Caja España) necesitaría 1.000 millones " o un poco más", según el consejero de Economía de la Junta, Tomás Villanueva. El político aseguró que el gobierno autonómico hará "todo lo posible" para apoyar a la entidad, porque la considera "necesaria" para el futuro de la región.

La exigencia de un 10% para aquellas entidades que no coticen, ni tengan un inversor privado o que dependan en exceso de la financiación de los mercados mayoristas ha sido tachada por el sector como "discriminatoria". Algunas fuentes apuntan que se podrían tomar medidas legales, al entender que se está favoreciendo a los bancos frente a las cajas. Bankinter, una de las entidades con menor ratio de core capital del sector, explicó ayer que para llegar al 8% que se exige a los bancos, tan solo le harían falta 300 millones de euros.

Respecto a las estimaciones de capital extra, cifradas por el Gobierno en 20.000 millones, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, estimó ayer por la mañana que tal vez sería insuficiente, aunque por la tarde se desdijo a través de su portavoz. También el diario Financial Times apuntó en su edición de ayer que los cálculos del Gobierno "son muy optimistas".

56.000 millones en ladrillo

Cinco grupos de cajas de ahorros ya han cumplido con la exigencia del Banco de España de detallar al máximo su exposición al riesgo inmobiliario y promotor. Entre créditos a este sector y los activos adjudicados, suman un total de 56.000 millones de euros, sin que las dos grandes cajas españolas (el SIP liderado por Caja Madrid, y La Caixa) hayan explicado aún su exposición.

Catalunya Caixa, que ofreció sus datos a última hora del martes, suma más de 12.744 millones de crédito al ladrillo, de los que 3.457 millones son préstamos dudosos o subestándar (la propia entidad tiene recelos sobre la posibilidad de cobrarlos). Si se le añaden los 3.730 millones de activos inmobiliarios adjudicados, en total la entidad tiene una exposición superior a los 16.500 millones.

La cartera de ladrillo de la gran caja gallega, Novacaixagalicia, alcanza los 13.250 millones, mientras que la fusión de Caja Duero y Caja España cuenta con 9.150 millones de inversión en este tipo de activos. El grupo Mare Nostrum (liderado por Cajamurcia) tiene 11.554 millones y Unnim cerca de 5.600 millones.

A lo largo de la semana, el resto de cajas darán sus cifras.

Las dudas de las agencias

Fitch apoya la medida del Gobierno de endurecer los requisitos de capital a las entidades de crédito españolas porque conlleva "algunos pasos positivos para la estabilidad financiera". El Ejecutivo exigirá que bancos y cajas alcancen un core capital del 8%. Para ello harán falta 20.000 millones de euros al sistema, que se suman a los 14.000 millones que aportó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Pero para Fitch quedan cuestiones por aclarar. Las entidades tendrán hasta el próximo septiembre para determinar si son capaces o no de recabar por sí solas el capital, bien apelando a los mercados o mediante la venta de activos. La agencia cree que es "un periodo amplio". Y agrega: "No parece haber un claro estímulo para que los inversores privados inyecten fondos, sobre todo porque quedan dudas sobre los potenciales problemas derivados de la calidad de los activos".